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Más reflexiones sobre Cataluña

Cuando Josep Borrell dijo el pasado domingo: “Esta es nuestra estelada”, no se refería solo a una bandera. Aunque España hoy es un país moderno e industrializado, lo que nos garantiza un comportamiento pacífico y ejemplar es nuestra adhesión al conjunto de Estados que forman la Unión Europea. Podemos pensar que es un árbitro inerme; sin embargo, cualquier sanción por desobediencia se deberá respetar y asumir.

Esa bandera, que apenas tiene presencia en calles y balcones, es el símbolo más importante de nuestra unidad. Desde comienzos de los años sesenta hasta 1986, cuando se llevó a cabo nuestra integración, nos hizo adoptar una serie de normas que han posibilitado el mayor período de paz y prosperidad que hemos tenido. Y sin esta supervisión podríamos haber fracasado.— José Solano Martínez. Cartagena (Murcia).


Una de las cosas que más me indignan del “caso catalán” es esa especie de “equidistancia” que muestran algunas personas en debates o entrevistas, repartiendo culpas. “Que si el Gobierno español, que si el catalán”, etcétera. Se oculta intencionadamente ante la opinión pública e internacional que los independentistas llaman “traidores” y “fascistas” a los no independentistas haciéndoles la convivencia imposible. Están demostrando que la “independencia” de una parte del Estado es un acto de violencia, que solo estaría justificada si esa parte fuese acosada, que no es el caso de Cataluña. Han llegado al extremo en algunos colegios de infundir odio entre los niños. ¿Es eso el derecho a decidir? Afortunadamente, los no independentistas, los “traidores” a la causa, han podido manifestarse bien dirigidos y asesorados. Díganlo alto y claro, señores contertulios: entre nacionalistas y no nacionalistas no hay equidistancia.— Ignacio Rodríguez. A Coruña.


No he visto en ningún medio de comunicación que se aludiera al problema de los estudiantes no catalanes que actualmente están cursando sus carreras en universidades catalanas. ¿Qué va a pasar con ellos si la independencia de Cataluña se hace efectiva? ¿Sólo les servirá el título para trabajar en esta hipotética república? ¿Facilitará el Gobierno el traslado de expedientes a otros sitios de España sin perjuicio para los estudiantes, como se ha hecho con las empresas?— Catalina Roig Tur. Ibiza.

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