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Padres que cuidan a sus bebés en Yaundé

Una exposición muestra los logros y retos de una organización que trabaja en el ámbito de la salud desde hace 10 años en Camerún

Padre con su hijo en el Hospital San Martín de Porres de Yaundé. Ampliar foto
Padre con su hijo en el Hospital San Martín de Porres de Yaundé.

De pronto sorprenden los retratos de tres padres que miran a la cámara. Uno un poco cohibido, otro más seguro de sí mismo y el tercero rezumando orgullo. También hay cinco madres. Pero esto es lo que se espera ver en una exposición sobre África: mujeres con niños a la espalda, colgados de ellas, a su vera… ¿o no? Lo que no es tan corriente es ver a hombres que acompañan a sus hijos de pocos meses o años al médico para una revisión o recibir vacunas. Es algo nuevo, muy innovador. Algunos varones jóvenes se están atreviendo a romper la tradición y los tabúes que en casi toda África relegan el cuidado de los más pequeños a sus madres. Algunas de estas escenas se ven retratadas en la exposición, de Silvia Cachafeiro, De San Martín de Porres a Obut. 10 años de Recover, que se puede visitar hasta el 15 de diciembre en la Sala A del centro comercial Moda shopping de Madrid.

¿Qué ha tenido que pasar en un país como Camerún para que esto suceda? Lo primero es advertir que es un fenómeno urbano, muy posiblemente limitado a la capital, Yaundé, y totalmente ajeno al resto del país. ¿Por qué prácticamente solo ahí? Mucho tiene que ver con esta pequeña revolución social el Hospital San Martin de Porres. Un centro que comenzó su andadura hace ahora 10 años en el barrio yaundés de Mvog Betsi. El complejo, gestionado por un consorcio de congregaciones religiosas de la familia dominica, se ha convertido en un hospital de referencia para todo el país.

A pesar de la dificultad para acceder a él, por el mal estado de las carreteras, hasta allí llegan cientos de personas en busca de cura para sus males todos los días. Este hospital, que creció donde antes había selva, se ha convertido también el motor dinamizador del barrio que ha surgido en torno a él. Toda una economía informal de la que viven muchas familias: comidas, bienes, transportes, servicios que se ha desarrollado a su alrededor para atender a las necesidades de pacientes y visitantes.

Todavía les queda mucho camino por recorrer juntas

Todo el trabajo realizado por el equipo humano del hospital durante este tiempo -la concienciación, la formación o las campañas de prevención-, ha conseguido que la mirada de los pacientes sobre la salud se transforme y que ellos mismos se interesen por su bienestar y el de sus seres más queridos; cambiando así muchos de sus hábitos de vida. San Martín de Porres no sería lo que es si no fuera por el apoyo que la Fundación Recover. Hospitales para África le ha prestado desde su nacimiento. Es más, las dos instituciones surgieron al mismo tiempo y, posiblemente, no se entendería la una sin la otra. 10 años han pasado desde el comienzo de esta aventura y todavía les queda mucho camino por recorrer juntas.

Pero esta senda no es tan larga como la que se presenta delante del Centro médico Cristo Rey de Obout, en la región centro del país. Allí no se ven hombres que llevan a sus hijos a ser pesados o vacunados. Solo mujeres que esperan pacientemente su turno. Está en el corazón de una zona rural. Antes de divisar sus puertas, ya se perciben los múltiples elementos que le diferencia de San Martín de Porres. El entorno o las personas que acuden a él. Luego los edificios y más tarde los servicios, los medios y facilidades confirman que una y otra instalación se encuentran en polos muy distantes.

Sin embargo, dos elementos tienen en común las dos instituciones. El primero es el entusiasmo, entrega y profesionalidad de su personal. El segundo es que Fundación Recover también se ha unido a este proyecto y poco a poco quiere llevarlo a cotas más altas: con mejores infraestructuras y servicios, más equipamiento, formación del personal… Algo similar a lo realizado en Yaundé durante los últimos diez años pero sin aspirar a tanto, ya que el emplazamiento y las necesidades de la zona son muy distintas.

El doctor Santiago Ahumada, único médico de Obout, utiliza los escasos recursos que tiene a su alcance.
El doctor Santiago Ahumada, único médico de Obout, utiliza los escasos recursos que tiene a su alcance.

