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Las mujeres del norte del Cáceres preparan la huelga del 8 de marzo

Más de 130 mujeres de las mancomunidades de los valles de Ambroz, de las Hurdes y de Trasierra-Granadilla, se reunieron el sábado 3 de marzo en Ahigal (Cáceres) para organizar los paros del Día de la Mujer

  • Inmaculada Crego y Sara Calle con presidenta y vicepresidenta de la Asociación de Mujeres de Zarza de Granadilla. Crego, de 56 años, quiere hacer huelga el 8 de marzo pero intuye que le va "a resultar imposible": en su casa es ella quien se ocupa de todo, incluidos los cuidados de su hermano. "El hombre va a trabajar, viene a casa y no se preocupa para nada. Yo he trabajado también fuera de casa pero, al llegar, he tenido que hacer todo porque ellos no lo ven como obligación suya. Es como una cosa nuestra". Lo dice resignada porque reconoce que ella no ha "peleado mucho" por la igualdad en casa. "Me gustaría que saliese de ellos", añade con poca esperanza, después de 33 años de matrimonio.
    1Inmaculada Crego y Sara Calle con presidenta y vicepresidenta de la Asociación de Mujeres de Zarza de Granadilla. Crego, de 56 años, quiere hacer huelga el 8 de marzo pero intuye que le va "a resultar imposible": en su casa es ella quien se ocupa de todo, incluidos los cuidados de su hermano. "El hombre va a trabajar, viene a casa y no se preocupa para nada. Yo he trabajado también fuera de casa pero, al llegar, he tenido que hacer todo porque ellos no lo ven como obligación suya. Es como una cosa nuestra". Lo dice resignada porque reconoce que ella no ha "peleado mucho" por la igualdad en casa. "Me gustaría que saliese de ellos", añade con poca esperanza, después de 33 años de matrimonio.
  • Una mujer pinta un delantal para colocar en su ventana el día 8 de marzo y visibilizar la huelga. Con plantillas, estampa el símbolo feminista y el lema 'huelga feminista'.
    2Una mujer pinta un delantal para colocar en su ventana el día 8 de marzo y visibilizar la huelga. Con plantillas, estampa el símbolo feminista y el lema 'huelga feminista'.
  • La huelga es para todas, las mayores y las más jóvenes. Aquí dos mujeres de distintas generaciones cortan un retal para hacer un delantal reivindicativo en el taller de Cuidados, donde se revisó la carga que asumen las mujeres en el hogar y la necesidad de la corresponsabilidad.
    3La huelga es para todas, las mayores y las más jóvenes. Aquí dos mujeres de distintas generaciones cortan un retal para hacer un delantal reivindicativo en el taller de Cuidados, donde se revisó la carga que asumen las mujeres en el hogar y la necesidad de la corresponsabilidad.
  • En el taller de Consumo un grupo de mujeres aprende sobre la tasa rosa y compara los precios de los mismos productos cuando estos están segregados para el mercado masculino y femenino. Por un desodorante azul un consumidor paga 1,75 euros, mientras uno rosa de la misma marca cuesta 1,80.
    4En el taller de Consumo un grupo de mujeres aprende sobre la tasa rosa y compara los precios de los mismos productos cuando estos están segregados para el mercado masculino y femenino. Por un desodorante azul un consumidor paga 1,75 euros, mientras uno rosa de la misma marca cuesta 1,80.
  • Cristina Gaspar (33 años), es de Caminomorisco, en las Hurdes. Ha trabajado en el campo, de camarera, de telefonista y estuvo en el Ejército casi nueve años, pero nunca ha encontrado un empleo de lo suyo, Administración de Empresas. En su comarca a las mujeres "les hace falta despertar", dice, porque "no se creen lo que son, no se creen capaces. Todavía viven muy pendientes de lo que diga el hombre o de lo que haga el hombre". Ella se pasa el día "machacando" a las mujeres de su entorno (a los hombres también) para que identifiquen los micromachismos y para explicarles "por qué no deben aceptar muchas cosas que siguen aceptando". Desde niña ha sido "muy defensora de la mujer", pero su despertar feminista consciente llegó cuando ingresó en el Ejército y solo podía preguntarse "pero, ¿qué mundo es este?".
