El ‘renting’ prefiere coches españoles

Los vehículos hechos en el país forman un porcentaje cada vez mayor de los que se alquilan a largo plazo

Coches nuevos a la espera de ser embarcados en el puerto de Barcelona.
Coches nuevos a la espera de ser embarcados en el puerto de Barcelona. Getty Images

De un tiempo a esta parte, la automoción se ha convertido en uno de los principales centros de atención de los ciudadanos. El aumento de la contaminación, las crecientes restricciones al tráfico privado, las nuevas formas de propiedad... todas ellas acaparan a diario noticias y comentarios de los medios de comunicación tratando de aclarar un panorama de movilidad en el que no faltan las incertidumbres. Pues bien, aunque su presencia viene de lejos, el renting se está vislumbrando como uno de los pilares de ese nuevo mundo del automóvil. En el último ejercicio, ha batido todas sus anteriores metas.

Y dentro del sector, hay una tendencia que se destaca: la preferencia de los operadores por los automóviles de fabricación española. "Vamos cuatro puntos por encima del mercado general en la compra de vehículos de producción nacional", señala Agustín García, presidente de la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER). Según los datos de la asociación, el 27,05% de las matriculaciones de renting registradas durante el año pasado fueron de vehículos que salieron de alguna de las 17 factorías instaladas en España, lo que supone un incremento del 7,07% respecto a 2017 y un peso del 18,57% sobre el total de las matriculaciones made in Spain. Y la tendencia sigue creciendo: en los tres primeros meses del año, esta última cifra de 'coches nacionales' se ha elevado hasta superar el 20%.

Hay dos factores que pueden explicar esta tendencia: España es el primer fabricante europeo de vehícu­los comerciales (más de 600.000 de ellos salieron de las factorías en 2017, según la patronal ACEA) y también se ha especializado en turismos del segmento medio. "Gran parte de nuestro negocio son las flotas, y tanto los comerciales como los turismos del segmento medio y bajo suponen una parte muy importante de la demanda", señala Pedro Malla, director general de ALD Automotive España.

Otra de las razones a tener en cuenta, según el director de Desarrollo de Negocio de Arval —perteneciente al grupo BNP Paribas—, Manuel Orejas, es que "cuando vamos a lanzar campañas masivas con nuestros clientes hay que tener los plazos de entrega muy ajustados y nos gusta que la fábrica esté en España". No supone algo trascendental en el sistema, pero sí un confort importante en el proceso, desde la fabricación hasta su entrega al cliente, según Orejas. "Y un ejemplo claro es que Seat es la marca que más ha vendido en renting", apuntilla.

En el segmento de turismos y todoterrenos de fabricación nacional más demandados ocupan los primeros puestos el Seat León y el Ibiza, seguidos del Citroën C4. En el de derivados, furgonetas y camionetas, donde los productos nacionales acaparan el 46,11% de las matriculaciones, el rey es el Citroën Berlingo, seguido del Peugeot Partner y la Nissan NV200. Y en la categoría de vehículos comerciales ligeros copan la clasificación la Iveco Daily, Mercedes Vito y Ford Transit, por ese orden. "En realidad, vamos un poco donde nos piden los clientes en los canales de particulares y pequeñas empresas", señala Orejas.

Por su parte, la directora de Ventas Especiales y Vehículo de Ocasión de Seat, Arantxa Esteban, no cree que la fabricación española sea un factor determinante a la hora de valorar económicamente una oferta, aunque sí piensa que "muchos clientes de flotas ven con agrado contribuir al PIB nacional", además de contar con las ventajas logísticas de la cercanía y la posibilidad de acortar los plazos de entrega.

No es de extrañar, por tanto, que en Seat haya desde hace años "un equipo especializado en el canal que puede atender con solvencia las necesidades tanto de los operadores como de los clientes de flotas". Su red de concesionarios se ha sabido adaptar, según Esteban, "al crecimiento de las ventas en este canal para poder asesorar adecuadamente a los cada vez más numerosos clientes interesados en la fórmula del renting".

