Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Le daría como a cajón que no cierra”

Las asobuitres son grupos de Facebook de universidades colombianas donde los estudiantes suben fotos robadas de compañeras con comentarios sexuales y machistas

Algunas capturas de publicaciones de Facebook de estas asociaciones.
Algunas capturas de publicaciones de Facebook de estas asociaciones.

“Quiero buitrear a esta nena, que sepa que es una cosita bella y que me encantan sus labios, se llama Ana María y creo que estudia Ingeniería Geológica. Es una mamasita con todas las ganas, pero me da pena (vergüenza) hablarle”, comparte alguien en un comentario de la página de asobuitres de la Universidad Nacional de Colombia. “El objetivo de esta página es publicar a las chicas y los chicos más lindas y lindos del Poli”, dice la del Politécnico Grancolombiano en su descripción en Facebook.

En Colombia, las asobuitres son, literalmente, asociaciones de buitres: grupos de Facebook, por lo general de universitarios, que se dedican a colgar fotos de chicas y chicos robadas de sus redes o tomadas de incógnito, y fomentar el morbo colectivo hasta llegar al acoso, en algunos casos. A través de los comentarios, los demás usuarios pueden compartir sus impresiones sobre ellas e incluso localizarlas.

Aunque puede parecer inofensivo, no lo es: en 2016 Medicina Legal registró 335 casos de mujeres víctimas de violencia sexual en instituciones educativas, sobre un total de 15.082 víctimas de este delito en todo el país (el 85%, menores de edad). Tantas como para llenar el aforo del Palacio de los Deportes de Madrid.

En un rápido rastreo se pueden encontrar más de 80 asobuitres; una por cada universidad

En la mayoría de los casos, las fotos se suben sin el consentimiento de las personas que aparecen. Otras veces se toman sin que el otro se dé cuenta, mientras camina por el campus o descansa en la cafetería. Y aunque hay comentarios de hombres y mujeres por igual, mientras ellas dicen lo guapo que es un chico, ellos confiesan que se la quieren “comer”, cuenta uno de los administradores de AsoBuitres UnalMed, de la Universidad Nacional de Medellín.

Lo más grave es que los administradores de varias de estas páginas no ven un peligro en ellas, y asumen los comentarios lascivos como parte de la conducta cotidiana de los estudiantes. El administrador de UnalMed, que prefiere no ser identificado, lo resume así: “Yo trato de que no sean cosas muy obscenas y que sea gente real, de la universidad, porque eso es lo que da morbo. Pero hay de todo: hay gente que publica muchas fotos de una misma persona, pregunta por más datos de ella, qué hace, que si conseguimos más información de esa persona…”.

Un reflejo de la sociedad

En un rápido rastreo se pueden encontrar más de 80 asobuitres, algunas con más de 10.000 seguidores. Los administradores de asobuitres Uniandes, la universidad privada más reconocida de Colombia, advierten que llegarán con máscaras a la entrevista, y aunque al final no lo hacen, prefieren no ser identificados con sus nombres. Tres chicas y dos chicos dirigen esta página a la que cada día llegan comentarios como “esta nena está como pañales de huggies, porque aguanta pipi toda la noche”.

Reconocen que estas páginas son machistas y que pueden ser ofensivas y un peligro para la mujer, pero dicen que “sólo son el reflejo de la sociedad”. “Entendemos que si la gente no nos pide que quitemos su foto, es porque hay un consentimiento tácito”, dice otro. También admiten que pueden dar lugar a acoso y a violencia sexual; recuerdan el caso de una estudiante a la que sus compañeros identificaron en los comentarios, y la persona que había subido la imagen comenzó a perseguirla y a mandarle fotos desnudo hasta que ella lo tuvo que denunciar. Aun así, los administradores mantienen abierta la página.

Una de las cartelas que el colectivo No es normal cuelga en su página de Facebook.
Una de las cartelas que el colectivo No es normal cuelga en su página de Facebook.

A la profesora Lina Buchely le sucedió en su clase de derecho de la Universidad Icesi, en Cali. Una alumna le contó que todos los miércoles, después de la clase, veía fotos de sus nalgas y de sus senos en asobuitres, y que había decidido no volver a la facultad para evitarlo. Buchely revisó las páginas y encontró comentarios como “le daría como a judío en holocausto”, pero el resto de profesores se negaba a emprender una acción jurídica para eliminar la página. Alegaban que eso podía resultar censura, y que la línea que separaba la libertad de expresión de los estudiantes y la protección a las alumnas era muy frágil.

La profesora decidió organizar unos talleres de sensibilización junto con el Círculo de Hombres y la Universidad del Valle. Los "buitres" de esas páginas que asistieron al taller le dijeron que Cali es una ciudad hipersexualizada, donde es muy difícil ser hombre. "Todo el tiempo tenemos que demostrar que no somos homosexuales, y publicar en estas páginas es una manera de reafirmar nuestra masculinidad. Casi no tomamos fotos de las caras para deshumanizarlas, porque uno no le haría eso a una compañera de curso, pero cada vez que nos cuestionan necesitamos ser igualmente agresivos e igualmente violentos”, recuerda la profesora. Aunque la capacitación sirvió para que cerraran la página por un tiempo, Buchely advierte que otros profesores justifican las asobuitres y no perciben los riesgos que conlleva.

En ese sentido, Sofía Díaz, miembro del colectivo No es normal, que denuncia el acoso a estudiantes dentro de la Universidad de los Andes, advierte que el mayor problema no es que a la gente le guste aparecer en estas páginas, sino que eso se use como argumento para deslegitimar a otras personas a las que sí les molesta. Nora Picasso, coordinadora del colectivo, concluye que la libertad no funciona así: “Las asobuitres tienen que entender que hay ciertos chistes y comentarios que se vuelven muy graves, y que subir fotos de personas sin su consentimiento es una vulneración a su privacidad y a su imagen personal”.