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¿Podemos ganar sin Lopetegui? Estos hitos deportivos demuestran que sí

La historia del deporte da razones para pensar que el drama vivido no limita las posibilidades de España

En 1992, Dinamarca (ejemplo de éxito sobreponiéndose al caos más absoluto) se alzó con la Eurocopa de Suecia, un torneo para el que ni siquiera se había clasificado.
En 1992, Dinamarca (ejemplo de éxito sobreponiéndose al caos más absoluto) se alzó con la Eurocopa de Suecia, un torneo para el que ni siquiera se había clasificado. Getty

La figura de Gerard Piqué (Barcelona, 1987) se ha elevado por encima del caos y la tragedia que el despido de Lopetegui (Guipúzcoa, 1966) ha provocado en la selección española con un tuit que ha sido replicado más de 19.000 veces y que ha recibido 51.000 ‘likes’. El central catalán se encomendaba en él no al tan manido espíritu de Juanito, patrón de la desesperación, sino al bonito ejemplo del equipo de baloncesto de la Universidad de Michigan que en 1989 ganó la NCAA tras el fulminante despido de su preparador, Bill Frieder, justo antes de iniciar la fase final de la máxima competición universitaria estadounidense. ¿El motivo? El mismo que ha acabado con el míster guipuzcoano, que se anunció su fichaje por otro equipo, la Universidad de Arizona State, para la siguiente temporada. Lo sustituyó también uno de sus asistentes, Steve Fischer, que llevó al equipo a alcanzar el mayor éxito de su historia.

El tuit de Piqué ha sido compartido 19.000 veces y ha recibido 51.000 'me gusta'.
El tuit de Piqué ha sido compartido 19.000 veces y ha recibido 51.000 'me gusta'. Twitter

Podía haberse acordado también Piqué, o mejor no, de los Brooklyn Nets de Avery Johnson, que murieron de éxito y supieron sobreponerse al desastre. Tras un par de campañas espantosas, en octubre de 2012, coincidiendo con el traslado de New Jersey a Nueva York, la que venía siendo una de las peores franquicias de la NBA arrancó la temporada a todo tren, con un insólito balance de 11 victorias y cuatro derrotas. Tras seis semanas de competición, Johnson decidió que era el momento de aprovechar la inercia favorable para que el equipo diese un salto cualitativo, concediendo más protagonismo a los jugadores jóvenes y practicando un baloncesto más rápido y vistoso.

El cambio de rumbo fue un desastre. El equipo perdió diez de los 13 partidos siguientes, en algunos casos por marcadores muy amplios. Avery Johnson fue cesado a mediados de diciembre y sustituido por un veterano, P.J. Carlesimo, que llevaba tres años sin sentarse en un banquillo y había fracasado en sus tres últimas experiencias en la élite. Con Carlesimo y su férreo pragmatismo, muy de la vieja escuela, los Nets ganaron 35 partidos y perdieron 19, clasificándose contra todo pronóstico para los ‘play off’.

En vísperas de la Eurocopa de Suecia, la UEFA expulsó a Yugoslavia por culpa de la Guerra de los Balcanes y su lugar lo ocupó el combinado danés. No fue fácil reunir a un equipo competitivo contrarreloj

Sin embargo, no hay que irse a otros deportes para encontrar otro gran ejemplo de éxito sobreponiéndose al caos más absoluto. En 1992 Dinamarca se alzó con la Eurocopa de Suecia, un torneo para el que ni siquiera se había clasificado (España, tampoco, por cierto). En vísperas del torneo, la UEFA decidió expulsar a Yugoslavia por culpa de la Guerra de los Balcanes y su lugar lo ocupó el combinado danés. No fue fácil reunir a un equipo competitivo contrarreloj. A algunos jugadores, como Brian Laupdrup o John Jensen, hubo que localizarlos en sus vacaciones y convencerlos para que volasen en 24 horas hasta la sede de su federación. Pero Richard Nielsen, el seleccionador, no tuvo tanto éxito con Michael Laudrup, la estrella del equipo, que ni veía claras las opciones en el torneo ni se llevaba demasiado bien con el entrenador. No hubo manera de que entrara en razón.

Se dice que a los reclutados les dio un ataque de risa cuando Nielsen les anunció que iban a Suecia para ser campeones. Una vez allí, la cosa no es que empezara tampoco con demasiado buen pie. Empataron el primer partido a cero contra Inglaterra y perdieron por la mínima contra Suecia. Sin embargo, en el último partido, contra Francia, dieron la campanada al imponerse por 1-2. Los daneses, que saltaban cada partido al césped bajo el mantra “salid y no haced el ridículo”, se clasificaron contra todo pronóstico como segundos de grupo, por detrás de los anfitriones.

En las semifinales contra Holanda, el defensa Henrik Andersen se destrozó la rodilla tras un choque con un delantero 'oranje'. Dinamarca también se sobrepuso a eso.
En las semifinales contra Holanda, el defensa Henrik Andersen se destrozó la rodilla tras un choque con un delantero 'oranje'. Dinamarca también se sobrepuso a eso. Getty

En semifinales, les tocó en suerte la Holanda de Marco van Basten, pero eso no arrugó a Dinamarca, que se puso por dos veces por delante en el marcador. El tiempo reglamentario acabó con empate a dos y la prórroga no cambió nada, así que se fueron a la tanda de penaltis. Una parada de Peter Schmeichel a tiro de Van Basten convirtió al guardameta en héroe nacional y plantó a su equipo en la final.

Por el otro lado del cuadro, llegó Alemania, que en la fase de grupos había sido humillada por los ‘oranje’ y en semis se había deshecho de Suecia por 2-3. Jugaban en aquel equipo teutón Illgner en la portería, Kholer, Sammer, Effenberg y Klinsmann, pero dio igual. Los daneses impusieron por 2-0, con goles de Jensen, en el minuto 18, y Vilfort, en el 78. Aquellos futbolistas hoy míticos no habían interrumpido sus vacaciones en la playa para ahogarse en la orilla de la Eurocopa.

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