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Sin un lugar donde quedarse ni al que regresar

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Un cuarto de la población de Líbano son refugiados. El país no quiere ni puede dar soluciones definitivas para cubrir necesidades básicas de sus nuevos vecinos

  • Hayfa Youssef, de 46 años, es refugiada siria en Líbano desde 2012. Lo que comenzó como una huida temporal de "un par de meses" hasta que los enfrentamientos en su país cesaran, se convirtió en un exilio indefinido. A Youssef le llevó cinco años asumirlo. "Solo pensaba en volver. Hasta que me di cuenta de que tenía que seguir adelante". Cuando la entrevistamos pensaba en matricular a los niños en el colegio y sobrevivía con donaciones de ONG para las que ella y su esposo hacían trabajos voluntarios.
    1Hayfa Youssef, de 46 años, es refugiada siria en Líbano desde 2012. Lo que comenzó como una huida temporal de "un par de meses" hasta que los enfrentamientos en su país cesaran, se convirtió en un exilio indefinido. A Youssef le llevó cinco años asumirlo. "Solo pensaba en volver. Hasta que me di cuenta de que tenía que seguir adelante". Cuando la entrevistamos pensaba en matricular a los niños en el colegio y sobrevivía con donaciones de ONG para las que ella y su esposo hacían trabajos voluntarios.
  • Youssef y su marido tienen cuatro hijos, más otros dos niños a su cargo que les dejó una pariente lejana. Todos viven en una vivienda alquilada por 250 dólares al mes que pagan con la ayuda temporal de Acnur, con fondos de la cooperación española. En la casa tienen agua y electricidad.
    2Youssef y su marido tienen cuatro hijos, más otros dos niños a su cargo que les dejó una pariente lejana. Todos viven en una vivienda alquilada por 250 dólares al mes que pagan con la ayuda temporal de Acnur, con fondos de la cooperación española. En la casa tienen agua y electricidad.
  • Zokaruja Ibrahim es pintor y decorador. Durante tres años, desde su llegada a Líbano en 2012, trabajó de lo suyo. “Pero me explotaban y me dejaron de pagar. Me decían que les demandara porque sabían que no podía”. Además de su falta de recursos, explica que la empresa es muy potente y si alguna organización intentaba ayudarle, les amenazaban también.
    3Zokaruja Ibrahim es pintor y decorador. Durante tres años, desde su llegada a Líbano en 2012, trabajó de lo suyo. “Pero me explotaban y me dejaron de pagar. Me decían que les demandara porque sabían que no podía”. Además de su falta de recursos, explica que la empresa es muy potente y si alguna organización intentaba ayudarle, les amenazaban también.
  • Hayfa Youssef relata con tristeza por qué huyeron de Alepo, donde ella trabajaba en un banco: "Mi hijo estaba traumatizado por las explosiones. Me fui a casa de mi madre, pero los bombardeos seguían. Cuando estaba en el trabajo, se rompían los cristales y no era seguro, porque estaba al lado de la Gran Mezquita, entre una zona controlada por la oposición y otra por el régimen. Ambos nos amenazaban".
    4Hayfa Youssef relata con tristeza por qué huyeron de Alepo, donde ella trabajaba en un banco: "Mi hijo estaba traumatizado por las explosiones. Me fui a casa de mi madre, pero los bombardeos seguían. Cuando estaba en el trabajo, se rompían los cristales y no era seguro, porque estaba al lado de la Gran Mezquita, entre una zona controlada por la oposición y otra por el régimen. Ambos nos amenazaban".
  • Asentamiento informal temporal (ITS, por sus siglas en inglés) Baaloul 003, en el Valle de la Bekaa, donde residen 350.000 refugiados. En este campo improvisado viven unas 60 personas desde 2013.
    5Asentamiento informal temporal (ITS, por sus siglas en inglés) Baaloul 003, en el Valle de la Bekaa, donde residen 350.000 refugiados. En este campo improvisado viven unas 60 personas desde 2013.
  • Organizaciones como Acción Contra el Hambre siguen suministrando agua en camiones, una de las formas más costosas de distribución. En este campo, la depositan en los tanques para que sus habitantes puedan tener agua segura durante un tiempo en tanto que no pueden engancharse a la red pública que no está preparada para dar servicio a la creciente población: un 25% de los habitantes de Líbano son refugiados.
    6Organizaciones como Acción Contra el Hambre siguen suministrando agua en camiones, una de las formas más costosas de distribución. En este campo, la depositan en los tanques para que sus habitantes puedan tener agua segura durante un tiempo en tanto que no pueden engancharse a la red pública que no está preparada para dar servicio a la creciente población: un 25% de los habitantes de Líbano son refugiados.
  • "Hay niños que viven ahí desde hace ocho años en condiciones muy malas. Las organizaciones damos servicios mínimos", apunta Marcial Rodríguez, responsable de la ACH en Líbano. Los más pequeños no han conocido otra vida que la del exilio.
