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DÍA INTERNACIONAL DE LA MATRONA

Matronas: salvando vidas a diario

Las parteras bien formadas pueden evitar muchas muertes de madres e hijos en zonas rurales y remotas donde no llega la atención médica. Y aunque su labor está sin regular en muchos países, evitan el aumento de cesáreas. Un ejemplo: India

Un recién nacido en Pune (Maharashtra, India), en 2016.
Un recién nacido en Pune (Maharashtra, India), en 2016.

“Quería ser la dueña de mi cuerpo y de mi parto”, recuerda Shivani Sharma, de 40 años. Hace ocho, esperaba a su bebé plena de energía. Como primeriza, había tomado sesiones de relajación en Bombay y estaba decidida a vivir el nacimiento de la forma más natural posible. “Informaba a la doctora en cada revisión. Pero siempre con temor de no ofenderla para que no pensase que desmerecía su trabajo... Colmó el vaso de mi paciencia cuando me dijo que no sabía lo que era una matrona”. Entonces Shivani, pasadas las 30 semanas, encontró a un ginecólogo que le ayudó a parir a su primer hijo en casa, junto a su marido y a una comadrona. “Siempre quise ser madre, pero nunca imaginé que podría dirigir ese momento tan maravilloso”.

Lo mismo hizo Shivani en su segundo parto, con el conocimiento del hospital en caso de emergencia. “Entonces sobrepasé las 40 semanas, mientras que el modelo estándar de parto acosa a las embarazadas cuando se acerca esa fecha”. Shivani dejó su trabajo y ahora enseña educación materna. Además, es defensora acérrima del papel de estas figuras que asisten en los alumbramientos y que, sin embargo, en India no solo no están reguladas, sino que tienden a despreciarse y están desapareciendo.

“Muchos médicos nunca han trabajado con matronas y temen que su puesto peligre. No entienden que es una labor complementaria”, explica Ameet Dhurandhar, el ginecólogo y obstetra que ayudó a Shivani en su primer alumbramiento. Especialista en partos bajo el agua, a través de los cuales trae al mundo unos diez bebés al mes en su clínica de Bombay, el doctor Dhurandhar cree firmemente en el diseño biológico de la mujer para dar a luz de forma natural, sin intervenciones quirúrgicas. “La cesárea es un procedimiento que salva vidas cuando es necesaria. Pero se abusa”, explica el médico. Los datos oficiales establecen que el número de estas intervenciones ha aumentado en la ciudad, pasando del 16,7% en 2010, al 32,1% en 2015. Son porcentajes similares a la media del país asiático, y también reflejan una preocupante tendencia global.

Los estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirman que la intervención por cesárea mayor al 10-15% sobre el total de los partos no conlleva una reducción de la tasa de mortandad materna ni de recién nacidos. De hecho, se entiende que, cuando se superan esas cifras, los sistemas de salud están incurriendo en una sobre-intervención en el desarrollo natural del embarazo. Sin embargo, pocos países se sitúan por debajo de los porcentajes recomendados. Solo los nórdicos mantienen niveles óptimos, mientras que la media de los países de la OCDE aumenta cada año, situándose en el 28% (25,2% en el caso de España), aunque por detrás de Estados Unidos donde se supera el 30%. Ante la tendencia mundial, los expertos alertan de los efectos nocivos de estas intervenciones médicas, cuando se demuestran innecesarias.

“Tres décadas de investigación científica indican que un millón de niños sufre el impacto de las cesáreas, afectando al desarrollo de sistemas inmunes y respiratorios u ocasionando problemas de obesidad. Esto se puede evitar mediante los partos naturales”, explica Vijaya K. Sakotai, una de las dos únicas personas en India con el certificado de la Confederación Internacional de Matronas (ICM, por sus siglas en inglés). Con la supervisión conjunta de un ginecólogo, la doctora Sakotai acompaña a unas 15 embarazadas al mes durante la gestación y después del parto en su clínica de Hyderabad, capital de Telangana.

Precisamente, este estado de India registra el mayor número de cesáreas del país, con un 70% de intervenciones en hospitales privados y más de un 50% en el sector público. “Estas cifras son una barbaridad y un sinsentido. Se traducen en que las mujeres indias no saben dar a luz. Un proceso biológico tan natural como respirar o comer”, clama Vijaya K. Sakotai. “Además, el abuso no solo tiene un impacto físico en bebés y madres, sino económico; cargando a familias de renta media-baja con gastos extra en tratamientos”.

La dramática pérdida de bebés en India contrasta con la sencillez de las técnicas recomendadas para salvar sus vidas

No hay una razón única que explique el incremento de estas intervenciones en India. Como en el resto del mundo, la tendencia aumenta con independencia de la profesionalización de las matronas. Lo muestra el caso de Estados Unidos, donde las cesáreas crecen pese al reconocimiento del papel de las matronas. Al igual que en el resto de sociedades, la falta de conocimiento también hace que las madres indias se alarmen ante la consideración del embarazo como un proceso biológico de riesgo, plegándose a los requerimientos clínicos de los centros sanitarios.

A estos factores se añaden los propios de India. Por un lado, médicos poco profesionales promueven operaciones de este tipo para aumentar sus beneficios económicos, en detrimento de la salud de sus pacientes. Así lo constata la doctora Jennifer Butler, directora adjunta regional del Fondo de Población para las Naciones Unidas (FPNU) en la región de Asia y Pacífico, quien achaca a motivos comerciales el hecho de que el 41% de los partos en clínicas privadas de India se realicen mediante cesárea, según los datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Familiar de 2014-15. Por otro, algunas familias quieren dar a luz a sus hijos en fechas concretas, consideradas auspiciosas por el calendario astrológico de las diferentes religiones del país.

