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La periferia en el centro

La globalización se arraiga en lo local, en las metrópolis por las que vagan los refugiados de mundos antaño remotos

Una mujer en su scooter en Oxford Circus, Londres.
Una mujer en su scooter en Oxford Circus, Londres.

Hemos hablado de las fracturas de la política contemporánea: para entender el retrato de una Francia dividida, por ejemplo, aludíamos a la brecha campo/ciudad. El abandono de la periferia dio a Le Pen el voto rural frente a la preferencia urbanita por Macron. Lógicas similares se repiten en la América de Trump o con el voto nacional-aislacionista de May. Pero ¿y si olvidamos contemplar otras dinámicas ambiguas que seccionan espacios de la modernidad global?

Pensemos en la crisis provocada por el incendio de la torre Grenfell en el corazón de uno de los barrios más ricos de la City. No obedeció a incontrolables fuerzas naturales: la sombra de la austeridad es alargada y las medidas de seguridad en viviendas de segunda no entraban en su agenda. Lo irónico es que el desastre sucedió en el acaudalado distrito de Kensington, pero en unas residencias sociales con los índices de renta más bajos de Inglaterra. Desigualdad extrema en medio de la opulencia londinense.

Saskia Sassen diría que hay lógicas que cortan transversalmente las divisiones académicas que empleamos con excesiva recurrencia, que hay un “nivel subterráneo” donde se articulan dinámicas sistémicas globales que unen lo que en la superficie parece desconectado. Son imposibles de percibir si contemplamos el mundo con viejos clichés. ¿Qué ocurrió con la ajada división entre comunismo y capitalismo ahora que EE UU y China comparten pautas financieras y especulativas? ¿O con la falsa dicotomía entre poder global y soberanía nacional? La modernidad global impone ejecutivos fuertes con soberanías débiles que escapan a esa lógica, más aún cuando acuden al rescate no ya de las bancas nacionales, sino del sistema financiero global.

Lo cierto es que las lentes dentro/fuera no pueden filtrar las nuevas condiciones. La globalización se arraiga en lo local, en las metrópolis por las que vagan los refugiados de mundos antaño remotos. Y lo que antes era “central”, las clases medias, empiezan a precarizarse. Es la paradoja de la periferia en el centro, donde las ciudades globales son “ventanas a esas realidades complejas”. Necesitamos otros ojos para los nuevos paisajes. @MariamMartinezB

 

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