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La vida amorosa de Boris Johnson le pasa factura

Hasta ahora, las excentricidades del político británico le habían ayudado a construir una imagen de hombre alocado, pero brillante. Su última aventura le ha puesto en peligro

Se ha abierto la veda contra Boris Johnson, el excéntrico exministro de Exteriores de Reino Unido, cabecilla del sector euroescéptico del Partido Conservador y pesadilla de la primera ministra, Theresa May. El tabloide The Sun, el más leído por los británicos, tras revelar el pasado domingo la relación extramarital de Johnson con Carrie Symonds (30 años), exjefa de prensa de los conservadores, ha publicado este martes fotos de la mujer en una fiesta de juventud. Vestida de colegiala y peinada con coletas, en una clara imitacion de la cantante Britney Spears, bebe martinis, se divierte con sus amigas y posa provocadoramente para la cámara. Poco le importa al The Sun que las fotos tengan 11 años y sean el resultado de una fiesta universitaria. Se trata de añadir más leña al fuego y acorralar al diputado Johnson, cuando quedan pocas semanas para que se decida a dar el paso y disputar a May el liderazgo de las filas conservadoras.

BoJo, como se conoce popularmente al excéntrico político, se debía oler algo porque el pasado fin de semana emitió un breve comunicado público en el que anunciaba el divorcio, tras 25 años de matrimonio, de su mujer Marina Wheeler. Del texto parecía desprenderse que la ruptura había sido de mutuo acuerdo. La realidad es mucho más dolorosa para Johnson. Su mujer se había decidido a presentar demanda de divorcio por motivo de adulterio. En Reino Unido el divorcio, si los dos cónyuges no están de acuerdo, deber ser causal, lo que convierte cualquier ruptura unilateral en algo mucho más embarazoso. Wheeler, harta de las infidelidades de su marido, decidió ponerle de patitas en la calle el pasado fin de semana. Esta vez Johnson ha tenido complicado camuflar la realidad. Cuando apareció en la puerta de su casa este lunes, con una barra de pan y una bolsa de unos conocidos grandes almacenes, fueron muchos los que percibieron que llevaba la misma ropa del día anterior. Aun así, el político intentó convencer a los fotógrafos de su buen humor con un gesto forzado de ánimo y los pulgares levantados.

No resulta nueva para los medios británicos la azarosa vida amorosa del político más extravagante que ha dado Reino Unido en los últimos años. Casado en 1987 con Allegra Mostyn-Owen, el matrimonio no llegó a los seis años. Johnson tuvo entonces una relación extramarital con Marina Wheeler, quien acabaría siendo su segunda esposa. Desde entonces, se le han conocido relaciones con las periodistas Petronella Wyatt,  Anna Fazackerley y con la asesora de arte Helen Macintyre. Con esta última tuvo una hija cuya paternidad acabó reconociendo el político años más tarde, tras revelar la prensa amarilla, de nuevo, su secreto.

Hasta ahora, sus excentricidades han ayudado a construir la imagen de un Johnson alocado y, a la vez, brillante. Así le ven muchos de sus seguidores y colaboradores. Un toque de extravagancia que añade pimienta a la encorsetada sociedad británica. Pero en medio de la batalla más cruenta en el seno del partido conservador en los últimos años, a cuenta del Brexit, las locuras de BoJo comienzan a pasarle factura. Son ya unos cuantos los políticos tories relevantes que han mostrado su desagrado con la forma de actuar y las formas exageradas de Johnson e incluso una decena de ellos ha anunciado su intención de darse de baja de la formación si él llega a hacerse con el liderazgo.

La nueva mujer en la vida de Johnson ha decidido, tras revelarse la relación, evitar a los medios por el momento. Son demasiados los detalles expuestos sobre su vida amorosa con el político británico. Ambos fueron vistos cenando el día de San Valentín, el pasado 14 de febrero, y se han dado a conocer sus citas secretas en el Hotel Rosewood, en el barrio londinense de Holbron. Los tabloides citan de forma anónima a amistades de Carrie, a la que conocen como Apples (Manzanas), que cuentan que ésta presume de su relación con Johnson y enseña con orgullo los mensajes subidos de tono que el político le habría enviado a través del móvil. Expulsada del departamento de comunicación del Partido Conservador por los leales a May, tenía intención de incorporarse a la empresa de información financiera Bloomberg. De momento, ambas partes han acordado retrasar en unos días su incorporación.