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Hablamos con Vince Staples, el artista que desarma los tópicos del rap

Está aquí para recordarnos que el género nació entre el asfalto, y aunque está a punto de dar el salto definitivo, se resiste a aceptar la categoría de estrella

Hablamos con Vince Staples, el artista que desarma los tópicos del rap

"Estoy cansado, pero no pasa nada. Y tú, ¿cómo estás?". Puede que la llamada le haya sorprendido en un momento en el que preferiría dejar que el teléfono siguiese sonando, pero desde el principio Vince Staples se aleja del estereotipo de rapero egocéntrico. En la música de este californiano normcore de 23 años no hay namedroppings de marcas de lujo, menciones a noches en reservados de clubs ni ostentación de conquistas machirulas. Tampoco viste prendas de diseñadores de Milán o Amberes, y no se le conoce imagen alguna con una cadena de oro al cuello. En su lugar, este hijo de un traficante y pandillero (tal y como relata en su canción Nate) habla de la vida en barrios como Northside Long Beach con toda la crudeza de la que es capaz. Porque no se suele callar, ni en sus canciones ni en las redes sociales, donde saca a relucir su ingenio (y opiniones a veces políticamente incorrectas). Excepto hoy.

Vince está en plena gira. El día anterior dio en Seattle "el mejor concierto que podía imaginar", y parece que el show le ha dejado exhausto. O quizás sean otras circunstancias: atraviesa el momento crucial de su carrera, tras convertirse en imagen de Converse, y está ultimando el disco que puede alzarle definitivamente como uno de los grandes nombres del rap actual, si es que no lo es ya. Nada mal para alguien al que, en un primer momento, las rimas le dejaban bastante frío. "Sí, así era", admite. "De pequeño era solo algo que hacían mis amigos. Lo intentaba, pero simplemente porque era lo que veía hacer a los demás. No fue hasta más tarde cuando descubrí el efecto que producía en mí".

Aún así, siempre ha preferido no considerar su trabajo como arte, sino más bien como una radiografía de todo lo que le rodea. "La gente puede llamarlo como quiera", asegura tajante. "Yo solo lo veo como algo que hago y que entrego al mundo. Los demás son los que eligen cómo calificarlo. Agradezco que haya quien opine que es arte, pero no pienso demasiado en ello". En otra ocasión lo resumió de manera más certera: "No tengo un mensaje, solo quiero que la gente vea lo que yo veo".

Artista o no, la suya es una de las mentes más despiertas del hip-hop actual, capaz por igual de explicar en pocas líneas la encrucijada del pueblo afroamericano (My teachers told me we was slaves / My mama told me we was kings / I don't know who to listen to / I guess we somewhere in between, suelta en Summertime) como de sacarle punta al estilismo de los jugadores de la NBA. Algunos han querido ver en él a una figura antagónica al rap de masas, billetes esparcidos al aire y competición de egos. Sin embargo, él esquiva con habilidad cualquier estandarte. "No sé, no me siento en la condición de señalar a nadie", afirma. "No creo que se le pueda culpar a ningún rapero de nada, porque el resto del mundo ya está haciendo bastante como para echarlo todo a perder".

"No tengo un mensaje, solo quiero que la gente vea lo que yo veo"

De igual manera, no quiere que nadie le cuelgue la etiqueta de rapero social, pese a que sus letras estén íntimamente ligadas a la realidad. "Yo hablo de lo que me ha pasado en la vida, nada más", sentencia. "Tampoco quiero decir que el rap tenga que tratar más sobre temas sociales", continúa. "Ahora mismo, algunos de los raperos más importantes hablan sobre ello: Chance the Rapper acaba de ganar un par de Grammys, y Kendrick Lamar es uno de los más grandes. No creo que yo pueda decirle a nadie cómo tiene que contar su historia, o que lo que tiene que decir no merece ser contado".

Aunque a veces parezca jugar al escondite con el entrevistador, al final las intenciones de Staples son sencillas. Quizás su postura sorprenda por sincera en un mundo (el del rap y el de todo lo demás) que se mueve más por la pretensión y la fachada. "Si tengo algo que decir, lo digo en mi música", asegura en un momento de la charla. "Ese es el propósito por el que hago esto". Por eso también encaja lo único que le pide a su público para recibir su tercer álbum, que sigue grabando entre concierto y concierto: "Espero que la gente lo reciba con la mente abierta".

RAP SIN BLING BLING

Raised in LA: el entorno es básico en el imaginario de Staples. En su aportación a la serie Forever Chuck, nos guía por los lugares de su ciudad que han forjado gran parte de historia del rap.

"Es importante para todo el mundo tener cierto sentido de pertenencia, una identidad. Tener algo que te represente". Staples tiene claro de dónde viene, y elude ofrecer una imagen artificial tanto en sus letras como en sus elecciones estéticas. Por eso se ha convertido en imagen del modelo más clásico de Converse, las Chuck Taylor, que lleva calzando desde que tiene memoria. Con la firma ha rodado un vídeo de la serie Forever Chuck en el que narra la relación de la escena cultural de Los Ángeles con el estilo callejero de sus artistas. "Era algo que encajaba muy bien conmigo, con lo que quiero representar", asegura. "No tuve ni que pensarlo". •


 

 

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