“Las autoridades tienen que promocionar una cultura natural del parto y regular la labor de las matronas”, explica Subarna Ghosh, investigadora de la Universidad de Mujeres SNDT de Bombay y miembro de una comisión encargada de modificar las prácticas médicas en este sentido. El estudio de la propia Ghosh, Narrativas de dar a luz: voces urbanas de mujeres educadas, en el que se entrevista a embarazadas que prefieren un parto asistido por parteras, refleja que existe una voluntad de cambio. No son casos aislados, sino que surge un movimiento nacional que pide embarazos informados. Así, el grupo BirthIndia organizó la primera conferencia de Derechos Humanos en el Nacimiento en 2017, junto a actores internacionales como la OMS, el Fondo de Población de la ONU (UNPF) o la revista The Lancet en la ciudad de Bombay. Otras iniciativas, como la revista Naari, también han surgido para informar de las alternativas existentes en la gestación y el parto.

“Los hallazgos muestran que las enfermeras matronas bien formadas pueden llegar a salvar hasta el 83% de las muertes maternas. De hecho, las mujeres que dan a luz con su asistencia tienen una experiencia mucho más positiva en el parto”, confirma Jennifer Butler, directora adjunta regional del UNPF en la región de Asia y Pacífico.

Dais: el ancestral arte de dar a luz

No se trata de un modelo nuevo de embarazo, sino que las parteras tienen una larga tradición en India, donde llevan años ayudando en los nacimientos y salvando vidas. Así lo entiende Ridhi Jindal, obstetra ginecóloga en el hospital público de Chandigarh, en el estado de Punjab. “Las dais (parteras de las zonas rurales) pueden ser entrenadas y equipadas profesionalmente para mejorar los servicios médicos. Ellas tienen la paciencia, la resistencia y la compasión que les falta a muchos profesionales”, explica. La doctora Jindal ha trabajado para la Misión Nacional de Salud Rural (NRHM, por sus siglas en inglés), encargada de los servicios sanitarios de las comunidades rurales de India desde el 2005. “Según el JSSK [subsidio gubernamental destinado a facilitar los partos de millones de embarazadas del país desde 2011], este sistema debería disminuir la mortalidad materna e infantil, pero creo que se trata de un problema de infraestructuras”, indica Ridhi Jindal. También subraya la falta de recursos personales y materiales en la India rural, donde vive el 70% de la población del país y donde se producen la mayor parte de nacimientos y muertes a causa de embarazos.

Según los datos del Banco Mundial de 2015, la tasa de mortalidad materna en India es de 174 por cada 100.000 nacimientos, lo que supone un descenso significativo con respecto al ratio existente (215) en 2010. Se trata de una mejora que tanto las agencias internacionales como los especialistas relacionan con el impacto positivo de los programas gubernamentales. Pese al progreso, aún cinco mujeres mueren cada hora por complicaciones durante el parto en India. En total, 350.000 mujeres mueren cada año debido a problemas asociados.

Las matronas bien formadas pueden llegar a salvar hasta el 83% de las muertes maternas

Los incentivos concedidos para facilitar los partos en la India rural son inútiles ante el pobre mantenimiento de las carreteras, que complican los embarazos, o la corrupción existente en los centros de salud rurales, donde no hay un equipo necesario para dar a luz. “Es probable que sean estas las razones por las que no se ha reducido el número de muertes relacionadas con el embarazo tanto como debiera, a pesar de la inversión económica. Tiene mucho más sentido identificar a las parteras locales y ofrecerles los equipos necesarios para realizar su labor de forma eficaz”, explica la doctora Vijaya K. Sakotai, quien señala que muchas de esas dais nunca han perdido a un bebé pese a llevar generaciones ayudando a dar a luz.

Sin embargo, algo similar ocurre con la mortalidad de los recién nacidos en el país asiático. India lidera la lista de países de renta media-baja con mayor número de defunciones de este tipo. De los 5,6 millones de muertes de niños menores de 5 años que sucedieron en 2016, casi un 25% de ellos ocurrieron en India.

La dramática pérdida de bebés en India contrasta con la sencillez de las técnicas recomendadas para salvar sus vidas. Atenciones tan simples como lavarse las manos, limpiar el cordón umbilical con un antiséptico, o asegurarse que el bebé está tibio, seco y alimentado reducen los riesgos sus muertes. Así lo demuestran los datos del estado de Karnataka, sur de India, donde la guía de la OMS Cuidados Esenciales para Recién Nacidos ha reducido la mortalidad perinatal de un 52 a un 36 por cada mil. Mientras, las muertes fetales se reducen en un 40% y las neonatales en un 25%.

Las especialistas señalan que estos cuidados deberían ser suministrados por matronas profesionales mientras los médicos se podrían centrar en los casos de urgencia. “Actualmente, el sistema de salud está enfocado en los requisitos médicos y las embarazadas son tratadas como simples recipientes. Esto tiene que cambiar. El respeto a la decisión informada de las mujeres y su biología tienen que ser los cimientos sobre los que construir el modelo. Y es ahí donde tienen un papel fundamental las atenciones de las matronas. ¡Estamos hablando de nacimientos!”, clama Vijaya K. Sakotai. Un acontecimiento que cambia vidas. Que crea vidas.

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