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Debates televisivos presenciales o en formato plasma

En los comicios del 21-D será un milagro que los cabeza de lista lleguen a coincidir en un plató

El candidato Carles Puigdemont interviene en la campaña a través de un spot.
El candidato Carles Puigdemont interviene en la campaña a través de un spot.

La campaña electoral catalana tiene la vista puesta en la televisión. O quizá en el plasma. Las cadenas han lanzado ya a los grupos que concurren a los comicios del 21-D invitaciones para celebrar debates ante las cámaras. TVE ha anunciado el primero de ellos para mañana, en los estudios de Sant Cugat del Vallés (Barcelona). La cadena estatal ha convocado a las formaciones políticas con representación en el Parlament: Junts per Catalunya, Ciudadanos, ERC, PSC, Catalunya en Comú-Podem, PP y la CUP. Esta primera cita —de las tres previstas— la moderará Quim Barnola, se emitirá en directo en La 1 a partir de las 22.15 en el circuito territorial de Cataluña y, simultáneamente, en el Canal 24 Horas para el resto de España.

Los debates forman parte de la liturgia electoral y contribuyen a fortalecer el sistema democrático. Son prácticamente la única ocasión en la que los candidatos se enfrentan entre sí en un mismo escenario, sin intermediarios, dirigiéndose al mismo público y respondiendo a idénticas preguntas. Es su ocasión para fijar posiciones, diferenciarse del contrincante o lanzar mensajes directos a su electorado. Y es también su oportunidad para reforzar al votante que tiene ya decidida la papeleta o de movilizar al indeciso.

A la hora de organizar estas comparecencias todos los operadores aspiran a tener en sus platós a los candidatos a presidir el Govern. El cara a cara da un mejor rendimiento a la cadena y es también más útil para los electores. Pero los equipos de campaña tienen sus estrategias y miden escrupulosamente la exposición de los líderes ante los medios de comunicación. Desde la eclosión de las redes sociales las elecciones no se ganan en televisión, pero sí se pueden perder.

En los comicios del 21-D será un milagro que los cabeza de lista lleguen a coincidir en un plató. El candidato de ERC, Oriol Junqueras, permanece en la cárcel de Estremera y el cabeza de cartel de Junts per Catalunya y expresident, Carles Puigdemont, sigue en Bélgica, donde se refugió tras el cese del Govern en pleno. Hay quienes han sugerido la posibilidad de que ambos comparezcan en los debates a través de un monitor de televisión. Se podría dar la situación de que Junqueras y Puigdemont debatieran desde sus respectivos confinamientos en formato de plasma.

Algunos partidos han puesto el grito en el cielo. Otros no se cierran a la presencia de invitados virtuales. En la historia de los debates españoles (que no es extensa ni consolidada) sería una situación ignota: cinco candidatos en persona y dos enclaustrados en una pantalla. Por si cabían dudas, TVE ha comunicado a los partidos —que son responsables de designar a los participantes— que su debate es “presencial”. Otra cosa es lo que ocurra en el partido de vuelta, que se celebrará en TV3. Junqueras y Puigdemont juegan en casa, pero habrá que esperar para saber qué opina el árbitro: la implacable Junta Electoral.

 

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