Después de 20 años desaparecida irrumpe la bajista de Smashing Pumpkins con una historia traumática que contar

La misteriosa D’arcy Wretzky rompe dos décadas de silencio, se pelea con el líder del grupo, Billy Corgan, y advierte: "Tengo suerte de estar viva"

Smashing Pumpkins en 1991: D’arcy Wretzky (bajo), James Iha (guitarra), Billy Corgan (guitarra y voz) y Jimmy Chamberlin (batería). Si no lo remedia un milagro, en 2018 solo D’arcy se cae de la formación clásica. GETTY.

Veinte años escondida. Ninguna entrevista, ninguna actuación, ninguna presencia pública. Nada. Bueno sí: muchas especulaciones. ¿Está en la cárcel? ¿En un centro de desintoxicación? ¿Se ha metido en una secta? Y, de repente, reaparece con una historia traumática que contar. Se llama D’arcy Wretzky (Michigan, EE. UU., 1968) y fue la bajista de una de las bandas con más éxito de los noventa, Smashing Pumpkins. Fue parte fundamental de la imagen colectiva del rock alternativo que dio el salto a las radiofórmulas: pelo color rubio platino, piel blanca casi transparente, siempre en penumbras, misteriosa, con su suave pero a la vez tenso golpeo de bajo.

Por qué un día dijo adiós sin dar explicaciones. "Tenía como 30 ataques de pánico cada día. Era terrible. Intenté dejar el grupo dos o tres veces, pero es difícil cuando tienes a todo el mundo, mi marido, mi familia, diciéndome: ‘No, espera hasta el siguiente disco’. Y lo haces porque toda esa gente depende de ti. Debería haberme ido un par de años antes”, señala en la primera entrevista que ha concedido en 20 años, a la web Alternative Nation. D’arcy estuvo casada de 1993 a 1999 con el también músico Kerry Brown.

“¿Sabes cuando te dicen en la escuela lo que te hacen las drogas, que pueden matar células en tu cerebro? Por aquel entonces me parecía bien, pensaba que así tal vez podría matar recuerdos horribles. Tengo suerte de estar viva”

La reaparición de D’arcy se ha producido de una forma pintoresca y muy acorde con los tiempos que vivimos. 

La historia arranca con un artículo de la web Alternative Nation en el que el periodista musical Brett Buchanan lamenta la noticia de que la bajista no se unirá al grupo en su gira de regreso de 2018 en la que si estarán el resto de miembros originales, que no actúan juntos desde el año 2000: el líder Billy Corgan, el guitarrista James Iha y el batería Jimmy Chamberlin. Una gira que se ha anunciado, de forma algo cínica, como un regreso a la formación original, cuando es imposible que lo sea sin D'arcy (y que podría explicar, en parte, que la venta de entradas esté siendo decepcionante).

El artículo de Buchanan hubiese pasado como otro más de los que Altenative Nation dedicaba a la banda si no fuese porque en la sección de comentarios alguien con el nombre de Fey Wutt comenzó a participar activamente y a hacer afirmaciones que solo la propia D’arcy o alguien muy cercano a ella podían conocer. El autor del artículo le respondió a uno de la siguiente manera: “Fey Wutt, ¿conoces a D’arcy Wretzky? Si es así, me encantaría hablar con ella”. Y le facilitó un correo electrónico para que le escribiese.

Era miércoles. Al domingo siguiente ocurrió lo que nadie esperaba: Fey Wutt escribió a Buchanan, confirmó que era D’arcy Wretzky, la elusiva bajista desaparecida de la faz de la tierra, y aceptó dar una entrevista que se extendió durante cuatro horas.

Tras la publicación de un debut saludado por la crítica (Gish, 1991) y dos discos que arrasaron en las tiendas y sumaron unas 20 millones de unidades vendidas (Siamese dream, 1993, y Mellon Collie and the infinite sadness, 1995), D’arcy decidió dejar la banda en 1999, durante la grabación de Machina/The machines of God. Y comenzaron una serie de desencuentros, intercambio de reproches y versiones enfrentadas de los hechos que duran hasta hoy.

