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Blogs / Cultura
Del tirador a la ciudad
Coordinado por Anatxu Zabalbeascoa
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¿Fabrica Ikea la mejor arquitectura del año?

Better Shelter está en los museos y en los campos de refugiados. ¿Qué significa eso?

Refugio 'Better Shelter' diseñado por Johan Karlsson, Dennis Kanter, Christian Gustafsson, John van Leer, Tim de Haas, Nicolò Barlera, la Fundación IKEA y la agencia para los refugiados de la ONU.
Refugio 'Better Shelter' diseñado por Johan Karlsson, Dennis Kanter, Christian Gustafsson, John van Leer, Tim de Haas, Nicolò Barlera, la Fundación IKEA y la agencia para los refugiados de la ONU.

Desde hace 9 años, el Design Museum de Londres concede anualmente el premio Beazley al mejor edificio o diseño del año. La escala del galardón -de una taza para astronautas al centro Heydar Aliyev que Zaha Hadid ideó en Bakú, Azerbaiyán -y se hizo con el galardón hace dos años- la convocatoria busca transmitir la idea de que el mejor diseño no depende del tamaño, de la complejidad ni siquiera del presupuesto. También la certidumbre de que son muchos los ámbitos que mejoran con el diseño: desde el transporte hasta la industria pasando por la moda –este año la escuela de Vallecas La Rioja fue premiada por la iniciativa Children vs. Fashion-.

 Así, en esta novena edición y compitiendo con la ampliación de la Tate Modern de Herzog y de Meuron o con el edificio triangular 57 West que Bjarke Engels levantó en Manhattan, el refugio Better Shelter diseñado por Johan Karlsson, Dennis Kanter, Christian Gustafsson, John van Leer, Tim de Haas, Nicolò Barlera, la Fundación IKEA y la agencia para los refugiados de las Naciones Unidas UNHCR se ha hecho con el primer puesto de su categoría (Arquitectura) y con el galardón final. No ha sido una sorpresa. Desde octubre de 2016 el refugio forma parte de la colección permanente del MOMA de Nueva York. ¿Cómo interpretar un galardón así?

 El refugio buscaba fabricar viviendas temporales –de emergencia- dignas y seguras para los desplazados por las guerras o los desastres naturales. Dos de las principales necesidades de los refugiados son el acceso a una fuente de energía y la seguridad de sus pertenencias. Pensando en eso, los diseñadores idearon una vivienda de 17,5 metros cuadrados, modular y de chapa metálica –aunque puede servir cualquier otro material para los muros- con cubierta a dos aguas, una fachada latera, que capta energía solar, y una puerta que se puede cerrar con llave. La casa se puede montar en cuatro horas, está compuesta de 68 piezas, tiene capacidad para acoger hasta cinco personas, puede crecer y llega -marca Ikea- en dos paquetes planos de 80 kilogramos cada uno que contienen las herramientas para montarla.

 Incluye el panel fotovoltaico que proporciona suficiente energía para iluminar la cabaña por la noche o para cargar el móvil. Hay 30.000 refugios en uso en diversas partes del mundo. Y parece evidente que una vivienda más sólida es un lugar más habitable y seguro que una tienda de campaña. Ninguna duda por lo tanto ante un producto pensado a conciencia. El problema es su éxito. Está en los museos y en los campos de refugiados. ¿Qué significa eso? Si nos atenemos a lo que sucede con las arquitecturas de emergencia, por ejemplo las de Shigeru Ban, mejor calidad además de mayor dignidad también implica mayor durabilidad. Que lo temporal se convierta en permanente conduce a pensar que el estado de bienestar y la tranquilidad son más utopía que realidad.

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