Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Lactancia materna en un recién nacido: que no pase más de una hora

Los investigadores aseguran que el inicio temprano de la lactancia materna puede ejercer un efecto independiente en la prevención de la morbilidad y la mortalidad infantil

Lactancia materna
Una mujer da el pecho a su bebé.

Cuando nace un bebé, debería ser amantado por su madre lo antes posible, idealmente antes de que pase una hora tras el parto. Es lo que ha constatado, el pasado 26 de julio, un estudio (sin conflictos de interés) publicado en la revista PLoS One. Sus conclusiones, como se expone en el presente artículo, son muy relevantes para la salud pública. El objetivo de la investigación ha sido revisar las evidencias científicas disponibles hasta la fecha que hayan evaluado la relación existente entre el tiempo que se tarda en iniciar la lactancia materna y el riesgo de morbilidad y mortalidad infantil.

Para hacerlo, los investigadores, capitaneados por la doctora Emily R. Smith (Harvard T.H. Chan School of Public Health), han realizado una revisión sistemática y metanálisis de estudios observacionales y ensayos controlados aleatorizados, con datos de 136.047 bebés amamantados. En el resumen del artículo encontramos tres importantes conclusiones:

  • En comparación con los lactantes que iniciaron la lactancia materna ≤ 1 hora después del nacimiento, los lactantes que iniciaron la lactancia materna 2-23 horas después del parto tuvieron un riesgo 33% mayor de mortalidad neonatal.
  • Los lactantes que iniciaron la lactancia materna ≥24 horas después del nacimiento presentaron un riesgo 2,19 veces mayor de mortalidad neonatal.
  • Entre el subgrupo de lactantes amamantados exclusivamente en el período neonatal, los que iniciaron la lactancia materna ≥ 24 horas después del nacimiento tuvieron un 85% más de riesgo de mortalidad neonatal en comparación con los lactantes que iniciaron la lactancia <24 horas después del nacimiento.

Los autores señalan en su investigación que existe una fuerte base biológica para justificar los posibles mecanismos implicados en las constataciones recién citadas. De entre tales mecanismos, vale la pena destacar que el inicio temprano de la lactancia materna:

  • Expone al lactante al calostro materno, que puede disminuir el riesgo de translocación microbiana, acelerar la maduración intestinal y promover tanto la resistencia a las infecciones como la recuperación epitelial tras ellas.
  • Puede reducir la hipotermia y fomentar el apego y la unión a través del contacto cercano con la madre.

En la discusión de su trabajo, Smith y sus colaboradores aseguran que el inicio temprano de la lactancia materna puede ejercer un efecto independiente en la prevención de la morbilidad y la mortalidad infantil. En sus palabras, “[…] hemos demostrado que existe una clara relación dosis-respuesta; el riesgo de mortalidad neonatal aumentó con la demora del inicio de la lactancia materna”.

El estudio concuerda con las recomendaciones de la OMS y Unicef

Así pues, resulta vital que la lactancia materna empiece, siempre que sea posible (puede haber urgencias que lo impidan), dentro de la primera hora tras el nacimiento del bebé. No es algo novedoso, dado que se trata de una recomendación que coincide con las directrices de entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, en sus siglas en inglés).

Los resultados de este trabajo deben ser tenidos en cuenta tanto por mujeres en edad fértil como por los profesionales sanitarios al cargo de cualquier mujer embarazada, e incluso por las autoridades implicadas en las políticas de salud, dado que obligan no solo a formar correctamente a los sanitarios, sino también a diseñar instalaciones que permitan el inicio temprano del amamantamiento. Los responsables políticos, como decimos, deberían priorizar intervenciones que ayuden a lograr dicho inicio temprano, pero también deben invertir en la promoción de la lactancia materna y protegerla de las dificultades que la asedian, citadas en el texto “Por qué la lactancia en niños mayores de un año no es una moda”.

Más información