    7"Hay niños que viven ahí desde hace ocho años en condiciones muy malas. Las organizaciones damos servicios mínimos", apunta Marcial Rodríguez, responsable de la ACH en Líbano. Los más pequeños no han conocido otra vida que la del exilio.
  • “Nuestra primera necesidad es el agua, material de higiene”, se queja Shawish Adman Jonsis, de 61 años, responsable del asentamiento informal temporal (ITS, por sus siglas en inglés) Baaloul 003. Durante un tiempo, explica entre sorbos de té y caladas a su cigarrillo, la municipalidad les dejó conectarse a la red pública. "Pero un día, como había escasez, nos cortaron el suministro", recordaba.
    8“Nuestra primera necesidad es el agua, material de higiene”, se queja Shawish Adman Jonsis, de 61 años, responsable del asentamiento informal temporal (ITS, por sus siglas en inglés) Baaloul 003. Durante un tiempo, explica entre sorbos de té y caladas a su cigarrillo, la municipalidad les dejó conectarse a la red pública. "Pero un día, como había escasez, nos cortaron el suministro", recordaba.
  • “Yo tengo problemas de visión. Solo veo a un metro y no tengo dinero para tratarme. Cuando voy al médico me cobra 50 dólares por visita”, detallaba Hiba Al Ali, de 29 años, mientras enseñaba los papeles para demostrar lo que dice. Vivía con sus tres hijos, el pequeño con una afección cardíaca en el ITS Baaloul 003. “Aquí estamos. Perderé la vista", aseguraba.
    9“Yo tengo problemas de visión. Solo veo a un metro y no tengo dinero para tratarme. Cuando voy al médico me cobra 50 dólares por visita”, detallaba Hiba Al Ali, de 29 años, mientras enseñaba los papeles para demostrar lo que dice. Vivía con sus tres hijos, el pequeño con una afección cardíaca en el ITS Baaloul 003. “Aquí estamos. Perderé la vista", aseguraba.
  • El sistema educativo público libanés ha doblado turnos –se dan clases por la mañana y por la tarde– para para poder escolarizar a casi la mitad (48%) de los niños refugiados entre tres y 18 años. En educación básica (6-15 años), en el año académico 2017-2018, el Ministerio de Educación registró 213.358 extranjeros frente a 209.409 nacionales. Los que no van a la escuela, a veces realizan trabajos informales para apoyar económicamente a sus familias.
    10El sistema educativo público libanés ha doblado turnos –se dan clases por la mañana y por la tarde– para para poder escolarizar a casi la mitad (48%) de los niños refugiados entre tres y 18 años. En educación básica (6-15 años), en el año académico 2017-2018, el Ministerio de Educación registró 213.358 extranjeros frente a 209.409 nacionales. Los que no van a la escuela, a veces realizan trabajos informales para apoyar económicamente a sus familias.
  • Las 46 familias (unas 200 personas) del asentamiento Qaaroun 0034 no disponen de retretes y hacen sus necesidades en agujeros de madera, que son los que desaguan los trabajadores de Acción Contra el Hambre. Antes, esta labor la realizaba la organización Medical Corps. Pero dejó de hacerlo y las aguas negras rebosaron. Por ello, un vecino del asentamiento presentó una denuncia que no retiró hasta que ACH retomó esta actividad. La dependencia de las ONG para este tipo de servicios estuvo a punto de provocar que los refugiados tuvieran que abandonar el lugar que mantienen limpio y decorado con flores y plantas de hierbabuena para el té.
    11Las 46 familias (unas 200 personas) del asentamiento Qaaroun 0034 no disponen de retretes y hacen sus necesidades en agujeros de madera, que son los que desaguan los trabajadores de Acción Contra el Hambre. Antes, esta labor la realizaba la organización Medical Corps. Pero dejó de hacerlo y las aguas negras rebosaron. Por ello, un vecino del asentamiento presentó una denuncia que no retiró hasta que ACH retomó esta actividad. La dependencia de las ONG para este tipo de servicios estuvo a punto de provocar que los refugiados tuvieran que abandonar el lugar que mantienen limpio y decorado con flores y plantas de hierbabuena para el té.
  • A pesar de las mejoras en la vulnerabilidad económica, más de la mitad de los hogares de refugiados sirios tenían gastos por debajo de la cesta mínima de supervivencia, de 2,90 dólares por persona por día. Incapaces de sus necesidades de alimentos, salud y vivienda, y el 69% de los hogares estaba por debajo de la línea de pobreza. Pese a ello, cuando no llega la ayuda internacional, compran alimentos y agua embotellada.
    12A pesar de las mejoras en la vulnerabilidad económica, más de la mitad de los hogares de refugiados sirios tenían gastos por debajo de la cesta mínima de supervivencia, de 2,90 dólares por persona por día. Incapaces de sus necesidades de alimentos, salud y vivienda, y el 69% de los hogares estaba por debajo de la línea de pobreza. Pese a ello, cuando no llega la ayuda internacional, compran alimentos y agua embotellada.