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Espere a su pareja para ver Juego de Tronos, sus huesos se lo agradecerán

Los beneficios físicos y psicológicos de ver series en pareja

Juego de Tronos

Más de la mitad de las parejas que deciden consultar a un terapeuta sufren problemas de comunicación. Algunas de ellas intentan reencontrarse viajando a un destino lejano para acercar distancias con el otro. Tal vez, muchas de esas personas que recurren a la ayuda profesional —o confían en un billete de avión para salvar sus relaciones afectivas— desconocen el poder potencial del mando a distancia, tan denostado —precisamente acusado de arma de destrucción comunicativa— y tan accesible.

Algo tan doméstico como ver Juego de Tronos acompañado de la pareja en el recogimiento del hogar puede fortalecer la convivencia y mejorar la calidad de la relación, según indica un estudio de psicología realizado por la Universidad de Aberdeen (Reino Unido). Esta investigación, publicada en la revista Journal of Social and Personal Relationships, destaca que la falta de una red común de amigos que acerque a las parejas puede compensarse al compartir programas de televisión, películas y libros. Estos resultados se obtuvieron tras encuestar a 259 estudiantes universitarios con una relación de al menos cuatro meses.

La demanda de terapias de pareja es la que más ha aumentado en la última década —por encima de la consulta individual o de familia—, indica Annette Kreuz, psicóloga y colaboradora del Consejo General de la Psicología de España (COP). De hecho, estas las largas listas de espera en busca de orientación profesional inspiraron un curioso estudio de la Universidad de Rochester (EE UU), pionero en investigar a largo plazo y de forma comparativa diferentes tipos de programas en la intervención clínica temprana del matrimonio en 174 parejas.

Para aliviar el tiempo de espera, los investigadores proporcionaron la tarea de ver juntos cinco películas cuyo trasfondo narraba la historia de distintas parejas —entre ellas Pretty Woman, Un americano en París y La mujer de rojo—, y hablar durante 45 minutos sobre un listado de cuestiones a debatir, contestando desde su percepción preguntas como “¿esta pareja se esfuerza por entenderse el uno al otro?” o “¿se aceptan aun siendo muy diferentes?”, para desarrollar la comprensión entre ambos a través de entender una relación de pareja en la ficción. Se encontró que la tasa de divorcio de tres años se redujo a la mitad para los recién casados que fueron expuestos a estas películas románticas.

Además, los investigadores observaron una mejora sustancial en las relaciones de pareja simplemente estando en el tiempo de espera para la terapia, en comparación con otro grupo de lista de espera que debía ver las mismas películas sin tener que responder las preguntas. Por tanto, según matiza Kreuz, "la clave no es solo hacer algo conjuntamente, sino hablarlo y compartirlo, descubrir los acuerdos y desacuerdos en relación con ver el mundo”.

Quizá Juego de Tronos parezca bélica, pero esta es sin duda la temporada para hacerse muchas preguntas sobre la relación-no relación entre Daenerys Targaryen y Jon Snow, desde su encuentro en el pasado capítulo, La justicia de la reina.

El silencio crea distancia

Pero, cuidado, porque la televisión también puede convertirse en un impedimento para su relación. “Muchas parejas y familias modernas tienen televisores en varios sitios de la casa, y ahí el aparato no funciona como algo que une, sino como algo que separa, porque unos y otros ven programas distintos, separados físicamente. Las diferencias no son malas, se necesitan espacios individuales, pero buscar un lugar común que guste a los las dos partes de la paeja es algo muy positivo en sí mismo. Solo es nocivo cuando una serie o una película no se usa para dialogar en pareja”, recuerda Kreuz.

Así que no confunda ver series en compañía de su pareja con la caricatura de dos personas que miran embobadas la pantalla, sentadas en el sofá y sin mediar palabra. Ver juntos una serie implica compartirla de forma activa, intercambiar opiniones, comentar el contenido, fantasear con lo que puede pasar, comentar incoherencias, mostrar desacuerdos y debatir.

“Es positivo para la relación de principio a fin porque, como los viajes, se puede empezar a disfrutar desde el momento en el que se planifica y hay ilusión. Ambos estarán deseosos de que llegue el momento acordado para ver la serie. La comunicación no será solo necesaria para decidir qué ver, sino también para debatir sobre lo visto. Si ambos ven Juego de Tronos, es posible que no sientan simpatía por los mismos personajes. Quizás uno sea partidario de Jon Nieve mientras que el otro prefiera que la Madre de Dragones los gobierne a todos. Pero no se trata de que la televisión se convierta en el elemento que mantiene la relación en equilibrio porque rellena los silencios y el tiempo de la pareja”, advierte la psicóloga y terapeuta de pareja Laura Morán.

