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Por qué ponerse de acuerdo es más fácil de lo que pensamos, según la ciencia

El neurocientífico Mariano Sigman explica que posturas enfrentadas pueden reconciliarse hablando con mucha más frecuencia de lo esperado

Mariano Sigman, neurocientífico argentino.

El reconocido neurocientífico argentino Mariano Sigman lleva años estudiando la forma en que la mente humana toma decisiones. Hoy explica a Materia, con un pie en la psicología y otro en la política, cómo las personas formamos opiniones... y cómo las cambiamos, hablando.

Su último experimento, realizado en colaboración con Dan Ariely de Duke University (EE UU) y Joaquín Navajas de University College London (Reino Unido), hereda de la tradición política de la democracia deliberativa. En este modelo, las decisiones se toman a partir del intercambio de opiniones plurales e informadas. La versión de los investigadores consistió en juntar a 10.000 desconocidos en un estadio para debatir, en grupos de tres, cuestiones polémicas de ideología y moralidad.

“Somos muy escépticos con la capacidad que puede tener el diálogo, de que hablando podamos ponernos de acuerdo”, dice Sigman, que nació en Buenos Aires y creció en Barcelona. En realidad, la mitad de las personas que sostenían opiniones opuestas y aparentemente irreconciliables acabaron poniéndose de acuerdo. ¿La clave? Un mediador. Pero no un mediador tibio, sino una persona moderada y, además, convencida: “Una persona en el centro, gritando fuerte y con confianza que hay más de un argumento atendible", explica.

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