Comparar las dos realidades para permitir conocerlas a los que se encuentran lejos de allí. Trasladar sus olores, colores, dolores, alegría, llantos y chillidos de tanto niño, aprehensiones risas, esperanzas, ilusiones o alivios. Mostrar sus logros y retos. En definitiva, exponer el camino recorrido por Fundación Recover durante sus primeros 10 años de vida y la senda que recorrerá a partir de aquí. Esta es la tarea encomendada a Silvia Cachafeiro (Pontevedra, 1983). Una fotógrafa y realizadora gallega especializada en fotografía documental y social. Ella ha vivido y trabajado en diferentes países del continente asiático y ha colaborado con organizaciones como Cruz Roja o Aljazeera English. Ahora, de la mano de Recover desembarca en África por primera vez.

Una labor difícil de conseguir y, a pesar de ello, sus fotos nos ayudan a comprender mucho mejor la labor llevada a cabo por Recover en este tiempo. La muestra fotográfica se convierte también en una forma de reconocer que el trabajo realizado por Recover se debe al esfuerzo de muchas personas que colaboran con ellos. Ahora pueden vislumbrar los resultados de su apoyo sin necesidad de viajar hasta el terreno, comenta Chus de la Fuente, directora de la fundación.

La idea es hacer una comparativa entre nuestro punto de partida y nuestro reto para los próximos 10 años

“Evidentemente, no se puede recoger cada detalle, cada aspecto. La idea es hacer una comparativa entre nuestro punto de partida, San Martin de Porres, y nuestro reto para los próximos 10 años, Obout. A pesar de ser dos realidades muy diferentes y que no queremos convertir a una en la gemela de la otra, pretendemos demostrar que cuando nos comprometemos lo hacemos a fondo y en serio, buscando su crecimiento y su sostenibilidad, poniendo el centro en el paciente, y en la formación de sus profesionales, luchando contra la corrupción. Mismo modelo de trabajo, en dos realidades diferentes”, continua De la Fuente.

El reto de Recover es cómo afrontar el futuro. “Creemos que nos enfrentamos a un momento fundamental de cara a la próxima década, donde el aprendizaje de los 10 anteriores debe permitirnos, sin duda alguna, multiplicar nuestro impacto, siempre de la mano del equipo local, porque son ellos quienes han de ser los protagonistas de su futuro. Y ese es el reto fundamental: lograr un impacto positivo en el acceso a la salud de calidad de todas las personas en África de una manera sostenible y garantizada con y por ellos, los profesionales sanitarios africanos”, concluye De la Fuente.

El barrio de Mvog Betsi se ha desarrollado alrededor de San Martín de Porres.
El barrio de Mvog Betsi se ha desarrollado alrededor de San Martín de Porres.

Esta exposición también es una invitación a abrir el corazón de par en par. A dejarse sorprender y descubrir todos esos detalles del trabajo de Recover que no se perciben a primera vista y que, sin embargo, son parte importante de su labor. Esas becas de formación, el programa Salud 2.0, todos los voluntarios que cada año viajan a terreno para echar una mano y mejorar la salud de muchos cameruneses o burkineses, los pacientes evacuados a España… Y, sobre todo, lo más importante, la fuerza que hace posible todo este cometido: las más de 60 empresas que apoyan a la Fundación, los más de 700 voluntarios que la ayudan a caminar y los más de 1000 socios que constituyen su mayor riqueza.

10 años pueden parecer un periodo de tiempo muy corto, pero la intensidad del trabajo realizado por Recover desmonta esta percepción

10 años pueden parecer un periodo de tiempo muy corto, pero la intensidad del trabajo realizado por Recover desmonta esta percepción. La intensidad de las actuaciones ejecutadas pone de relieve que no es así. Las fotos de Cachafeiro nos ayudan a entender lo que la implicación de Recover ha supuesto para San Martín de Porres. Nos muestran el día a día del centro, sus rincones y las personas que los habitan. Igualmente nos saca fuera de sus muros para sumergirnos en la vida que se ha creado más allá de ellos: los pequeños negocios, los mototaxis que transportan a pacientes y visitantes, los niños… Luego nos traslada hasta Obout y nos invita a un recorrido similar en el que podemos apreciar claramente las diferencias que separan a uno y otro centro.

Esta contraposición, en sí, no deja de ser un reto para el visitante que se ve abocado a cuestionarse qué papel puede asumir para ayudar a Recover a hacer realidad su sueño de poder ofrecer mayor calidad de servicios sanitarios a todos los habitantes de Camerún. La exposición se puede visitar hasta el 15 de diciembre, de 13.00 a 20.00. Luego recorrerá varias ciudades españolas.

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