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Pedaleando rumbo a la Cumbre del Clima

Planeta Futuro viaja en bici de París a Bonn junto a la caravana Moving for Climate Now, integrada por empresas, ONG y sociedad civil, para entregar un manifiesto contra el cambio climático en la COP23

El pelotón de ciclistas aficionados durante la primera etapa, de París a Péronne (Francia). "Moverse" por el clima
El pelotón de ciclistas aficionados durante la primera etapa, de París a Péronne (Francia).

Para compensar la huella de carbono generada por el vuelo en el que hemos viajado hasta París, no nos ha quedado otra que montarnos en bici y pedalear, pedalear, pedalear. Y seguir pedaleando. Destino: la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP23), que se celebrará en Bonn del 6 al 17 de noviembre bajo la presidencia de Fiyi. Planeta Futuro se ha sumado durante tres días a la caravana de Moving for Climate Now, organizada por la Red Española del Pacto Mundial de las Naciones Unidas e Iberdrola. Hemos sudado la gota gorda junto con expertos del clima, representantes de empresas, de organizaciones, del mundo del deporte y del espectáculo de camino de la capital francesa a la ciudad alemana a lo largo de siete etapas para entregar su manifiesto en la cumbre y dejar claro que hay que “moverse” por el planeta.

Tenemos que admitirlo: no ha sido todo mérito de nuestras piernas. Hemos disfrutado de la ayuda de una bici eléctrica, que más de una vez nos ha sacado de apuros, sobre todo a última hora del día. Pero cabe recordar que una bici eléctrica no es una moto y exige cierto esfuerzo físico. Aunque la mayoría del recorrido se realizó en plano, más de 100 kilómetros diarios, la niebla y el frío de las mañanas, acaban pasando factura. Por lo menos no ha llovido.

De media, la caravana ronda la docena de ciclistas por etapa, a los que cada día se van sumando y restando miembros. El pelotón se completa con un equipo de seguridad y uno de logística. El plan es llegar a Bonn el domingo 5, en la víspera de la inauguración de la cumbre, tras haber pedaleado más de 800 kilómetros.

¿Pero por qué pedalear de París a Bonn en la época de los vuelos a bajo coste? Para Carlos Sallé, director de políticas energéticas y cambio climático de Iberdrola, la ruta en bici encarna a la perfección el espíritu del Objetivo de Desarrollo (ODS) 17: crear alianzas, además de sensibilizar sobre la necesidad de actuar ya contra el cambio climático (ODS 13). "Necesitamos soluciones escalables y esto solo se puede conseguir con el apoyo de todos", cuenta tras los estiramientos al cierre de la primera etapa.

El recorrido de la segunda edición de la iniciativa —que el año pasado se movilizó a través de 1.100 kilómetros de Sevilla a Marrakech, sede la COP22, que contribuyó a perfilar el marco de colaboración entre Gobiernos y agentes no estatales en la lucha contra el cambio climático— arranca en París, ciudad en la que se alcanzó el primer acuerdo global en este ámbito. La ruta sigue hacia Bruselas, corazón de la Unión Europea; Países Bajos y, finalmente, Alemania.

La primera salida del pelotón, dedicada a los océanos y sistemas naturales, está marcada por el frío de primera hora de la mañana. Los tintes otoñales de los campos se repiten kilómetro tras kilómetro a ambos lados de la carretera, interrumpidos por pequeñas zonas boscosas. Los guiños a las carreras míticas del ciclismo son muy frecuentes al comienzo de la ruta. Tras abandonar la capital francesa por el norte, el equipo se dirige a Compiègne, el lugar desde el que habitualmente parte la clásica ciclista París-Roubaix. Sin embargo, a diferencia de los profesionales que devoran de un tirón los alrededor de 250 kilómetros hasta la frontera con Bélgica, los defensores del clima pasan la primera noche en Péronne para descansar después de algo más de 125 kilómetros.

El segundo día —el de la transición energética— la tentación de no subirse a la bici es fuerte. No solo por el cansancio físico acumulado, sino también por la niebla y el frío de primera hora de la mañana. La curiosidad por cruzar los tramos de pavé (carreteras adoquinadas) que suelen ser decisivos en la competición París-Roubaix se impone. Ninguno de los integrantes del equipo se da por rendido y se embarcan en otros 125 kilómetros de ruta, que les lleva hasta el célebre carrefour de l'arbre, cuyos adoquines consumidos a lo largo de más de dos kilómetros causan algún que otro pequeño percance físico. Y para seguir emulando a los profesionales, la etapa se cierra en el velódromo de la ciudad que marca la frontera con Bélgica.

