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El incierto futuro de las alfombras rojas

En la era del #MeToo y del #Time’sUp cada vez son más las actrices que ven este paseo como un signo sexista aunque los diseñadores lo usan como esparate de un lucrativo negocio

Un posado en una de las muchas alfombras rojas que se repiten en el mundo del espectáculo.
Un posado en una de las muchas alfombras rojas que se repiten en el mundo del espectáculo. Getty Images

En la era del #MeToo y del #Time’sUp, cada vez son más las actrices que utilizan las alfombras rojas de las entregas de premios para reivindicar sus derechos y rebelarse contra el machismo y los abusos en el cine, que vive el mayor escándalo en las últimas décadas con el caso Weinstein y sus secuaces. La alfombra roja se aleja de su atractivo como pasarela y se transforma en un medio para dar voz a las mujeres. En el aire está la pregunta de si este lucrativo desfile de marcas y belleza, todo un símbolo en el pasado, camina hacia su extinción tal y como lo conocemos.

Las protestas en la alfombra roja se generalizaron en 2015 con el movimiento #AskHerMore (pregunta más a ella), lanzado por The Representation Project para reivindicar que las actrices y directoras merecen preguntas inteligentes sobre sus trabajos y no sobre sus atuendos, sus peinados, sus hábitos de belleza, su vida sentimental o sobre con quién han dejado a los niños para acudir a la gala. Cuestiones frívolas que no recibían los hombres.

Listas con las mejor y peor vestidas o invenciones como la “mani cam, una cámara diseñada por el canal E! con la intención de que las actrices mostraran un primer plano de su manicura, la clutch-cam —para analizar los bolsos— o la stiletto-cam, que enfoca los callos y durezas femeninos, se han ganado el rechazo de muchas de las intérpretes más reconocidas, como Jennifer Aniston, Julianne Moore o Reese Witherspoon.

Posado en el Festival de Venecia el pasado mes de agosto.
Posado en el Festival de Venecia el pasado mes de agosto. GtresOnline

El año 2018 ha sido el de la unión de todas ellas. El primer gran evento cinematográfico, los Globos de Oro, arrancó con una histórica protesta que simbolizó la fuerza de las profesionales del cine. Más de 300 mujeres, entre ellas, Meryl Streep o Emma Stone, acudieron vestidas de negro para rechazar los abusos sexuales. Eva Longoria anunciaba entonces lo que siguió repitiéndose en entregas de premios posteriores. “Durante años hemos vendido estos premios como mujeres, con nuestros vestidos y colores, con glamour. Esta vez la industria no puede esperar que vayamos y posemos”, afirmaba entonces.

En primavera, el Festival de Cine de Cannes ofreció una nueva imagen de la protesta. 82 mujeres se reunieron en la alfombra roja para leer un manifiesto reclamando paridad. La actriz Cate Blanchett, presidenta del jurado de la edición, leyó que esas 82 mujeres representaban a las 82 directoras que pasaron por esa misma alfombra defendiendo una película desde la primera edición de 1946 frente a los 1.688 hombres. Solo una, Jane Campion, resultó ganadora. Esa misma edición vio cómo la actriz Kristen Stewart se descalzó tras posar en la alfombra roja, un gesto que se interpretó como una crítica contra la imposición de llevar tacones. En 2016 lo hizo Julia Roberts, que se paseó descalza por la alfombra roja francesa, gesto repetido por Shailene Woodley, Nicole Kidman o Cameron Díaz.

En la gala de los Oscar, los premios cinematográficos más famosos del mundo, quedó patente que la alfombra roja no era lo que fue en el pasado. Vanity Fair afirmó entonces que el paseo previo a la ceremonia se había caracterizado por la moderación y subrayó que mucha gente ni siquiera quiso posar, algo inédito.

75th Annual Golden Globe Awards - Press Room   De izquierda a derecha Laura Dern, Nicole Kidman, Zoe Kravitz, Reese Witherspoon yShailene Woodley en la última gala de los Globos de Oro.
75th Annual Golden Globe Awards - Press Room De izquierda a derecha Laura Dern, Nicole Kidman, Zoe Kravitz, Reese Witherspoon yShailene Woodley en la última gala de los Globos de Oro.

En el aire está si la función de las alfombras rojas se transformará a escenario de denuncias o si incluso dejarán de tener sentido. La revista Vogue habla de un momento de “rebelión total” de las mujeres. “La alfombra roja ha sobrevivido, pero su futuro depende de su voluntad de adaptarse a los tiempos cambiantes. Los estilistas, para quienes sigue siendo una empresa lucrativa, desconfían de los boicots, pero reconocen su necesidad de cambiar”, afirma. La publicación añade motivos para aventurar que 2019 podría ser un año letal para uno de los símbolos de Hollywood. “Los Globos de Oro coincidirán con el primer aniversario de Time’s Up y, una vez más, ninguna mujer ha sido nominada en la categoría de Dirección”. Otros asuntos, como la renuncia del cómico Kevin Hart a presentar la gala del año próximo, tras haber difundido mensajes homófobos, contribuyen a aumentar el hartazgo, que también encuentra motivos en la falta de diversidad sexual y el racismo.

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