Son muchas las circunstancias que favorecen este nuevo sistema de comercialización de automóviles: un cambio cultural y de hábitos de consumo, las restricciones en las grandes ciudades e incertidumbres que generan las Administraciones públicas con sus confusos mensajes respecto al futuro de los motores de gasóleo, van a seguir favoreciendo la popularidad del renting, como explicó en el pasado Salón de Ginebra la directora general de Volkswagen España, Laura Ros.

Lo cierto es que el renting es el único canal que ha crecido en el arranque del año y que "mantiene unas previsiones positivas", según Agustín García. Sobre todo gracias a la tendencia al alza de contratos suscritos por particulares y autónomos. En los últimos tres años, estos usuarios han aumentado de forma continua su presencia en el mercado del alquiler a largo plazo y a finales de este año pueden llegar a tener en sus manos 80.000 ve­hículos, según el presidente de la AER. Esto supondría que la demanda de estos clientes rozará el 12% del total, "un salto muy importante sobre todo si nos remontamos a 2015, cuando solo suponían el 2%", señala García. La opción siguió muy activa en el primer trimestre de este año puesto que las matriculaciones de vehículos para el sector subieron un 4,39%, con 74.853 operaciones firmadas, según la AER. Los datos del renting reflejan una evolución mucho más dinámica que el total de matriculaciones de vehículos, que acumulan siete meses consecutivos de caídas.

Para Manuel Orejas, en los próximos ejercicios van a ser determinantes los crecimientos en esos segmentos en los que "antes apenas teníamos presencia. Si una empresa te devuelve 100 coches y te pide 101, has crecido un 1%, pero si 100 particulares te piden 100 coches, has crecido un 100%, porque no hay devoluciones, sino que son vehículos nuevos en el mercado. No se ha entrado todavía en el primer ciclo de devolución de esos vehículos". La situación le lleva a Orejas a pensar que este año "puede que no se llegue a los dos dígitos de crecimiento, pero sí se podrá estar entre un 7% y un 9%", reflexiona.

El reino del particular

El crecimiento del alquiler a largo plazo para particulares ha impulsado a casi todas las entidades financieras y a las empresas automovilísticas a entrar en ese negocio. Si la cuota de renting sobre el total de matriculaciones se sitúa en torno al 20%, los particulares y autónomos ya tienen un peso de casi el 9% en el parque total de esta modalidad, cuatro veces más que hace solo tres años. Manuel García reconoce que el despegue de este sector entre los particulares tiene que ver con la incertidumbre sobre el modelo de coche del futuro, puesto que el riesgo de que el vehículo quede obsoleto por la fuerza de la tecnología lo asumen las compañías arrendadoras y no los usuarios.

Por su parte, Pedro Malla se muestra incluso más optimista respecto al ejercicio actual. Aunque reconoce algunos factores que pueden incidir negativamente de forma general como el Brexit, la ausencia de Presupuestos Generales del Estado aprobados o el año electoral, cree que "en el negocio se han hecho bien las cosas" y que "tanto los resultados de los primeros meses de 2019 como las perspectivas así lo demuestran".

Mientras tanto, no hay señales de que vayan a producirse cambios significativos ni operaciones importantes entre las compañías del sector. Tras la compra en 2017 de la filial de renting del BBVA por parte de ALD, resulta difícil aventurar movimientos de ese tipo. "Más o menos, vamos a seguir igual. Si hay fusiones o adquisiciones no serán de grandes actores", señala Orejas, para el que "los cambios que vienen estarán provocados por los experimentos con factores asociados a las nuevas formas de movilidad. El intercambio será de experiencias, conceptos, etcétera", dice.

Se trata de un sector que requiere muchos recursos, que, como señala Malla, "mueve cientos de miles de vehículos que suponen inversiones de muchos miles de millones de euros, por lo que tampoco ve ninguna operación corporativa significativa a corto o medio plazo. "Las pequeñas compañías son pocas y muy de nicho. Puede haber algún pequeño empresario que decida vender, pero no es una tendencia en estos momentos".

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