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Cómo competir por ser el deporte más aburrido y llevarse el primer puesto

Los estadounidenses esperan introducirnos finalmente sus deportes a través de Reino Unido

La obstinación de los estadounidenses por expandir sus deportes no tiene límites.
La obstinación de los estadounidenses por expandir sus deportes no tiene límites.

YouGov –web de análisis de mercados que hace encuestas por Internet– realizó un sondeo a finales de 2017 donde preguntaba a los británicos cuál era el deporte más aburrido. Se impuso el golf. El 70 % lo consideraban “bastante” o “muy” rollazo. A la zaga le iban el fútbol americano (59 %) y el críquet (58 %), empatado este con los dardos. En esta votación no se contemplaba el béisbol, que reclama un lugar preeminente en la próxima. Los londinenses podrán evaluarlo en directo.

La Major League Baseball ha llegado a un acuerdo con Sadiq Khan, alcalde de la capital inglesa, para que el London Stadium (66.000 espectadores) acoja el 29 y el 30 de junio de 2019 dos partidos entre los Boston Red Sox y los New York Yankees. La obstinación de los estadounidenses por expandir sus deportes no tiene límites. Han conseguido que, en un país donde casi no hay canastas (Reino Unido), se vendan en una hora las entradas para un partido de la NBA en el O2 Arena (20.000 espectadores). En septiembre pasado se juntaron en el londinense Wembley 84.592 humanos para ver a los Jacksonville Jaguars contra los Baltimore Ravens de la liga de fútbol americano y la semana siguiente el estadio se volvió a llenar para otro partido. La última pirueta es traer el béisbol a Reino Unido justo cuando se disputa allí el mundial de críquet. De hecho, el partido del 29 de junio se solapará con el Australia-Nueva Zelanda, los finalistas de la edición de 2015.

Se impuso el golf. El 70 % lo consideraban “bastante” o “muy” rollazo. A la zaga le iban el fútbol americano (59 %) y el críquet (58 %), empatado este con los dardos.

En un artículo de The Economist de mayo se apunta que las grandes ligas de EE. UU. no pueden crecer más en casa, por lo que miran fuera. Esto no es algo reciente, pero sí ha cambiado la manera de buscar rédito en el exterior. En el pasado eran empresarios los que organizaban los eventos deportivos. Ahora son las ligas, con un enorme poder, las que negocian directamente. Desde 2007 se juega al menos un partido de la NFL en Londres y así seguirá diez años más tras el acuerdo que ha firmado el Tottenham para acoger dos encuentros al año en su nuevo estadio. Y se prevé que para 2021 haya una franquicia de manera permanente.

Como parte del espectáculo, el día previo se corta la céntrica Regent’s Street y los aficionados se acercan a saludar a sus desconocidos ídolos, que lanzan el balón ovalado de lado a lado de la calle. No es de extrañar que el año que viene se acote una parte de Hyde Park para batear unas bolas. Igual alguno aparece con un jersey de ochos blanco, la clásica indumentaria de críquet.

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