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Joseph Fiennes, de ser “el otro Fiennes” a villano de ‘El cuento de la criada’

La lista de películas que ha estado a punto de protagonizar es más popular que su filmografía, pero el actor está cómodo en su propia piel y en la de cada papel que interpreta

Joseph Fiennes El cuento de la criada
Todos queremos ser Ralph Fiennes pero a veces hay que conformarse con ser Joseph (en la imagen).

“De pequeño cambiaba constantemente de colegio, así que siempre podía ser alguien distinto”, recuerda pausando antes de cada palabra, sin prisa por llegar a una conclusión. Hoy es el malo de El cuento de la criada (HBO), una distopía que retrata un sistema uberpatriarcal donde las pocas mujeres fértiles que quedan en el planeta son convertidas en vehículos reproductivos. “El miedo puede ser un componente de la política o un resultado de ella. Las administraciones utilizan el miedo a la economía, el miedo a la inmigración u otros miedos clásicos. El temor definitivo es que las autoridades te convenzan de hacer cosas atroces”.

Su personaje es descrito en la novela original de Margaret Atwood como “una extremidad blanda y patética dentro de una bota militar”, y Fiennes concede todo el mérito de su interpretación al texto. “Me encantaría atribuirme el mérito de su presencia, pero mi trabajo solo radica en lo que él tiene en su cabeza y lo que no tiene en su corazón. Decide jugar al Scrabble con su criada y, de repente, ella adquiere una posición de poder. Esto le desestabiliza hasta el punto de no conseguir una erección”. Tanto el personaje como su actor parecen estar en el lugar adecuado, pero no siempre en el momento idóneo. En 2008 interpretó a una transexual en Pretty handsome, el piloto de una serie creada por Ryan Murphy que fue rechazada por HBO. Hoy, el drama sobre una mujer transgénero Transparent acumula premios y Ryan Murphy produce la mitad de las series que se emiten en televisión. “Ryan siempre ha estado adelantado a su tiempo. Era una gran historia. Fue muy triste”.

"Me han criticado nueve de cada 10 veces, pero me levanto y me propongo fracasar mejor la próxima vez. Nunca se sabe, incluso puede que gane un Oscar”

La lista de películas que Joseph Fiennes ha estado a punto de protagonizar es más popular que su filmografía. Llegó a la última fase del casting para interpretar a Obi Wan Kenobi, le sucedió lo mismo con el papel que daría el Oscar a Adrien Brody en El pianista, su serie a rebufo de Perdidos, Flashforward, duró una temporada, y este año una sátira en la que interpretaba a Michael Jackson fue cancelada ante las protestas de la hija del cantante. En el currículo de Fiennes sí figura Rancid alluminium, considerada una de las peores películas de la historia. “Se merecía esas críticas, creo que yo escribí una de ellas”, bromea.

No le preocupa demasiado el producto final. “Me han criticado nueve de cada 10 veces [la estadística es exacta], pero te levantas, te sacudes el polvo y te propones fracasar mejor la próxima vez. Nunca se sabe, a veces hasta ganas Oscars”. En concreto siete: los que consiguió Shakespeare enamorado. Ninguno fue para él, eso sí: entre las 13 nominaciones de la película no estuvo la de mejor actor. “Todo lo que he conseguido es gracias a mi amor por el teatro. Me ofrecieron un contrato por cinco películas, pero lo rechacé porque no me obsesiona la ambición ni los resultados”. Esta disciplina es la única vida que conoce, al haberse criado en una familia de artistas con la que asegura hablar solo de política y de emergencias domésticas. “La última vez que los 14 Fiennes nos reunimos fue en Navidad, y necesitaré 10 años para recuperarme”, reconoce este miembro de la realeza artística británica y, según la leyenda urbana, también de la realeza británica literal. “He leído que soy primo lejano del príncipe Carlos, pero no tengo ni idea, nunca he hablado con él, ¿crees que nos parecemos?”, pregunta.

Él mismo se plantea en voz alta si su parentesco monárquico es fruto de la posverdad, esa que actualmente confunde a los habitantes del mundo real. “La mentira sistemática se está convirtiendo en la norma. La recepción de Trump con el Papa Francisco resultó una yuxtaposición increíble de caracteres”. Fiennes recibió una educación católica y, aunque considera que no influye en su comportamiento, sí que demuestra tener presente la contingencia del pecado capital de la avaricia. “Siempre asumí que pasaría toda mi carrera en el teatro. Todo lo demás es un feliz accidente. No me atrae el éxito, prefiero ensuciarme las manos. Quizá suene estúpido, pero así soy”.

Joseph Fiennes posa para ICON ante un bosque tan siniestro como el futuro que plantea ‘El cuento de la criada’.
Joseph Fiennes posa para ICON ante un bosque tan siniestro como el futuro que plantea ‘El cuento de la criada’.

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