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Chinos, minería ilegal, empleo y armas en Ghana

El Gobierno de Accra procura regularizar la extracción de oro en el país africano

Mineros artesanales en Ghana. Ampliar foto
Mineros artesanales en Ghana.

Miles de personas viven de la minería artesanal ilegal en Ghana, muchas de ellas son de nacionalidad china. Ahora, el Gobierno de Accra se ha empecinado en terminar con esta actividad que emplea a miles de personas en el país, como prometió el actual presidente ghanés, Nana Akufo-Addo, al asumir el poder el pasado 7 de enero. Quería terminar con esta práctica que localmente se conoce como galamsey.

A principios de abril, el Ministerio de Tierras y Recursos Naturales lanzó un ultimátum y dio tres semanas a todos los mineros que operaban ilegalmente en el país para abandonar sus actividades. El anuncio vino precedido en marzo de la presentación de un plan gubernamental que pretende ofrecer alternativas para que estas personas se integren en la minería legal durante los próximos cinco años. Este proyecto cuenta con el apoyo del gobierno de China que ha manifestado estar dispuesto a conceder al país un préstamo de 8,9 millones de euros para financiarlo.

Paralelamente, el Ministerio de Información organizaba el movimiento #StopGalamseyNow, una coalición de medios de comunicación, organismos gubernamentales y personas afectadas por esta práctica apoyada por organizaciones de la sociedad civil. Esta iniciativa se ha creado para luchar contra el desafío que representa la minería ilegal y las amenazas que comporta. Crimen, violencia, droga, prostitución y otras actividades similares suelen ir aparejadas a los enclaves donde se concentra la minería artesanal ilegal. Igualmente, esta tarea representa una importante perdida de ingresos para las arcas del Estado.

Crimen, violencia, droga, prostitución y evasión de impuestos van aparejados a la minería ilegal

Estos elementos también se dan en Ghana, donde, además, han desaparecido tierras de cultivo y se ha contaminado acuíferos debido, principalmente, al vertido del mercurio que suele utilizarse para la extracción del oro, como denuncia Citi News. Alrededor de 200.000 personas vivirían de esta actividad en todo el país, calcula el Ministerio de Información, aunque otras fuentes sugieren que la cifra podría elevarse hasta los tres millones.

En Ghana, la minería artesanal y en pequeña escala se da en dos formas: operaciones autorizadas y operaciones no registradas, que son las llamadas galamsey. Este es un término derivado de la frase inglesa gather them and sell (reúnelos y vende). Las excavaciones ilegales en Ghana tienen más de un siglo de antigüedad y proporcionan trabajo a muchas personas en las zonas rurales donde se desarrollan estas actividades. Normalmente, los mineros utilizan herramientas rudimentarias tales como martillos, palas y picos para excavar la tierra y extraer el oro o los diamantes. Sus hallazgos suelen venderse luego en el mercado local para hacer joyas y otros objetos preciosos o cruzan las fronteras ghanesas sin ser declarados. Se estima que solo en 2016, dos mil millones de euros procedentes de la minería ilegal salieron del país de esta forma.

En un primer momento, tras el comunicado del Gobierno, cerca de 544 mineros artesanales abandonaron sus excavaciones situadas en diversas partes del país y varios nacionales chinos y ghaneses fueron arrestados por negarse a ello, informaba Citi News. El 19 de abril, día que terminaba el plazo de tres semanas para dejar la actividad, el presidente de la Comisión de Minerales del país, Tony Aubyn, anunciaba nuevas medidas para castigar a los que se habían negado a cumplir la orden gubernamental.

Varias organizaciones medioambientales han pedido al Gobierno medidas más contundentes contra el galamsey, y exigen la prohibición total de las exportaciones de oro del país hasta que se termine con esta práctica. Sin embargo, el Ejecutivo no ve favorable esta medida. En su lugar, ha declarado que prefiere apoyar a los pequeños mineros que operen dentro del sistema legal. En esta decisión seguramente pesa el hecho de que la extracción de oro representa el 8% del Producto Interior Bruto (PIB) de Ghana, y la prohibición supondría un fuerte golpe para la economía del país.

Organizaciones medioambientales piden al Gobierno medidas radicales

Una de las características de este sector en Ghana, al igual que ha sucedido en muchos otros países africanos, es la llegada masiva de mineros chinos a pesar de que las leyes ghanesas prohíben la minería a pequeña escala a los no nacionales. Los asiáticos tienen la capacidad de realizar grandes inversiones y aportar maquinaria pesada con las que consiguen extraer mayores cantidades de oro pero también contaminan y destruyen más el medioambiente.

Se estima que solo en los últimos años unos 50.000 buscadores de oro procedentes de China han llegado a Ghana, según el medio Journal of Commonwealth and Comparative Politics. La gran mayoría de ellos procede de la zona de Shanglin, en la provincia de Guangxi, de ahí que la prensa local hable de la Mafia de Shanglin. El hecho de que en 2013, el anterior presidente ghanés, John Mahama, lanzará una operación contra la minería ilegal que terminó con la expulsión de 4.592 mineros chinos del país no ha impedido que estos sigan llegando y excavando.

50.000 chinos buscan oro, ilegalmente, en Ghana

La población china estaría detrás del aumento de armas que circulan en Ghana. Posiblemente, en un primer momento, este grupo las introdujo en el país con un claro propósito de autodefensa pero han comenzado a pasar a otras manos en el mercado negro y serían responsables del creciente número de crímenes y asaltos a manos armadas que se viven en las zonas mineras. Este grupo también es acusado del incremento del tráfico de cocaína y metanfetaminas en las áreas mineras, llegándose incluso a sugerir lazos entre mafias chinas y latinoamericanas en este negocio. Estas son algunas conclusiones a las que llega el informe Transnational Crime and the Developing World, elaborado por Global Financial Integrity (GFI) en marzo de 2017.

Este tipo de minería a menudo se produce en las regiones donde predomina el cultivo del cacao, una de las principales fuentes de riqueza del país, y en ocasiones ha llevado a la incautación de la tierra, incluso a mano armada por parte de los mineros chinos, y a la destrucción del medioambiente. Esta realidad erosiona el sector agrícola y provoca la dependencia de la población local, cada vez más, de la minería ilegal. De ahí que muchas de estas personas se opongan a las medidas del Gobierno ya que su supervivencia depende directamente de esta actividad. Los jóvenes se están mostrando especialmente beligerantes con estas medidas ya que la tasa de desempleo del segmento de población entre 15 y 24 años alcanza el 50% en Ghana y el galamsey les ofrece prácticamente la única alternativa al paro.

El problema de la minería ilegal en Ghana será muy difícil de resolver, opinan expertos en la materia. Dos factores a tener en cuenta son que China es uno de los mayores socios comerciales del país y que esta actividad crea empleo, especialmente para jóvenes. La persecución actual de estas personas puede conducir a que la actividad se traslade a zonas más aisladas para no ser detectada por las autoridades, pero va a seguir efectuándose. Por tanto, se imponen estrategias a largo plazo que eviten perseguir a los afectados y opten por ofrecer alternativas reales. El plan elaborado por el Gobierno para reconducir a estos mineros hacia el sector formal puede ser una buena estrategia, pero todavía no ha sido concretado. Mientras esto se produce todo queda en el aire y por ahora, a pesar de las amenazas, pocos son los que están dispuestos a abandonar su medio de vida.


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