    5Cristina Gaspar (33 años), es de Caminomorisco, en las Hurdes. Ha trabajado en el campo, de camarera, de telefonista y estuvo en el Ejército casi nueve años, pero nunca ha encontrado un empleo de lo suyo, Administración de Empresas. En su comarca a las mujeres "les hace falta despertar", dice, porque "no se creen lo que son, no se creen capaces. Todavía viven muy pendientes de lo que diga el hombre o de lo que haga el hombre". Ella se pasa el día "machacando" a las mujeres de su entorno (a los hombres también) para que identifiquen los micromachismos y para explicarles "por qué no deben aceptar muchas cosas que siguen aceptando". Desde niña ha sido "muy defensora de la mujer", pero su despertar feminista consciente llegó cuando ingresó en el Ejército y solo podía preguntarse "pero, ¿qué mundo es este?".
  • Maribel Martín, 56 años, volvió a Casares de las Hurdes hace cuatro años, después de vivir 35 en Bilbao. El machismo, opina, está igual de extendido en las ciudades que en los entornos rurales. La diferencia es que "en los pueblos siempre queda gente más mayor y con ideas de antes, mujeres que no quieren ir a los bares ni pasear solas". Para lograr la igualdad hay que "empezar por nosotras, a valorarnos y a saber pedir nuestros derechos", defiende.
    6Maribel Martín, 56 años, volvió a Casares de las Hurdes hace cuatro años, después de vivir 35 en Bilbao. El machismo, opina, está igual de extendido en las ciudades que en los entornos rurales. La diferencia es que "en los pueblos siempre queda gente más mayor y con ideas de antes, mujeres que no quieren ir a los bares ni pasear solas". Para lograr la igualdad hay que "empezar por nosotras, a valorarnos y a saber pedir nuestros derechos", defiende.
  • Julia Castellano, de 71 años, está jubilada. Volvió a sus orígenes, en Aldeanueva del Camino, después de vivir y trabajar 42 años como cocinera en un restaurante en Madrid. Siempre le han molestado mucho las injusticias, como que en su profesión los hombres ganen más que las mujeres por el mismo trabajo. En su casa el trabajo doméstico recaía sobre ella, pero a su hijo le educó en la igualdad. "Yo estaba muy quemada", cuenta. Su cabreo venía de lejos porque sus hermanos tampoco hacían nada en casa y ella y sus hermanas trabajaban tanto dentro como fuera. "Hay que concienciar a la sociedad de que somos iguales", con más fuerza que hasta ahora, dice. Por eso, hará huelga, "sin lugar a dudas".
    7Julia Castellano, de 71 años, está jubilada. Volvió a sus orígenes, en Aldeanueva del Camino, después de vivir y trabajar 42 años como cocinera en un restaurante en Madrid. Siempre le han molestado mucho las injusticias, como que en su profesión los hombres ganen más que las mujeres por el mismo trabajo. En su casa el trabajo doméstico recaía sobre ella, pero a su hijo le educó en la igualdad. "Yo estaba muy quemada", cuenta. Su cabreo venía de lejos porque sus hermanos tampoco hacían nada en casa y ella y sus hermanas trabajaban tanto dentro como fuera. "Hay que concienciar a la sociedad de que somos iguales", con más fuerza que hasta ahora, dice. Por eso, hará huelga, "sin lugar a dudas".
  • Pilar Sánchez, de 65 años, es ama de casa y vive también en Aldeanueva del Camino. Cuenta que cuando era soltera trabajaba, pero al casarse, ella y su marido decidieron que se quedaría en casa. Tiene una visión tradicional de los roles de género y dice que no se identifica del todo con el feminismo: "A veces nos pasamos un poquito las mujeres. En mi casa, mi marido a mí nunca me ha quitado nada, siempre me ha ayudado, he tenido oportunidades para ir donde he querido y nunca me ha controlado las horas". Con todo, hará huelga este jueves, asegura: "Se están viendo muchas cosas con las que no estoy de acuerdo, como el maltrato de la mujer".
