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OPINIÓN

¿Dónde está el baño?

Las herramientas para vencer al cólera existen. Ahora que tenemos un plan, ya no hay excusas

Centro de Diquini, en Carrefour (Haití), donde atienden numerosos casos de cólera.
Centro de Diquini, en Carrefour (Haití), donde atienden numerosos casos de cólera.

“¿Dónde está el baño?”. Es lo primero que pregunto cada vez que visito un lugar donde ha estallado un brote de cólera. Las mayoría de las veces, la respuesta es: “No tenemos. Vamos donde podemos”.

El cólera es una enfermedad antigua y se ha convertido en una dolencia de la pobreza. No discrimina geográficamente: se ensaña con comunidades vulnerables en áreas con deficiencias de saneamiento. Arrastrada hasta fuentes de agua potable por una corriente contaminada, transportada sin saberlo por viajeros, introducida en las casas en productos irrigados con aguas no tratadas, la bacteria Vibrio cholerae se aloja una vez ingerida en el intestino delgado y causa diarrea aguda y deshidratación.

Los afortunados que nunca presenciaron en persona los efectos del cólera pueden pensar que es una infección estomacal más. Pero si no se trata de inmediato, puede matar a un adulto o niño en cuestión de horas. Cada año, esta enfermedad se cobra aproximadamente unas 95.000 vidas (en muchos casos, de niños).

Este año han aparecido en países de todo el mundo imágenes de las víctimas del cólera: apagadas, los ojos vidriosos. La enfermedad se esparce a un ritmo nunca visto en Yemen, donde han muerto más de 2.000 personas desde abril, y hay brotes en Somalia, Sudán del Sur, Haití y otros países de África subsahariana y Asia.

Pero lo más triste de esta pérdida reciente de vidas es que cada una de esas muertes pudo haberse evitado. El mundo ya tiene conocimientos y herramientas para controlar el cólera; pero los recursos disponibles no van de la mano de los compromisos internacionales necesarios.

Si no se lo trata de inmediato, el cólera puede matar a un adulto o niño en cuestión de horas

Por eso es tan importante la nueva estrategia mundial elaborada por la Fuerza Especial Global para el Control del Cólera, una variada red de organismos técnicos asociados. La publicación Ending Cholera A Global Roadmap to 2030 [Poner fin al cólera: un plan global de aquí a 2030] promueve la adopción de una metodología proactiva, y llama a reducir las muertes en un 90% en la próxima década. La plena implementación del plan también puede ayudar a que 20 países eliminen la transmisión de la enfermedad en ese mismo plazo. El plan se basa en tres pilares —detección temprana, tácticas de prevención integradas y coordinación entre países y organismos asociados— y ofrece un itinerario concreto para eliminar la amenaza del cólera a la salud pública.

En cuanto el cólera se asienta en una comunidad, su control se hace cada vez más difícil. Por eso es importante no olvidarlo, ni siquiera cuando no se está cobrando víctimas. Una metodología multisectorial que incluya inversiones en provisión de agua, saneamiento e higiene (WASH, por sus siglas en inglés) puede mantener el cólera a raya, lo mismo que el uso proactivo de la vacuna oral y el acceso rápido a tratamientos (por ejemplo, soluciones de rehidratación oral y fluidos de aplicación intravenosa).

La mejora de la infraestructura WASH es la forma más eficaz de prevenir el cólera, pero en países con pocos recursos, la implementación de estos servicios llevará tiempo. Por eso, el plan también alienta la aplicación preventiva a gran escala de la vacuna oral en regiones con alta incidencia de la enfermedad. Las vacunas actúan de inmediato y pueden prevenirlo durante tres años, lo que da tiempo para la implementación de soluciones más duraderas.

La enfermedad no discrimina geográficamente: se ensaña con comunidades vulnerables en áreas con deficiencias de saneamiento

La Organización Mundial de la Salud (OMS), con apoyo de Gavi, la Alianza Global para la Vacunación, mantiene un inventario global de dosis de la vacuna oral. Desde la creación del programa, en 2013, se distribuyeron más de 15 millones de dosis en 18 países. El año entrante se prevé aumentar el inventario (que inicialmente era de dos millones de dosis) a más de 25 millones.

Eliminar la amenaza sanitaria del cólera de aquí a 2030, como prometieron hace poco los organismos asociados y la OMS, demandará colaboración y compromiso sostenidos por parte de los países afectados, los organismos técnicos y los donantes internacionales. El objetivo puede parecer inalcanzable, ya que cada año hay millones de personas en todo el mundo en riesgo de contraer la enfermedad. Pero hay que cumplirlo, porque la urbanización, el cambio climático y otros factores amenazan con aumentar la tasa de infección. Y el plan presentado lo hace posible.

La implementación del programa será una solución rentable para los países que deben responder a brotes de cólera frecuentes. Esa es una de las razones por las que hay que actuar de inmediato. Pero además, adoptar esta estrategia es lo correcto para la comunidad internacional. Los gobiernos tienen el deber moral de impedir las muertes por causas evitables. En la OMS compartimos esa obligación y por eso trabajaremos arduamente para ayudar al mundo a alcanzar las ambiciosas metas que hemos planteado.

Las herramientas para vencer al cólera existen. Ahora que tenemos un plan, ya no hay excusas para no usarlas.

Dominique Legros es médico y dirige el área de la Organización Mundial de la Salud para el cólera. Traducción: Esteban Flamini. Copyright: Project Syndicate, 2017.

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