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Se ha quedado sin cejas por cómo se las depilaba a los 17

A veces hay que acudir a los tatuajes semipermanentes, pero no siempre es irrecuperable

Las cejas pobladas y gruesas a lo Cara Delevigne están de moda. Pero para algunas personas —las que se han pasado de la raya con las pinzas— resulta imposible superar esos dos hilos (naturales o pintados), que producen cualquier efecto menos el de ‘enmarcar su mirada.

Precisamente porque las tendencias son efímeras y volubles, debemos pensárnoslo dos veces antes de acatar un estilo a rajatabla, explica Vicente Manuel Leis Dosil, dermatólogo de la clínica IDELIA y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV): "Lo mejor es mantener la forma natural de nuestra ceja y depilar solo el vello que se encuentre fuera del contorno, puesto que podríamos tener que pintárnoslas de por vida".

El vello de las cejas no crece a la misma velocidad que el del cuero cabelludo: "Es más lento y tarda más en repoblar las zonas que se han depilado", continúa. Por eso, en caso de depilar, el experto recomienda hacerlo de forma "delicada y cuidadosa". De lo contrario "se puede dañar el folículo y tener una pérdida irreversible de pelo". Pero pasarse con las pinzas en la adolescencia no es el único motivo por el que nuestras cejas pueden estar menos pobladas.

(A veces) es posible recuperarlo

El ciclo vital del pelo tiene tres fases: de crecimiento (anagen), de transición (catagen) y de reposo (telogen), cada uno con una duración determinada. Cuando aparecen pérdidas de cabello, lo primero que se debe hacer es detectar la causa, aclara el dermatólogo: "Puede ser por distintos tipos de alopecia —como la cicatricial, la areata o la frontal fibrosante—, enfermedades como el lupus eritematoso, el hipotiroidismo o por otras dolencias relacionadas con la piel —la dermatitis atópica, la seborreica o la psoriasis—, que, si afectan a la zona de las cejas, pueden producir una caída no cicatricial". Pero también hay otros tipos de caídas.

El efluvio telógeno es un tipo de caída de pelo no cicatricial, en el que se desprenden muchos pelos cuando se sincronizan y pasan rápidamente de fase anagen a telogen. Aunque se trata de una caída llamativa, por lo general existe un recambio suficiente para mantener la densidad capilar", señala el experto.

A pesar de que suele ser más habitual en el cuero cabelludo, también se manifiesta en las cejas —después de un parto, de sucesos vitales estresantes, de alteraciones tiroideas, por grandes y rápidas pérdidas de peso, por anemia ferropénica o dietas con poco aporte proteico—. No es doloroso y el pelo se suele recuperar sin necesidad de tratamiento, aunque en ocasiones se puede volver crónico y producirse una pérdida de densidad capilar real (como sucede en algunas mujeres tras la menopausia).

Otro tipo de caída es el efluvio anágeno, que también se manifiesta con una pérdida intensa y difusa de pelo —tanto en cuero cabelludo como en las cejas, las pestañas o la barba— debido a tratamientos de quimioterapia, radioterapia o estados de desnutrición severa.

La edad es otro de las principales motivos que le harán lucir mayor número de 'microcalvas', sus folículos capilares envejecen a la vez que usted, por lo que su pelo pierde densidad y se vuelve más fino. "Además, se producen cambios en su forma y posición, debido a la progresiva debilidad de ciertos músculos de la expresión facial y a la pérdida de volumen de estructuras como la sien. Hay que contar con esto a la hora de planificar una intervención quirúrgica de estética facial", explica Leis Dosil.

En cualquiera de los casos, aclara el especialista, lo primordial es establecer un diagnóstico para frenar el origen: "En algunos casos se conseguirá la repoblación total de la ceja, pero en otros casos solo podremos evitar la progresión del problema", detalla.

Maquillaje o tatuajes para cuando no hay solución

Si no es posible recuperar el vello, se puede recurrir a procesos estéticos como el maquillaje corrector —una medida temporal— o, para obtener una solución más prolongada, al microblading —un proceso en el que se tatúan o micropigmentan las cejas de forma semipermanente—. Eso sí, advierte el dermatólogo: "Debe realizarse en centros con personal cualificado, productos homologados y en centros que reúnan buenas condiciones higiénicas y de seguridad".

Como última opción, también se puede considerar el transplante, que debe realizarse por un tricólogo dado que se trata de un minucioso trabajo implantando pelo a pelo, con la orientación correcta, y definiendo perfectamente los contornos de las cejas.

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