El tercer día, dedicado a las inversiones para una economía baja en carbono, los ciclistas aficionados pedalean hacia el mar, en homenaje a la presidencia de la COP23, hasta Ostende, en la costa central belga. La etapa —la última para Planeta Futuro— se extiende a lo largo de 110 kilómetros por un terreno muy llano. Los campos verdes, las vacas que pastan y los caballos dejan paso a los canales de Brujas, destino final de la jornada.

Una responsabilidad de todos

"Aunque durante la época de crisis económica las cuestiones medioambientales pasaron a un segundo plano, ahora vuelven a estar en el centro de las preocupaciones", según Juan Carlos Mampaso, director general de Sigre (entidad sin ánimo de lucro para reciclar los envases y residuos de medicamentos) y tesorero de la Red Española del Pacto Mundial. "El cambio climático es muy tangible y no se trata de un hecho aislado, con lo cual se necesitan políticas integradas que cubran varios ámbitos. Si por un lado las políticas medioambientales no suelen ocuparse de otros sectores, las decisiones en campos como la sanidad o el transporte sí que engloban una perspectiva más amplia y toman en cuenta el cambio climático".

Mampaso, en París para dar el pistoletazo de salida a la ruta ciclista, opina que cada vez queda más claro para los ciudadanos que actuar por salvar el planeta no es responsabilidad exclusiva de los políticos, aunque admite que es necesario incidir en acciones de sensibilización. Las empresas, coinciden varios de los expertos que toman parte en Moving for Climate Now, pueden desempeñar un papel central en esta misión.

El equipo llega a la playa de Ostende (Bélgica) de camino a Brujas, cierre del tercer día de ruta.
El equipo llega a la playa de Ostende (Bélgica) de camino a Brujas, cierre del tercer día de ruta.

Sallé, director de políticas energéticas y cambio climático de Iberdrola, sostiene que el cambio del modelo de consumo es necesario y al mismo tiempo genera nuevas líneas de negocio. "La filantropía por sí sola no puede enfrentarse a retos enormes como los que plantean los ODS. Las empresas saben gestionar recursos y pueden ser un aliado estratégico para la administración y las ONG", explica. Sin embargo, aún existe mucha desconfianza entre los distintos actores. "A veces mantenemos posiciones parecidas a las de las organizaciones no gubernamentales, pero hay cierto recelo a la hora de abrir un diálogo, aunque estamos intentando acercarnos".

Para Jorge Cattaneo, miembro del equipo directivo de Ayuda en Acción que ha recorrido las primeras tres etapas en bici con la caravana, la clave para superar esta barrera es que la población se vea efectivamente beneficiada por la economía verde. "Existe una responsabilidad social. La percepción de los ciudadanos puede ser totalmente distinta de la de la empresa que llega a un país en desarrollo para construir infraestructuras. Si no se crea empleo local y la población no se ve realmente involucrada en el proyecto, su malestar puede convertirse en abierto rechazo y ser un factor de riesgo para la inversión".

Esperando la COP23

La inminente Conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP23), que se celebrará en Bonn del 6 al 17 de este mes, se centrará en detalles prácticos de la implementación del Acuerdo de París (firmado en la COP21, celebrada en diciembre de 2015) y los avances registrados. Esta cumbre está marcada por las expectativas puestas en la delegación de Estados Unidos, después de que la Administración Trump anunciara que se descolgará de la lucha contra el cambio climático. Una decisión que, sin embargo, ha tenido como efecto positivo generar una movilización masiva de distintos actores y alianzas en EE UU, según Carlos Sallé, director de políticas energéticas y cambio climático de Iberdrola.

La presidencia de Fiyi, por otro lado, pondrá el foco en la vulnerabilidad de los pequeños Estados insulares frente a fenómenos como el aumento del nivel del mar o el incremento en la frecuencia e intensidad de las tormentas.

"La COP23 va a ser de transición en lo que concierne a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)", asegura Isabel Garro, directora de la Red Española del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, que se unió al pelotón en Roubaix. "La actitud de la presidencia de EE UU ha generado cierto desánimo y las personas poco informadas pueden tener la sensación de que esta cumbre no servirá de nada, aunque no es así".

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