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¿Hasta qué edad deben tratar los pediatras a los niños?

La Comunidad de Madrid da a entender que podría ser hasta los siete años, mientras los médicos infantiles prefieren una subida hasta los 18

En la consulta del pediatra.
En la consulta del pediatra.

No es cosa fácil decidir cuál es la edad donde termina la infancia, en su más amplio sentido. Podría ser sexualmente, que se da antes entre las niñas. O cuando es legalmente imputable a partir de los 14 años y existe la capacidad para decidir, pero con el permiso paterno hasta los 16 ¿O se determina cuando existe la posibilidad de voto a los 18 años? Hay que reconocer que muchos la dejan a los 30 y pico a la vez que la PlayStation. ¿Y médicamente, cuándo termina la infancia? Se considera adulto a partir de los 14, que coincide cuando el menor abandona la pediatría para pasar a consultar sus problemas de salud con un médico de familia de adultos. Mientras que el gobierno de la Comunidad de Madrid opina que esta termina a los siete años. Esto es al menos lo que se desprende de la polémica que nos envuelve a los que trabajamos en esto de la salud infantil.

El caso surgió a raíz de un borrador de trabajo que, parece ser presentó la consejería a los representantes de la atención primaria de pediatría -documento que ninguno hemos visto, todo hay que decirlo-, y que venía a decir en una línea que en los casos necesarios se podría rebajar la edad pediátrica a los siete años y pasar los mayores a consultas de medicina de familia. Todo podría haber quedado en un bulo, pero resulta que el consejero en una rueda de prensa desmintió que esto vaya a ser una realidad y que los hospitales seguirán con el plan de aumentar, a los 16, la edad infantil, pero se le olvidó mencionar que ocurriría con la atención primaria. Y muchos sabemos que si el consejero lo desmiente es que el rumor se puede convertir en realidad y se elude el debate hasta que te lo encuentras hecho.

Tras la supuesta noticia, el lobby pediátrico, que ve amenazada su hegemonía infantil, montó en cólera, como no podía ser menos, emitiendo un comunicado en defensa de la infancia y de los puestos de trabajo que se titulaba Los pediatras alertan contra la intención de la Comunidad de Madrid de trasladar los niños a médicos de adultos a partir de los 7 años

Toda esta problemática se desprende de la sabida falta de pediatras en atención primaria; la ausencia de cobertura para suplencias y bajas y la contratación de médicos no pediatras para cubrir los puestos vacantes. Hoy por hoy, están en esta posición un 30% de los médicos en Madrid y parece que hasta un 40% en otras comunidades.

La polémica está servida. La edad pediátrica si, en algún caso, debe variar es hacia los 18, no rebajarse más todavía. Yo soy de los que me gusta atender a los adolescentes y no vería con malos ojos que este cambio a mayores se produjera. Entiendo que no es un criterio generalizado, pero sí que lo es el no volver a los años ochenta donde la edad pediátrica se situaba en los siete años.

Se ha demostrado que la atención especializada a la infancia genera sus frutos y la calidad aumenta. La satisfacción de la población es evidente y no varía a pesar de ese 30% de médicos de familia o puericultores que dedican su tiempo en exclusiva a la infancia. Que exista una especialización en esta etapa de la vida genera un mejor control de la vacunación, del desarrollo evolutivo y de una medicación más controlada, sin excesos y sin derivaciones innecesarias a otros especialistas.

La desaparición de la atención pediátrica en primaria o simplemente su reducción sería una gran pérdida social, un atraso en los logros conseguidos en salud infantil como se ha demostrado en múltiples estudios internacionales comparando con los países cercanos y similares.

El empeño de la Comunidad de Madrid viene dado por la ausencia de pediatras vía MIR que acepten los contratos y horarios de los centros de salud, cuando pueden seguir formándose y con mejoras en conciliación como tienen los hospitales.

El problema, señor consejero, no es la edad pediátrica que aceptamos todos entre los 14 y 18. La solución no viene de la mano de eliminar plazas de pediatría y reconvertirla en adultos. La solución es mucho más fácil y la podemos tomar del mercado laboral. Si no hay demanda, mejore la oferta. Si no encuentra quien le trabaje, mejore las condiciones del puesto, ya que no puede modificar el salario, que sí, pero en vez de contratos basura por días, no suplir vacantes, y maltratar al profesional, si maltrato al profesional. Mejore las condiciones y aparecerán de debajo de las piedras, volverán del extranjero y abandonarán las guardias del hospital cientos de pediatras.

También es cierto que al pediatra MIR se le forma en el hospital con un paso muy escaso por primaria, con una rotación de uno o dos meses en cuatro años. Así no se puede amar lo no se conoce. Debería mejorar la formación, no más ordenador, sino más clínica, más mirar al paciente.

Por otro lado ¿qué ocurre con ese 30% de médicos que ocupa puestos de atención primaria en pediatría con una titulación distinta de la MIR como son los puericultores y médicos de familia correctamente formados y que trabajan en una situación denigrante con contratos basura que no permiten acceder a la plaza y se ven condenados al contrato eventual mes a mes, muchas de las veces de más de 10 años? Y haciendo todo el trabajo feo sobrante con consultas saturadas, sin poder controlar la demanda, en horarios interminables de tarde-noche y sin posibilidad de mejorar.

Yo abogo por una dedicación especializada a la infancia hasta los 14 años, pero no tiene por qué ser en exclusiva por pediatras formados en una vía MIR. También deben acceder médicos de familia (también vía MIR) o médicos generales puericultores formados, vía máster correctamente, que pudieran acceder a consolidar su plaza a través de una oferta pública de empleo, primero extraordinaria y a partir de ahí ordinaria.

En condiciones no de eventualidad y desmotivación, sino apostando por lo que todos apostamos, una infancia con una atención diferenciada en los centros de salud y los hospitales.

¿Qué pensáis los padres? ¿Os fijáis en el título del profesional que atiende a vuestro hijo o preferís que sea de calidad? ¿Creéis que los siete años como edad límite es aceptable? ¿Preferís que haya consultas de pediatría separadas de la de mayores o mejor que un solo médico atienda a toda la familia?

Una pregunta más ¿Por qué tiene que haber consultas hasta las 21.00 horas de la noche, no sería mejor acabar a las 18.00 las consultas programadas y el horario ampliado solo para las urgencias?

Es un escenario muy complejo y no soy yo quien tiene las respuestas, solo tengo una: la edad donde los niños acaban su infancia no es a los siete años.

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