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Guillermo y Máxima de Holanda, más populares que nunca

Cumplen cinco años de reinado y aunque afrontan críticas periódicas por los gastos de la Corona, a juzgar por la opinión de los ciudadanos lo compensan con su trabajo y cercanía

Los reyes Guillermo y Máxima de Holanda posan con sus tres hijas, Amalia, Alexia y Ariane, en uno de los nuevos retratos oficiales con los que celebran sus cinco años de reinado.
Los reyes Guillermo y Máxima de Holanda posan con sus tres hijas, Amalia, Alexia y Ariane, en uno de los nuevos retratos oficiales con los que celebran sus cinco años de reinado.

Guillermo de Holanda y su esposa, la reina consorte, Máxima, cumplen cinco años en el trono. Fueron los primeros de su generación en suceder, en Europa, a sus padres —en este caso a la hoy princesa Beatriz— y la nueva remesa de fotos publicadas para celebrarlo encierra varios mensajes. La pareja real y sus tres hijas, la princesa heredera Amalia, y sus hermanas, Alexia y Ariane, posan sin rigideces en la imagen de familia. El rey va sin corbata y parece que todos avanzan hacia el espectador para saludarlo.

La pareja real es muy popular en su país y ha superado con nota su primer quinquenio: un 85% de los ciudadanos considera que el rey es un hombre “comprometido, cercano, abierto y natural”, según la encuesta anual organizada por la televisión pública. Máxima sigue siendo la favorita del país. La única crítica que emerge de forma periódica se refiere a los gastos de la Corona, y el pago de impuestos, que solo abonan por sus bienes privados, pero no así por su sueldo o derechos de sucesión. Con todo, el movimiento republicano es escaso y la monarquía es símbolo de unidad y representación exterior.

Si Guillermo de Orange, que cumple este viernes 51 años, hubiera querido seguir la tradición, se llamaría Guillermo IV. Sin embargo, ha preferido reinar como Guillermo Alejandro, su nombre propio. Estudiante mediano y amante del deporte, no ha escondido nunca lo consciente que era del peso de la Corona. Desde pequeño, cuando le lanzaba chinas a los fotógrafos el Día de la Reina, que era entonces su abuela, Juliana.

Las tres hijas de los reyes de Holanda. De izquierda a derecha, Ariane, de 11 años, Alexia, 12, y Amalia, de 14 años, la heredera de la corona.
Las tres hijas de los reyes de Holanda. De izquierda a derecha, Ariane, de 11 años, Alexia, 12, y Amalia, de 14 años, la heredera de la corona.

Tuvo que madurar, porque el 30 de abril de 2013, cuando ascendió al trono, tenía 45 años y Holanda era una sociedad multicultural, con problemas de integración similares a los registrados en otros países de la UE, y en recesión. Un lugar complejo para una labor especial. Guillermo se puso la capa de armiño para jurar lealtad a su pueblo, y en 2017, al cumplir 50 años, explicó lo que hoy significaba para él la Corona. “Reinar es un compromiso que debes hacer tuyo", aseguró, en una entrevista televisada. Su madre, la antigua reina Beatriz, le había dicho "sé tú mismo, marca tu propia ruta", y el hijo aprovecha su carácter más abierto para practicar la cercanía.

La sesión de fotos del primer quinquenio en el trono tiene también otros protagonistas. Efectuada en el Palacio Real, de Ámsterdam, la firma Erwin Olaf, famoso por su trabajo publicitario para Microsoft, Nokia o Levi´s, retratos muy personales y coreografías de alto voltaje. Esta vez, las tres princesas holandesas encarnan sus respectivos papeles con soltura: Amalia, de 14 años y futura reina, con el brazo sobre el mármol palaciego. Alexia, la mediana, de 12 años, apoyada en una columna igualmente regia; formal, pero cercana a la imagen que colgaría en Instagram una niña de su entorno. La pequeña, Ariane, de once años, es la única que no mira al espectador. El resto son retratos oficiales de Guillermo y Máxima, de 46 años. El rey lleva una banda con el color de la Casa de Orange. Máxima, un vestido de Jan Taminiau, el modista que la vistió de Azul Klein durante la entronización. Repite, además, las joyas de ese día. Sus tres hijas son buenas estudiantes y asisten a escuelas públicas de reconocido prestigio académico.

De Máxima, dice Guillermo que "lo es todo para mí". "Es una mujer especial, y yo estoy maravillado de que esté conmigo". Ella superó con entereza el trance de quedarse casi al pie del altar por el rechazo general a la figura de su padre, el argentino Jorge Zorreguieta. Fue secretario de Estado de Agricultura y Ganadería entre 1979 y 1981, durante la dictadura del general Jorge Videla, y no se le permitió asistir a la boda real, celebrada en 2002. Once años después, ella misma anunció que sus padres tampoco acudirían a la entronización. Son dos momentos especiales que dejaron algo huérfana a Máxima, y aunque sus padres asistieron a los bautizos de las nietas, cuando falleció el progenitor, viajaron todos a Argentina para el funeral. Guillermo también. La cercanía con su familia política se repite con la propia. Los Orange se llevan bien y suelen pasar juntos parte de las vacaciones. Una armonía que enorgullece a la matriarca, Beatriz, que abdicó con naturalidad el 29 de enero de 2013.

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