Sin embargo, prosigue esta psicóloga de Getxo, aunque la red social compartida en la ficción pueda compensar la falta de una red e identidad social de la pareja en el mundo real, en ningún caso puede sustituirla. “Una red social ficticia, adoptada, de las creadas en las series, como las cuatro protagonistas de la serie Sexo en Nueva York o los clanes familiares de Juego de Tronos, en ningún caso serán los amigos o familiares de la pareja. No se les puede invitar a cenar ni pedir ayuda en caso de necesidad. Resulta inadecuada la idea de que uno compensa la ausencia del otro, ya que puede llevar a la idea errónea de que son sustituibles”, señala Morán.

Bueno para la salud física y mental

Los beneficios psicológicos de ver la televisión en compañía del ser querido son innumerables: desde favorecer la cohesión y el sentido de pertenencia de la pareja, reforzando la identidad del nosotros, a fortalecer el compromiso y la confianza. “En este caso, habría que acordar no avanzar en los capítulos de la serie sin estar los dos juntos intentando elegir un día adecuado a la agenda de ambos. También las parejas pueden aprender a comunicarse y llegar a acuerdos de forma más funcional y sana, y desarrollar habilidades comunicativas como la asertividad [ser capaces de defender nuestros derechos y deseos respetando los del otro] ante situaciones más tensas como la educación de los hijos, la administración del presupuesto familiar o cómo pasar las Navidades”, describe la psicóloga Morán.

El éxito de ver series juntos no solo consiste en que la pareja tenga los mismos gustos, también puede ser satisfactorio el hecho de comprobar que sus gustos divergen sin arriesgar la relación. Es más, ya publicamos en BuenaVida lo higiénico que es tener un grupo de amigos propio en el que no se encuentre su pareja. “Se aprende que no es necesario, como pareja, estar de acuerdo en todo. Puede que a uno no le haya gustado la serie y deban acordar verla por separado sin poner en tela de juicio la unión, el amor del otro ni la identidad de la pareja", asevera la experta.

Uno de los mitos del amor romántico reza que dos personas que se aman deben tener el mismo pensamiento; que cuando dos personas se quieren el yo debe dejar paso al nosotros. "Estas ideas erróneas dificultan que algunas parejas funcionen adecuadamente", explica Morán. "Ver la televisión juntos puede crear un escenario poco peligroso para ensayar nuevas actitudes frente al amor, menos orientadas al fusionarse y más al compartir”, anota.

Los aportes positivos para la pareja no se limitan a la salud psicológica. Es sabido que una baja calidad en las relaciones maritales se correlaciona con y es un factor de riesgo para el deterioro de la salud. No obstante, ser feliz en pareja —además de vincularse a una mayor longevidad— también puede favorecer su estructura ósea, según un estudio de la Universidad de California publicado por la revista Osteoporosis International en 2014. Se encontró que las separaciones conyugales son perjudiciales para la densidad ósea de los hombres y que una buena calidad en las relaciones de pareja se vincula a una mejor salud ósea de las mujeres.

Como en casa, en ningún sitio

Ver series de televisión juntos tiene el aspecto de la intimidad que brinda la casa. “Las parejas podrán disfrutar de esa actividad en la privacidad de su hogar. Esto favorece conductas afectivas que es más fácil que tengan lugar en situaciones de intimidad y exclusividad, como sentarse juntos, recostados, abrazados, acariciarse, darse un masaje o cada uno en un sofá”, anota Morán.

“El tiempo lúdico de la pareja se reduce por tener niños pequeños o padres mayores que cuidar, por eso es importante reservarse siempre un espacio lúdico para compartir en pareja. Una decisión importante es dónde debe estar el televisor. Como tercer miembro en el dormitorio no es recomendable, porque no fomenta la relación de pareja", explica Kreuz. Y añade: "La definición de lo nuestro en la propia casa, es mucho más profunda [de lo que nos imaginamos]. La casa es el símbolo de la familia misma. Se intensifica lo que hacemos, es un espacio íntimo, todos los otros están excluidos, hacemos lo que hacemos porque nos define como pareja o como familia. Sirve para más conversaciones, para actividades lúdicas y fomenta la comunicación”.

Por tanto, el escenario aconsejable para que compartir juntos una serie de televisión sea beneficioso para la pareja o la familia se encuentra en el propio hogar. Lo corrobora una investigación realizada por la Universidad de Baylor, de Texas, la cual indica que el ocio familiar realizado fuera del hogar ocupa unos recursos del individuo que le impiden centrarse en las relaciones familiares, mientras que hacerlo en un entorno conocido, como la casa familiar, favorece que pueda concentrarse completamente en la actividad que se está realizando.

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