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Cuando tu bebé fallece antes de nacer

Madres, matronas y psicólogas piden un protocolo nacional para el tratamiento de la muerte perinatal en los hospitales que se produce en cuatro de cada mil nacimientos en España, según el INE

Lorena Olivia juega con su hijo en su casa a las afueras de Madrid.

La mañana que Lorena Olivia dejó a su hijo de cinco años en el colegio, este le dijo: "Mamá, hoy es un buen día para nacer". La mujer, de 39 años, estaba embarazada de 40 semanas y seis días. "Aquel día estaba agotada", recuerda, desde su casa a las afueras de Madrid. Al llegar al hospital le realizaron unas pruebas y le dijeron que todo estaba bien. Pero cuando la atendió el ginecólogo no encontró el latido del corazón del bebé y le dieron la mala noticia: su bebé había fallecido antes de nacer. La muerte perinatal se produce en cuatro de cada mil nacimientos en España, según el INE. "Comprende entre la semana 22 de embarazo y los siete días de vida del bebé", explica la matrona especializada en muerte perinatal, Cristina Triviño.

No existe un protocolo de actuación a nivel nacional, por lo que dependiendo de dónde sea el parto, el trato de la muerte perinatal varía. Este es el objetivo de una campaña de Change.org lanzada por otra madre, Beatriz Rodríguez, a la que no se le aplicó un protocolo y pide que se emplee en todos los hospitales españoles. La petición, que lleva 230.000 firmas, llega al Congreso este miércoles. Beatriz, que ha viajado desde Galicia, se reunirá con Teresa Angulo, diputada del PP, y con Jesús María Fernández Díaz, diputado del PSOE, para hacerles llegar su propuesta. 

Los médicos explicaron a Lorena que era más seguro tener un parto natural que una cesárea. "Está demostrado que las madres se recuperan con mayor facilidad si el parto es natural, además de que el riesgo es menor", dice Triviño. "Pasé una noche horrible. Y al mediodía comenzó el parto". Tras el nacimiento, el personal sanitario ofreció a la madre la posibilidad de ver al bebé, abrazarlo, despedirse de él y que lo hicieran sus familiares. "Mi marido no quiso verlo, pero a mí me ayudó que no se lo llevaran inmediatamente", explica Lorena.

"El duelo por muerte perinatal es complejo y a veces se puede convertir en patológico, especialmente si no existe un reconocimiento social del bebé, si no hay despedida y si no hay contacto físico", cuenta Diana Sánchez, psicóloga especializada en este tipo de duelos. Incluso explica que a veces viene bien que los padres puedan fotografiar a su hijo para tener un recuerdo. Sánchez pertenece a la Asociación de Psicología Perinatal, donde recomiendan la presencia de un psicólogo especializado, no solo para acompañar a la familia, sino al personal sanitario: "Las matronas, médicos y obstetras pueden necesitar apoyo psicológico porque en muchas ocasiones ellos también se traumatizan".

La matrona Triviño imparte cursos en hospitales españoles sobre cómo aplicar un protocolo adecuado en estos casos. "Los protocolos actuales son demasiado técnicos y es importante que favorezcan un duelo saludable", dice. Para ello, los centros deben poner a disposición de las pacientes una habitación apartada de la planta de maternidad, donde no escuchen los llantos de bebés recién nacidos. "En mi caso, me llevaron a una planta completamente aislada", cuenta Lorena. "En todo momento se deben respetar los tiempos de los padres y dejarlos decidir cómo quieren que sea el proceso", añade Triviño. Y apunta a que todas las personas que traten con la familia deberían estar formadas en muerte perinatal. No solo el personal sanitario.

"Mi sorpresa fue al tener que tratar con la administración", dice Lorena. "Para tramitar la baja de maternidad un funcionario me pidió el certificado de nacimiento, cuando mi bebé nació muerto", cuenta con rabia. Las expertas explican que el trato personal en este caso es fundamental y que afecta de forma significativa en la recuperación adecuada de los padres.

Tras cuatro meses de baja, Lorena Olivia volvió a su trabajo como informática. Se aseguró de que sus compañeros se enteraran de la noticia antes de llegar, para no tener que volver a contar por lo que había pasado. Ella optó por no acudir al psicólogo y lo que la ayudó a recuperarse fue pasar tiempo con su hijo. "Una profesora me propuso que acudiera a clase con él. Estar rodeada de niños me hizo bien, fue mi terapia", explica.

Lamenta, sin embargo, la falta de información que existe en torno a la muerte perinatal. Cuando se abrió a contarlo, se dio cuenta de que muchas mujeres habían pasado por lo mismo, incluso una tía de su marido. "Existe un tabú social con la muerte perinatal", explica Sánchez. La psicóloga añade que para superar este trance es muy importante "aplicar un protocolo a nivel nacional en los hospitales, que tiene coste cero porque muchos centros tienen ya los recursos". Para la matrona Triviño, es mayor el coste de un duelo traumático —tratamientos por depresión, somatización, medicación— que la aplicación correcta de un protocolo en casos de muerte perinatal. Olivia, que firmó la petición de Beatriz, hoy en día dice tener más motivos por los que vivir que por los que estar triste. "Los niños dan vida, por eso queremos tenerlos. Y yo lo quiero volver a intentar".

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