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Verdades y mentiras sobre los refugiados

Hoy, Día Mundial del Refugiado, desmentimos ideas falsas y aportamos algunas verdades sobre las personas desplazadas

Niños sirios corren por los alrededores de un campo de refugiados en Ain Issa, Siria.
Niños sirios corren por los alrededores de un campo de refugiados en Ain Issa, Siria. AFP

Se dice, se habla mucho de las personas refugiadas. En medios de comunicación, redes sociales y en las casas de millones de personas se aborda la última crisis de refugiados y esta se enfoca desde diferentes ángulos. Los hay más comprensivos, los  hay más intolerantes. Y, desde luego, los hay muy desinformados.

Hoy, 20 de junio, es el Día Mundial del Refugiado; se trata de un buen momento para poner sobre la mesa algunas de las frases más repetidas sobre las personas desplazadas y analizar cuánto hay de verdad en ellas. La agencia Stop Rumores se ha puesto a ello para desmentir algunos de los tópicos que una buena parte de la sociedad piensa, como que nuestro país no puede acoger porque vienen demasiados, que son violentos, terroristas, ladrones o que quieren aprovecharse de nuestras ayudas públicas, que se van porque quieren...Vamos a dar un poco de información:

¿Quiénes son?

Sí, existe mucha desinformación sobre los 65,3 millones de personas refugiadas que se movían por el mundo a finales de 2015. Una cifra récord y que, además, no deja de crecer: cada minuto, 24 personas de media se ven obligadas a huir de sus casas y buscar protección en otro lugar. Son cuatro veces más que en 2005 y ya superan al número de desplazados que provocó la II Guerra Mundial. Del número actual, 21,3 millones son refugiadas en otros países, 40,8 millones se han desplazado a otros territorios más seguros dentro de su propio país y 3,2 millones han solicitado asilo.

¿Dónde están estos refugiados?

Se piensa que las personas refugiadas son una cuestión exclusiva de Europa, pero en realidad son países en desarrollo con rentas per cápita bajas los que acogen a la inmensa mayoría de estas personas. Las regiones en desarrollo acogían en 2015 al 86% de los refugiados del mundo. Por ejemplo: Turquía acoge a 2,5 millones, Pakistán a 1,6 millones, Líbano a 1,1 millones, Irán a 979.400, Etiopía a 736.000 y Jordania a 664.000.

¿Cuál es la situación de España?

Cuando una persona pide refugio en otro país se llama Solicitud de asilo. En 2016 España recibió 15.755 solicitudes de asilo, que representan solo el 1,3% de todas las realizadas en la Unión Europea, es decir tres por cada 10.000 habitantes. Se concedió este estatus a 355.

La cifra representa también 47 veces menos que las solicitudes realizadas en Alemania o la mitad que en Hungría. Tradicionalmente, España ha sido uno de los países de la Unión Europea que menos solicitudes de asilo ha aceptado: tres por cada diez mil habitantes.

Las principales nacionalidades de las personas que solicitan asilo en España son: venezolanas (3.960), sirias (2.975), ucraniana (2.570), argelina (740), colombiana (425)... El único país subsahariano en el top 10 es Nigeria, en el décimo puesto, con 285.

¿Cumple España con el compromiso con los refugiados sirios?

España se comprometió a acoger a 15.888 refugiados sirios y 1.449 procedentes del Cuerno de África e incluídas en programas de reasentamiento, pero a día de hoy han llegado solo 1.212. Dado qeu en nuestro país existen 8.124 municipios, las personas refugiadas supondrían apenas dos personas por cada uno de ellos.

"Muchas personas piensan que acoger personas refugiadas hace que entren también terroristas"

Según el informe Global Terrorism Index, los cinco países donde el terrorismo tiene mayor impacto es son Iraq, Afganistán, Nigeria, Pakistán y Siria. Estos cinco países sufrieron el 72% de todas las muertes en el mundo a causa del terrorismo en 2015.

Es complicado suponer que las 1.212 personas refugiadas que ha recibido España puedan despilfarrar unos Servicios Sociales de un país de 46,5 millones de habitantes

"Las personas refugiadas tienen casa gratis y un sueldo mensual"

Una vez que una persona es admitida como refugiada, comienza a vivir en un piso gestionado por una ONG o en un centro de acogida. Allí puede residir durante seis meses, con la manutención garantizada y 50 euros al mes en concepto de transporte para ir a clases de español.

Pasado este periodo, y salvo en casos muy excepcionales las personas refugiadas deben valerse por sí mismas, aunque es absolutamente irreal culminar un proceso de normalización y estabilidad en seis meses cuando además el idioma es completamente diferente.

"Las personas refugiadas emigran porque quieren"

Las personas refugiadas son personas que huyen a través de fronteras escapando de conflictos violentos o de la persecución. Las personas refugiadas son víctimas de la violencia o sufren violación de sus derechos por diferentes motivos y no pueden acogerse a la protección de su país. Las principales causas son la orientación sexual (la homosexualidad es perseguida y castigada en muchos lugares), la religión, la etnia, los conflictos armados, la obligación de pertenecer a bandos armados y, sorpresa, el cambio climático, que ya ha provocado los primeros desplazamientos de población. No hacen más que usar un derecho incluido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. El hecho de poner en riesgo su vida en su escapada evidencia la gravedad de sus circunstancias.

"Los refugiados vienen a aprovecharse de los Servicios Sociales"

Pensar que las personas refugiadas arriesgan todo, incluida su vida, en un viaje incierto solo por aprovecharse de los Servicios Sociales tiene, en sí, poco sentido. Y es más complicado suponer que las 1.212 personas refugiadas que ha recibido España puedan despilfarrar unos Servicios Sociales de un país de 46,5 millones de habitantes.

"Si les dejamos venir se producirá un efecto llamada"

Atendiendo a los datos expuestos y las noticias que llegan día a día de los países de origen de las personas refugiadas, parece más adecuado hablar de un efecto expulsión. Aun así, durante años el Gobierno ha utilizado el concepto de "efecto llamada" como justificación para no tomar medidas en favor de las personas inmigrantes.

Las cifras de personas muertas en el Mediterráneo no dejan de crecer, demostrando que miles de personas se juegan su vida huyendo de la guerra, la persecución y la muerte, independientemente del supuesto efecto llamada.

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