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El Etna, un gigante en constante movimiento hacia el mar

Un estudio asegura por primera vez que la vertiente sureste del volcán se mueve también bajo el agua

Volcan Etna
Dos miembros del equipo que investiga el Etna colocan instrumentos de medición en el agua.

El Etna es un gigante en lento pero constante movimiento. Desde hace décadas, los expertos observan que la ladera sureste de este volcán se desliza progresivamente hacia el mar. Muchos aspectos de este fenómeno geológico, presente también en otros volcanes, quedan todavía por explorar. El primer estudio sobre los movimientos submarinos de este volcán italiano, publicado este miércoles en Science Advances, ha concluido que el proceso se debe principalmente al peso del propio monte, posiblemente en combinación con la acción de las placas en las que se sostiene en el fondo el mar. La anterior hipótesis de que el origen primario de esta inestabilidad fuera la pulsión del magma hacia los lados del cráter queda así descartada. Los vulcanólogos no excluyen que el deslizamiento de una ladera hasta puede evolucionar en el catastrófico derrumbe parcial de un volcán. Conocer más en profundidad las dinámicas de este fenómeno ayudaría a entender mejor qué podría pasar en el futuro en el Etna y en otros volcanes, según mantienen.

La vertiente oriental del Etna, el volcán activo más alto de Europa, forma parte de la costa siciliana del Mar Jónico. A partir de los noventa, cuando se tomaron las primeras mediciones, se empezó a registrar un movimiento de este lado hacia el mar de dos o tres centímetros de media anual, según Alessandro Bonforte, investigador del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV). “El deslizamiento siempre está presente, tanto en las fases de carga [es decir, cuando el magma sube hacia el cráter del volcán] como en las fases de erupción”, afirma Bonforte, quien figura entre los autores del nuevo estudio sobre el movimiento submarino del Etna,

El investigador explica que este fenómeno genera periódicamente efectos sísmicos “superficiales”, que pueden llegar a romper algunos puntos del suelo. Estos agrietamientos pueden suponer daños en edificios e infraestructuras si se producen en zonas urbanizadas, explica Bonforte. El vulcanólogo recuerda que esa área de Sicilia tiene mucha densidad de población, lo que incrementa los factores de riesgo.

El barco usado para instalar instrumentos submarinos navega frente al Etna.
El barco usado para instalar instrumentos submarinos navega frente al Etna.

La comunidad científica ha identificado distintos factores que podrían estar en la base de este fenómeno geológico. Pero en muchos casos los conocimientos actuales no han permitido llegar a conclusiones definitivas. “Sabemos bien que las laderas de muchos volcanes se comportan de manera anómala, y el Etna es un ejemplo”, asegura Morelia Urlaub, investigadora del Instituto GEOMAR de Kiel (Alemania) y autora principal del estudio. “Lo que se desconocía es si y cómo se mueven los sectores de los volcanes bajo el agua”, agrega.

La científica asegura que una de las razones por las que eligió el Etna como caso de estudio es que “está entre los más monitoreados del mundo” y se dispone de “prácticamente todo tipo de dato” sobre la parte en superficie. También la gran dimensión y la alta densidad de población de sus laderas han influido en considerarlo como objeto ideal de su investigación, agrega.

Urlaub y su equipo utilizaron una tecnología novedosa para afrontar el reto de medir posibles movimientos bajo el mar. “En superficie, las mediciones se basan en ondas electromagnéticas. Pero bajo el agua estas no funcionan por el alto nivel de absorción”, detalla la investigadora. Los científicos alemanes, en colaboración con tres miembros del INGV, instalaron durante 15 meses en el fondo marino cinco instrumentos que utilizan el sonido para detectar movimientos. “Bajo el agua las ondas sonoras funcionan muy bien”, explica la líder del proyecto. “Si la distancia entre los instrumentos cambia, significa que el fondo marino se ha movido. El hecho de tener una red de estos instrumentos nos ha permitido hacernos una idea clara”, agrega.

