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Fuentes sin agua

El radical cambio de un titular sobre Bolsonaro en la edición de Brasil ha originado una ola de descalificaciones al periódico

Artículo sobre el discurso de Bolsonaro en Davos en la edición española y brasileña de EL PAÍS.
Artículo sobre el discurso de Bolsonaro en Davos en la edición española y brasileña de EL PAÍS.

Hace dos semanas comenté que vigilaría la adjudicación de noticias a fuentes concretas para que las informaciones sean fiables. Lectores y periodistas de este y otros medios han expresado su apoyo a ese control, pero sus comentarios sobre algunas noticias me empujan a incidir en el tema antes de lo previsto.

La ética profesional es exigible en todos los soportes y suplementos del periódico. Y no solo a los firmantes de los textos, sino a toda la cadena de editores y responsables del diario. Desde los becarios hasta la directora. En algunas zonas, sin embargo, se baja más la guardia. En la de vídeos se publicó el 20 de enero una noticia firmada solo por “EL PAÍS” —sin data, pese a ser obligatoria— con este encabezamiento: “Un grupo de estudiantes pro-Trump se burla de un activista nativo americano. Los jóvenes, alumnos de un colegio católico de Kentucky, habían ido a Washington a una manifestación antiaborto”.

No citaba fuentes y, por tanto, incumplía un principio de El libro de estilo: “Se citará siempre una fuente cuando el periodista no haya estado presente en la acción que transmite”. Dos lectores escribieron para decir que esa noticia estaba copiada de medios estadounidenses, pero que The New York Times y The Washington Post ya habían publicado informaciones que matizaban y contradecían las versiones iniciales de lo ocurrido sin que EL PAÍS modificara la suya.

El día 23, en efecto, la corresponsal en Washington Amanda Mars publicó una crónica llena de fuentes y matices bajo el título Tres manifestaciones, dos vídeos virales: una historia de odio en Estados Unidos. Quienes leyeron solo la primera no están bien informados sobre un hecho que ha tenido gran repercusión en Estados Unidos.

La publicación de los errores cometidos es un sano ejercicio de transparencia que solo persigue mejorar el periódico, que es de los lectores

Incumplimientos sobre fuentes se han producido también en la serie de tres capítulos, con llamadas en primera página, sobre la trayectoria del banquero Francisco González.

Esa elaborada y documentada historia quedó algo afeada en varios pasajes por el uso de fuentes genéricas desaconsejadas en El libro de estilo, como cuando señalaba: “Hay fuentes que afirman…”, “algunas fuentes dicen…”, …“dice otra fuente”, “su papel habría consistido…”, “hay quien se pregunta…”.

Hace 15 días, el periódico difundió la historia de Sphen y Magic, dos pingüinos gais convertidos en padres ejemplares tras incubar un huevo suministrado por sus cuidadores en el acuario Sea Life de Sídney (Australia). Una bonita información, pero firmada y fechada en Barcelona y sin citar su origen. Ya había sido difundida antes por medios internacionales y nacionales, pero la basaban en un comunicado del zoo o en palabras de sus cuidadores. A falta de esas referencias, los lectores de EL PAÍS tuvieron que hacer un acto de fe para creer o no la noticia.

Dos titulares han contribuido también a erosionar la credibilidad del periódico. Eso sostiene la decena de españoles y brasileños que me han escrito al tiempo que otros cientos, si no miles, llamaban “manipulador” al periódico en las redes. El motivo ha sido el radical cambio de título en ediciones diferentes en la información sobre la intervención del presidente Jair Bolsonaro en Davos el pasado día 22.

La crónica se difundió en la edición global con este título: Bolsonaro anima a los ejecutivos de Davos a invertir en el nuevo Brasil. Y con este otro en la edición brasileña: O breve discurso de Bolsonaro decepciona em Davos. Los editores de Brasil modificaron el titular basándose en datos añadidos a última hora, como la bajada de la Bolsa o los comentarios negativos de un premio Nobel. Pese a todo, reconocen que el cambio no fue el más adecuado.

El segundo titular, del que también han alertado varios lectores, partió de Andalucía con un reportaje sobre empleados de la Administración regional que dejaban sus puestos por el relevo en el Gobierno. “Creíamos que la Junta de Andalucía era nuestra”, decía el encabezamiento. Si el lector llegaba al último párrafo, encontraba este testimonio: “La Junta era lo nuestro”. No es lo mismo, ¿verdad? En la web, el titular se cambió por ese segundo, el correcto. El malo ha quedado para siempre en el papel.

No hemos estado finos tampoco al contar el agresivo gesto de los taxistas de empapelar medio Madrid con la cara de Rosauro Varo, empresario de los VTC. La noticia no apareció en espacios dedicados al conflicto laboral, sino en la sección de Gente, con datos personales y familiares del protagonista, por el hecho de que la pareja de Varo es una famosa actriz. Un lector ha denunciado la actitud de EL PAÍS con un empresario marcado en la calle… y en nuestras páginas.

Relatar estos fallos solo persigue mejorar el periódico, su periódico. Por eso, las quejas o peticiones mejor bienvenidas son las suyas. Ninguna cae en el tintero. De todas aprendemos. Todas nos hacen pensar. No se corten. Les espero.

defensor@elpais.es

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