Su relato es el de una mujer asqueada del negocio de la música y harta de los aires de un líder endiosado, Billy Corgan.

D’arcy Wretzky en tres épocas distintas: cuando todavía estaba en el grupo, en 1998; la imagen cuando estuvo en la cárcel que dio la web TMZ en 2008 y otra imagen de 2014.
D’arcy Wretzky en tres épocas distintas: cuando todavía estaba en el grupo, en 1998; la imagen cuando estuvo en la cárcel que dio la web TMZ en 2008 y otra imagen de 2014.Imgur

La parte más interesante de la entrevista es, tal vez, en la que da detalles sobre los 20 años que pasó alejada del ojo público. Al principio, según cuenta, intentó trabajar en el mundo del cine en Los Ángeles y estuvo punto de salir adelante un proyecto con el actor Mickey Rourke. También cuenta que tras sufrir problemas de salud (bronquitis, neumonía y una infección de riñón) estuvo a punto de morir y decidió irse a vivir a Texas.

Sin embargo, sus problemas con las drogas no terminaron ahí. “¿Sabes cuando te dicen en la escuela lo que te hacen las drogas, que pueden matar células en tu cerebro? Por aquel entonces me parecía bien, pensaba que así tal vez podría matar recuerdos horribles. Tenía miedo nocturno, ataques de pánico. Tengo suerte de estar viva”.

Las drogas terminaron cuando encontró los medicamentos adecuados para superar esos episodios de ansiedad. “Pero siempre hubo gente horrible que extendió el rumor de que yo era una drogata incluso antes de que jamás viese una raya de cocaína”, relata. “No vi cocaína en mi vida hasta que tuve 27 años” (Wretzky tiene hoy 49). Para los amantes del chascarrillo: detalla que ese primer encuentro con la sustancia tuvo lugar cuando Marilyn Manson apareció en su camerino durante un concierto en el que Smashing Pumpkins tocaban con los Rolling Stones en Texas y le pidió permiso para consumir droga junto a algunos acompañantes. Y que cuando ella le dijo que nunca había visto cocaína en su vida, Marilyn Manson le espetó: “Guay, sí que eres rara”. “¡Marilyn Manson llamándome rara! Supongo que hace falta un raro para reconocer a otro”, ironiza la bajista.

Durante esta ausencia, D’arcy ha desvelado que tuvo problemas con la ley en dos ocasiones. Una de ellos fue muy rock and roll: posesión de drogas en el año 2000. Cuando su coche fue inspeccionado por la policía de Chicago el 25 de enero de aquel año, encontraron un gramo de cocaína. Tenía 31 años por aquel entonces. Se declaró culpable y solo tuvo que acudir a unas clases de prevención de drogas de un mes de duración.

En 2011, D’arcy llegó a pasar unos días en el calabozo, pero un motivo menos rock and roll. Dos años antes de esa fecha, en 2009, varios de los caballos se escaparon de su granja de Michigan y causaron alboroto por un pueblo cercano. D’arcy fue denunciada por sus vecinos y multada por ello, pero (esto si es muy rock and roll) no pagó las multas ni se presentó a ninguna de las vistas judiciales a las que fue citada. Por ello, en enero de 2011 fue detenida durante seis días. La web amarillista TMZ publicaba en exclusiva la imagen policial de la misteriosa bajista.