El peso de los volcanes

Estudios previos habían propuesto la hipótesis de que la inestabilidad de la ladera sur-este del Etna dependiera del empuje lateral del magma durante la fase de subida hacia el cráter. Sin embargo, la observación del movimiento submarino ha permitido sacar otra conclusión. “Hemos descubierto que a 20 kilómetros de distancia de la costa la ladera se mueve en la misma medida que en la costa (aproximadamente cuatro centímetros en 15 meses)”, asegura Urlaub. “Esto significa que gran parte del volcán se mueve, y no solo la que está cerca de la cámara magmática”, afirma.

La vertiente sureste del Etna, vista desde el mar.
La vertiente sureste del Etna, vista desde el mar.

Bonforte agrega que cuando aumenta la actividad magmática, el deslizamiento puede acelerarse. Pero esto no quita que el motor principal del fenómeno se tenga que buscar “mucho más en profundidad”, destaca. Esta información, en opinión del investigador italiano, es importante porque permite entender mejor “la extensión” de este movimiento y sus posibles consecuencias. “Se está descubriendo que los volcanes pesan mucho y se pueden romper o desestabilizar bajo su propio peso”, explica.

Las consecuencias del deslizamiento progresivo de un volcán pueden ser de proporciones enormes, aseguran los expertos. “El peligro y riesgo asociados son muy elevados, ya que un colapso de estas características significa la movilización instantánea de un gran volumen de roca”, asegura el vulcanólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Joan Martí. El derrumbe conllevaría “un gran impacto sobre las zonas afectadas, muy pobladas en el caso del Etna”, agrega este experto. Los efectos podrían llegar mucho más lejos. “Sus consecuencias pueden ser devastadoras no sólo donde se produzca, sino en zonas alejadas precisamente por ser un sector del volcán que "mira" al mar, lo que podría resultar en tsunamis de proporciones gigantescas”, mantiene David Calvo, investigador del Instituto Volcanológico de Canarias.

La necesidad de más estudios

Las conclusiones del estudio publicado este miércoles implican que el riesgo de que parte del Etna colapse es más elevado de lo que se pensaba previamente, según los autores. Sin embargo, los conocimientos actuales en este campo no permiten poder prever cuándo y cómo podría ocurrir un evento de este tipo, destacan. “Necesitaríamos entender mejor como se mueve la ladera sur-este entera a lo largo de un periodo de tiempo de más de 10 años”, asegura Urlaub.En épocas pasadas ya se produjeron colapsos parciales de volcanes, pero ninguno se ha podido estudiar de forma directa, según Bonforte.

David Calvo pone el matiz en que el cálculo del tiempo en geología tiene en cuenta periodos mucho más largos de los que se suele considerar en el lenguaje común. “Los humanos por lo general tenemos mucha prisa porque sucedan las cosas. La Tierra, digamos, se lo toma a otro ritmo", asegura. “Para los vulcanólogos hablar de un periodo de tiempo corto bien puede resultar en que estemos hablando de cientos de miles de años. Este tipo de deslizamientos o colapsos que se pueden derivar de estas inestabilidades pueden producirse una vez cada muchos cientos de miles de años”, continúa.

El investigador del Instituto Volcanológico de Canarias recuerda que los procesos de movimiento de las paredes de los volcanes se han producido también en este archipielago. “El valle de la Orotava, en Tenerife, no es más que el resultado de un gigantesco deslizamiento gravitacional ocurrido hace medio millón de años”, asegura. El investigador explica que actualmente este proceso no se está verificando en ninguna isla, pero no excluye que en futuro se pueda producir.

Pese a que quede mucho camino por delante para conocer en profundidad el deslizamiento de las vertientes de los volcanes, Bonforte está convencido de que el estudio en el que participó aporta un “granito de arena” a esta causa. Martí está de acuerdo con esta visión y observa la necesidad de que se siga monitoreando el fenómeno “en continuo y con más detalle”. También Calvo destaca la relevancia del trabajo publicado este miércoles.  “Ahora se tiene una visión de conjunto, una foto más enfocada que permitirá conocer la relación de los distintos procesos volcánicos implicados en la vida del Etna con una precisión sin precedentes”, afirma.

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