    8Pilar Sánchez, de 65 años, es ama de casa y vive también en Aldeanueva del Camino. Cuenta que cuando era soltera trabajaba, pero al casarse, ella y su marido decidieron que se quedaría en casa. Tiene una visión tradicional de los roles de género y dice que no se identifica del todo con el feminismo: "A veces nos pasamos un poquito las mujeres. En mi casa, mi marido a mí nunca me ha quitado nada, siempre me ha ayudado, he tenido oportunidades para ir donde he querido y nunca me ha controlado las horas". Con todo, hará huelga este jueves, asegura: "Se están viendo muchas cosas con las que no estoy de acuerdo, como el maltrato de la mujer".
  • Manuela Lorenzo vive jubilada con 73 años en Abadía. Trabajó en el campo antes de casarse, y después de criar a sus hijos, se dedicó a la limpieza, en Madrid. Su marido, fallecido hace 16 años, era muy machista, según cuenta. "Venías de trabajar y encima, hasta mala cara te ponía. ¿Qué se pensaba, que venía de algún lado? Son historias que, tela marinera", recuerda. "Me da pena [su muerte], porque perdí a mi marido, perdí mucho, pero es cuando he empezado a vivir", reconoce. Ahora, sola, se siente "muy a gusto, muy feliz".
    9Manuela Lorenzo vive jubilada con 73 años en Abadía. Trabajó en el campo antes de casarse, y después de criar a sus hijos, se dedicó a la limpieza, en Madrid. Su marido, fallecido hace 16 años, era muy machista, según cuenta. "Venías de trabajar y encima, hasta mala cara te ponía. ¿Qué se pensaba, que venía de algún lado? Son historias que, tela marinera", recuerda. "Me da pena [su muerte], porque perdí a mi marido, perdí mucho, pero es cuando he empezado a vivir", reconoce. Ahora, sola, se siente "muy a gusto, muy feliz".
  • A la derecha de la foto Begoña Martín, de 57 años, casada, vive en Segura del Toro pero es de Hervás. Ha educado a sus hijos en igualdad y a su nieto pequeño le ha regalado una cocinita. Observa que "muchos niños, cuando llegan a la pubertad, parece que les cambia un chip en el cerebro y cambian, quizás por lo que ven en sus casas". En la suya, comparten todas las tareas domésticas, pero conoce mujeres que después de dejar a sus hijos en el cole, se van a desayunar pero se vuelven corriendo a casa para hacer la comida y que sus maridos lleguen con la mesa puesta. "Me enfada, me cabrea", y por eso, hará huelga y le descontarán la jornada, aunque ya se había pedido el día libre.
    10A la derecha de la foto Begoña Martín, de 57 años, casada, vive en Segura del Toro pero es de Hervás. Ha educado a sus hijos en igualdad y a su nieto pequeño le ha regalado una cocinita. Observa que "muchos niños, cuando llegan a la pubertad, parece que les cambia un chip en el cerebro y cambian, quizás por lo que ven en sus casas". En la suya, comparten todas las tareas domésticas, pero conoce mujeres que después de dejar a sus hijos en el cole, se van a desayunar pero se vuelven corriendo a casa para hacer la comida y que sus maridos lleguen con la mesa puesta. "Me enfada, me cabrea", y por eso, hará huelga y le descontarán la jornada, aunque ya se había pedido el día libre.
  • Las mujeres que han participado en el encuentro para preparar la huelga comen juntas antes de la lectura del manifiesto. Algunas todavía debaten qué harán este día 8.
    11Las mujeres que han participado en el encuentro para preparar la huelga comen juntas antes de la lectura del manifiesto. Algunas todavía debaten qué harán este día 8.
  • Las mujeres ensayan la canción que se ha convertido en himno de la huelga feminista del 8 de marzo. Algunas sin embargo, se quedan en silencio porque no comparten el fondo anticapitalista del texto.
    12Las mujeres ensayan la canción que se ha convertido en himno de la huelga feminista del 8 de marzo. Algunas sin embargo, se quedan en silencio porque no comparten el fondo anticapitalista del texto.
  • Después de los ensayos y de un día de concienciación, se respira euforia y muchas ganas de huelga cuando las asistentes cantan el himno de la huelga. Se vienen arriba sobre todo corean: "Este mundo no nos gusta, ¡y lo vamos a cambiar!".
    13Después de los ensayos y de un día de concienciación, se respira euforia y muchas ganas de huelga cuando las asistentes cantan el himno de la huelga. Se vienen arriba sobre todo corean: "Este mundo no nos gusta, ¡y lo vamos a cambiar!".