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Técnicos y políticos

En España, un ámbito donde han coexistido con dificultad es en el de la financiación autonómica

Sesión constitutiva de la Comisión de Expertos encargada de revisar el modelo de financiación autonómica.rn
Sesión constitutiva de la Comisión de Expertos encargada de revisar el modelo de financiación autonómica. EFE

La política debería empezar donde los criterios técnicos no llegan. Pero la realidad es algo más compleja. El equilibrio entre lo político y lo técnico —qué decisiones deben caer de cada lado— es parte esencial del debate actual en Europa. Hay un sector de la izquierda que reivindica devolver al terreno de la política decisiones económicas que en su día se dejaron en manos de tecnócratas.

Más allá de este debate general, ¿cómo conviven lo político y lo técnico en políticas concretas? En España, por ejemplo, un ámbito donde han coexistido con dificultad es la financiación autonómica. Primero, porque los modelos de financiación han integrado elementos aparentemente técnicos que en realidad respondían a la negociación política. Segundo, porque si bien los modelos se han ido perfeccionado con el tiempo, lo han hecho siempre por detrás de las contribuciones académicas.

A pesar de ello, la publicación hace unos días del informe de la Comisión de Expertos para la revisión del modelo de financiación supone un avance, pues contribuye a delimitar cuál es el consenso técnico en este ámbito. Los expertos están de acuerdo, por ejemplo, en aumentar la autonomía tributaria, en mejorar cómo se calculan las necesidades de gasto o en crear un fondo de reserva que las comunidades puedan utilizar durante las épocas de crisis.

Si los expertos ofrecen el esqueleto del modelo, ¿qué queda para la política? No es poco ni irrelevante. Una de las decisiones pendientes más importantes es el grado de nivelación del modelo: concretar si la financiación debe cubrir todas las necesidades de gasto de las regiones o solo las de los servicios elementales. No hay criterios técnicos que puedan guiar tal decisión.

Quizás la petición más exigente de los expertos de la Comisión a los políticos es que el modelo sea sencillo y transparente. El reto es evitar que, en aras del acuerdo, se añadan al final excepciones y correcciones que solo añaden opacidad. El precio de la transparencia y la sencillez es alto porque supone restringir el margen de maniobra para conseguir un acuerdo políticamente viable. ¿Lo conseguirán? @sandraleon_

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