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Viva la Virgen si es de Podemos

Pablo Iglesias empieza a manejar los argumentos como dogmas de fe que hay que comprar sin prestar atención a las contradicciones

Pablo Iglesias, en el Congreso
Pablo Iglesias, en el Congreso

Las contorsiones dialécticas de Unidos Podemos para explicar la medalla que el alcalde de Cádiz ha concedido a la Virgen componen el mejor guión de humor y absurdo de los últimos días en esta era que tanto nos entretiene. Pablo Iglesias ha comprendido el gesto tras pedir explicaciones a José María González, Kichi, y alaba la “gestión laica” que ha hecho de la cuestión. Alberto Garzón se ha distanciado, más coherente con su laicismo oficial, aunque añadiendo un gag divertido al mostrar su desacuerdo con las condecoraciones a “seres inanimados”. Ya sabemos que, ante las posibles medallas a vírgenes, vasos, platos, piedras, estatuas o cualquier elemento que pueda considerarse un ser inanimado, Izquierda Unida no estará a favor. “Ser inanimado” es, de hecho, una de las denominaciones más curiosas que ha recibido la Virgen en la boca de esta izquierda que empieza a manejar sus argumentos como dogmas de fe que hay que comprar sin prestar mucha atención a las contradicciones. ¿Nos suena? Y creíamos que eso solo lo hacían solo los curas.

Virgen es la “persona que no ha tenido relaciones sexuales” y también “uno de los títulos y grados que da la Iglesia católica a las santas mujeres que conservaron su castidad y pureza”, según sendas acepciones de la RAE. La Virgen del Rosario, patrona de Cádiz, ha debido hacer méritos impresionantes y mejores que los de Nuestra Señora Santísima del Amor y los de la Santísima Virgen de los Dolores, que fueron las elegidas por el ex ministro Jorge Fernández Díaz como beneficiarias de sus condecoraciones en 2014 y 2015. Quien esto escribe se siente incapaz de distinguir entre unas y otras, disculpen, pero Podemos sí se siente capaz de ello, ya que la primera ha recibido la medalla de Oro de la ciudad con sus votos al estar cerca del pueblo y las otras, solo sus críticas.

"Admito que cuando me enteré no entendía nada y tuve que llamar a Kichi para que me lo explicara", explicó Pablo Iglesias a El Diario de Cádiz. "Me habló del carácter de dignidad popular que significaba esa Virgen y que en una ciudad como Cádiz, con esa tradición anarquista y liberal, esa Virgen, tan vinculada a las cofradías de pescadores, no va unida al conservadurismo que nos podría parecer desde fuera".

La Virgen del Rosario, que cumple 150 años como patrona de Cádiz, es por tanto, según la nueva doctrina autorreferencial de Unidos Podemos, un ser inanimado más del pueblo, más de la gente, no como esas vírgenes más vinculadas a la policía como las de Fernández Díaz (reitero la ignorancia de quien esto escribe, que va solo coligiendo de sus propias explicaciones). Iglesias remata con una reflexión a la que, en un intento de ser autocrítica, se le escapa el elitismo por todos los poros: “Los urbanitas de izquierda tenemos que aprender a respetar esas tradiciones tan arraigadas en el pueblo”. O como dice Juan Carlos Monedero: "hace bien (Kichi) en escuchar al pueblo en el momento concreto en el que vive el pueblo, que es el ahora". Ay, la casta siempre puede tener la virtud de la empatía.

Qué sería del "pueblo" si los urbanitas de izquierda no supiera definir sus cosillas. No sabemos si la categoría “pueblo” que usa Iglesias comprende entonces a la gente rural frente a los de ciudad, a los habitantes de Cádiz (capital de 119.000 habitantes) frente a los de Madrid, o a los ignorantes conservadores frente a los de izquierda. Esto iba de humor, pero la teorización de tanta contradicción nos va a dejar la risa congelada. Y disculpen los creyentes. Después de ver a Íñigo Errejón bailando el chotis en San Isidro con las señoras de pañoleta ya todo será posible si se trata de entender al pueblo.

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