Smashing Pumpkins triunfando en el Rock Torhout Festival de Bélgica, en 1992. El grupo arrasó, vendiendo 20 millones de unidades de sus discos 'Siamese dream' y 'Mellon collie and the infinite sadness'. En la imagen, Billy Corgan y D'arcy Wretzky.
Smashing Pumpkins triunfando en el Rock Torhout Festival de Bélgica, en 1992. El grupo arrasó, vendiendo 20 millones de unidades de sus discos 'Siamese dream' y 'Mellon collie and the infinite sadness'. En la imagen, Billy Corgan y D'arcy Wretzky.getty

La aparición de la bajista coincide con el retorno de Smashing Pumpkins. Desde un primer momento saltaron chispas. Veamos... El 16 de enero de 2018 Billy Corgan sugirió en su cuenta de Instagram que habría una gira con la formación original. El 21 de enero Wretzky confirmó mediante un comunicado a la web musical BlastEcho que ella no participaría. El 11 de febrero D'arcy contó que Billy Corgan le había ofrecido un contrato para volver a tocar con la banda, pero lo revocó un mes después. El 12 de febrero, el grupo dijo en un comunicado: "La señorita Wretzky ha sido invitada repetidas veces a tocar con el grupo, participar en sesiones de grabación o reunirse con ellos en persona y en todos los casos lo ha rechazado".

No creer a Wretzky era la opción elegida por algunos fans: sus episodios de depresión podrían hacer pensar que no es un testigo fiable para contar la historia. Pero Wretzky también tiene una base de fans fieles y eso que en el mundo del rock es prácticamente todo: misterio. Durante las entrevistas de Smashing Pumpkins, cuando aún era parte del grupo, se mantenía casi siempre callada. Y desde que dejó el grupo en 1999 se convirtió en una reclusa que renunció al mundo de la música y mantuvo una existencia anónima solo interrumpida por sus problemas con la adicción y la ley. 

D’arcy asegura que ella y Billy Corgan nunca fueron amigos y que su relación nunca fue ni siquiera cordial. “Él solo montaba pollos y yo me reía de él. James [Iha, el guitarrista] me decía: ‘¡No te rías de Billy!’. ¿Por qué no? ¿Quién se murió y lo convirtió en un Dios?”.

Smashing Pumpkins recoge un premio MTV en 1996. El grupo estaba en lo más alto.
Smashing Pumpkins recoge un premio MTV en 1996. El grupo estaba en lo más alto.Getty Images

En 2005 Billy Corgan anunció que iba a tocar de nuevo con su banda, pero acabó actuando únicamente con James Iha. Según los recuerdos de Wretzky, Corgan nunca la llamó para participar en el proyecto de la gira ni del nuevo álbum publicado poco después (Zeigeist, 2007). “Llamaron a una chica para que tocara el bajo usando mi instrumento. Eso me cabreó muchísimo. Mis bajos son muy personales para mí. No tengo muchas y soy muy rara con mis posesiones, por cómo suenan y por cómo sienten. Eso me cabreó muchísimo y no me enteré hasta hace poco. ¡Intentó vender mi bajo y parte de mi equipo! Tiene cojones para hacer eso. Se suponía que me iba a enviar todas mis cosas, pero nunca lo hizo”.

Centrándonos en el caso del regreso de la banda: Wretzky afirma que los contactos de los cuatro miembros originales de la banda fueron a través de mensajes de texto, y que una reunión en persona podría haber dado mejores resultados. “Me hubiera encantado. En un momento dado dijo que Jimmy [Chamberlain, el batería] iba a ir a su casa para escribir nuevas canciones. Y yo dije: 'Me encantaría ir también'. Pero nunca me invitó. Eso sí, más tarde decía que yo estaba invitada. Pero siempre tarde, tarde, tarde…”. Añade después: “Me encantaría que funcionásemos otra vez como grupo, pero Billy nunca lo hará. En su vida”.

Cómo está hoy física y mentalmente Wretzky. “Estoy en mejor forma que cualquiera de ellos”, concluye. “Como sano, vivo y trabajo en una granja y he practicado todo tipo de deportes”. Y añade: “Durante mucho tiempo no volví a hacer música porque sabía que Billy se llevaría el mérito. Si era buena, se llevaría el mérito, si era mala, diría: ‘Por eso la eché de la banda, apesta’. Me ha llevado mucho tiempo conseguir que no me importe y no odiarlo. Ahora no le odio. He vuelto a donde estaba al principio. Solo me río de sus formas”.

Ahora, se espera la respuesta de Billy Corgan...

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