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La moda barcelonesa premia la excentricidad

Melancolía, reivindicación, contradicción. Y, cuando todo se estaba poniendo ya muy intenso, la organización decide premiar a tres colecciones llenas de ironía. Así se cerró la XXIª edición de 080 Barcelona Fashion

080 Barcelona Fashion
Cuatro de los modelos que presentó Mietis.

Hay dos tipos de diseñadores de moda: los que se fijan en el trabajo de sus colegas para ver por dónde van los tiros, y los que sacan la fuerza de sus obsesiones. Dicho de otra manera: hay moda que solo habla de moda, y moda que habla de la vida.

Este ha sido un 080 autobiográfico, quizá por el delicado momento sociopolítico. Ante la complejidad de dar forma a una crítica social, los creadores han preferido construir colecciones confesionales, buscando complicidad con el público.

Después de un inicio de semana vigoroso y festivo, el miércoles y jueves la pasarela entró en un terreno más cívico con la reivindicación ecologista de Punto Blanco (Save the Planet) y los estampados geométricos de Torras (Metro), inspirados en la belleza de la arquitectura cotidiana que, de tan vista, nos pasa desapercibida. Naulover, marca eminentemente femenina, reservó dos salidas masculinas en La Seducción, su particular manifiesto anglófilo: estampados Liberty, tartán escocés, onirismo prerrafaelita, ecos de Gucci y un guiño al desfile de los padres e hijos del desfile de Balenciaga de este verano.

Americana de Miquel Suay.
Americana de Miquel Suay.

El ambiente se animó a la espera de la propuesta de Miquel Suay. Colas. Dos, como siempre. Invitados a la derecha y prensa a la izquierda, separados por una fina cuerda. Miradas de recelo. Unos recuerdan sus comienzos -todos los periodistas fuimos meros invitados al principio- y los más jóvenes parecen pensar: algún día. La moda es un juego de sillas musicales.

Chic levantino

¿Qué hay de Valencia? Con tanta dialéctica Madrid-Barcelona a veces olvidamos que el empuje más libre viene de Levante. Miquel Suay entiende el valor del instinto y el gesto manierista. En Sanitherwell anudó dos de sus afectos: San Nicolás de Bari, icónica iglesia del centro histórico de su ciudad, y el expresionismo abstracto de Robert Motherwell.

Motherwell no pasó a la historia solo por su talento: era ante todo un vendedor de sí mismo, un animal social expansivo que supo emplear sus estudios de Filosofía en Stanford para explicar su enrevesada obra. Era luminoso, barroco y provocador; un valenciano de Washington, para entendernos. De la unión de sus dos filias Suay obtiene sastrería energética, de forma atrevida (brocados y jacarés, silueta entallada) pero fondo elegante.

Detalle de Verbena Atelier.
Detalle de Verbena Atelier.

El reto de la empresa familiar Mietis no es menor: ¿puede transformar su herencia tradicional de curtidora de pieles en siluetas contemporáneas y ágiles? Tienen a su favor la buena materia prima y una paleta de color interesante. A Safari to Wonderland esgrimía las referencias adecuadas, quizá demasiado ambiciosas y alejadas entre sí: las Ziegfield Follies de Broadway, la audacia del Duque de Windsor, la gama cromática de Matisse, el brillo del glam. El cuero en hombre es un terreno altamente resbaladizo. Una biker bien ejecutada o una bomber sin florituras no es algo que sepa hacer cualquiera; la mayoría de veces no es necesario complicarse la vida. A una marca puede bastarle con ejecutar muy bien los básicos.

Si el nombre hace la cosa, en las colecciones del debutante Verbena Atelier cabía esperar un aire jaranero, luminoso y expansivo. Y así fue: prendas para llamar la atención sin ambages, con tejidos metalizados, aplicaciones de azabache, lamé, brocados en 3D. El disimulo no es nada 2018.

Oscuridad y alevosía

Una de las propuestas de Custo.
Una de las propuestas de Custo.

Es Collection desfilaba al mediodía, pero su colección Dystopia era alevosa y nocturna. La marca barcelonesa produce ropa interior y deportiva, premisa que a priori podría sonar a limitación, pero en esta feliz era del athleisure y el exhibicionismo la firma se sintió más libre que nunca. Su ejercicio de estilo giró en torno al rojo exaltado, color bandera de las distopías: Mad Max, los neones de Blade Runner, The Handmaid’s Tale.

Algo apocalíptico flota en el ambiente, porque la Atmosphere de Elena Estaun también se basaba en una imaginaria sociedad ficticia del futuro donde pelean varias gangs. El resultado era más Waterworld que The Warriors.

Bien entrada la noche del jueves llegó el desfile más esperado. Así lo resumía una de las organizadoras: “Custo es Custo”. Estrecheces en la grada de la primera fila, un buen síntoma; igual que Antonio Miró, Custo Dalmau ha ganado la lealtad de muchos en casi cuarenta años de trayectoria.

Camiseta sin mangas de Brain and Beast.
Camiseta sin mangas de Brain and Beast.

En Call Me Tomorrow el diseñador muestra su optimismo irreductible. Hay creadores que se revuelcan en la desdicha, pero Custo no es uno de ellos: sus prendas siempre están preparadas para salir de fiesta, como ese amigo alborotador imprescindible en la agenda. No emplea los tejidos brillantes y estampados llamativos como recurso fácil, ni como un mero “más es más”. Algo de aquel espíritu solar y confiado de la California surfera que le impulsó a crear su marca se quedó con él para siempre.

Sus incondicionales podrán construir looks exuberantes vistiéndolo todo al pie de la letra. Quienes busquen un estilo más sartorial solo han de aislar las prendas más potentes y equilibrarlas con piezas sobrias.

El día de la bestia

Brain & Beast -como Asimov, Kieślowski o Leone- se siente cómodo en las trilogías. Desde la fundación de su marca en 2010, Ángel Vilda ha dado forma a un corpus narrativo sobre las debilidades del hombre: la culpa, la nostalgia, la pérdida, el desamparo. Su mérito es que lo consigue sin resultar cenizo ni teatral. El sarcasmo se ha convertido en su sello de identidad. Vilda nos anima a no odiar lo que no entendemos, y se sirve de prendas-lienzo para lanzar lemas crueles pero optimistas. El look más contundente del desfile quizá fue el que tomaba prestada la portada y consigna de Guns’n’Roses: Use your illusion. O sea: usa lo que has vivido para crear algo positivo. O, como dirían ahora: capitaliza tu experiencia.

A esa hora todavía no lo sabíamos, pero las tres premiadas por el 080 eran tres colecciones muy personales con algo en común: el humor constructivo. El descaro de Mans Concept se llevó el galardón a Mejor Diseñador Emergente. La Mejor Colección recayó ex aequo en Krizia Robustella y el propio Brain & Beast.

La figura absorta de la portada del álbum de G’N’R, por cierto, es un estudiante pensativo (¿un millennial avant la lettre?) del cuadro La Escuela de Atenas, de Rafael.

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