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Murcia: barrios con tejido social

El proyecto experimental ADN Urbano interviene en zonas céntricas y degradadas para fomentar vecindarios más dinámicos y participativos

Murcia: barrios con tejido social

EN UNA MAÑANA de un tranquilo día de semana, Miriam quita malas hierbas en el huerto urbano que hay en el corazón del barrio de Santa Eulalia, Murcia. Es un espacio autogestionado que hace apenas dos años era un solar privado en desuso y que hoy cultivan y utilizan como lugar de encuentro, exposiciones y eventos los vecinos de la zona. Un “laboratorio de convivencia”, explica Alberto Abellán, uno de los impulsores de esta iniciativa incluida en el proyecto ADN Urbano, que se aplica de modo piloto en el barrio desde el verano de 2017.

Financiado con fondos europeos (medio millón de euros), ADN Urbano busca renovar barrios céntricos pero degradados de la ciudad, potenciando sus particu­laridades y dando a sus habitantes herramientas para insuflarles vida. El propósito es que la intervención urbana sea el motor de una “reactivación social”, explica el alcalde, José Ballesta, del PP.

Durante tres meses se organizaron reuniones y debates en los que los vecinos hicieron unas 3.000 propuestas de mejora. En junio de 2017, en poco más de una semana, unos 300 operarios municipales tomaron literalmente el barrio para ejecutar la mitad de ellas, la mayoría relacionadas con limpieza, alumbrado, pavimento y aceras. Los vecinos colaboraron en mejorar la imagen del barrio; principalmente, dibujando murales artísticos en paredes pintarrajeadas.

El plan busca hacer del centro un “laboratorio” para la convivencia

Santa Eulalia fue considerado durante años el “barrio de los artistas” de Murcia, vecinos como el arquitecto Francisco Guerado se propusieron recuperar ese título y reunieron en el convento de San Antonio obras de medio centenar de figuras ilustres que vivieron en sus calles, como Pedro Flores, Ramón Gaya, Nicolás Villacís, Pepe Hernández, Alejandro Séiquer o Luis Garay. Para promover que el arte siga ligado al barrio, cada cuatro meses se organiza un mercadillo en el que artistas de toda índole ponen a la venta sus creaciones y trabajan en directo. Una quincena de pintores o fotógrafos locales realizan obras para decorar las ventanas del palacio de Santa Quiteria, escondido entre las estrechas calles del barrio.

Una vecina trabaja en el huerto urbano del barrio de Santa Eulalia, Murcia.
Una vecina trabaja en el huerto urbano del barrio de Santa Eulalia, Murcia.

Vecinos y Administración coinciden en que el balance del proyecto ha sido positivo. Por eso, el Ayuntamiento ha apostado por extenderlo a otros barrios y el siguiente es El Carmen, donde ya se están desarrollando labores de mejora urbana que supondrán una inversión de dos millones de euros.

Por el momento, sus vecinos se muestran escépticos porque la mayoría de proyectos anunciados, explica Paquita López, presidenta de la Asociación de Vecinos Carmelitanos, ya habían sido solicitados y aprobados por la Junta Municipal, un órgano de participación y gestión de los barrios. “Es un proyecto ilusionante, toda mejora es positiva”, dice, pero pide “continuidad”. El barrio espera atento los resultados.

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