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Invierno en Podemos

Las discrepancias dentro del partido son tácticas, estratégicas, ideológicas e incluso territoriales

Ínigo Errejón en la presentación en Barcelona de la propuesta "Recuperar la Ilusión".
Ínigo Errejón en la presentación en Barcelona de la propuesta "Recuperar la Ilusión".

Una mini guerra civil ha estallado en Podemos. Para unos las diferencias son tácticas, es decir, que estando de acuerdo en el destino final no se está de acuerdo en el camino que se ha de seguir (¿por la calle y a gritos, por las instituciones y con la mano tendida o por una mezcla, cuánta, de ambos?).

Otros aseveran que las desavenencias son estratégicas, pues tampoco hay consenso sobre de qué se debe pertrechar uno para recorrer ese camino, en compañía de quién debe andarse y cuándo es el mejor momento para ponerse en marcha (¿con los que están o con los que faltan, ensanchando la base o estirando la organización hasta engullir a toda la izquierda?).

También los hay que aseguran que las discrepancias son ideológicas, pues detrás de las discusiones laten visiones irreconciliables acerca de la naturaleza última de un proyecto nacido de una hibridación entre la izquierda radical europea y el populismo latinoamericano (¿aspira Podemos a renovar una izquierda desorientada tras la caída del Muro pero que en lo básico sigue siendo marxista, o busca refundar la democracia dotando de una nueva identidad a un pueblo, demos, que ya no es ni de izquierdas ni de derechas pero que cree haber perdido el poder, cratos, frente a los poderosos?).

Pero además de esas discordancias es posible adivinar una variable puramente territorial, es decir, que Podemos es siempre del color del cristal, catalán, madrileño, valenciano, gallego, vasco o andaluz, que se utilice para observar la realidad.

Y la cosa no para ahí, pues todavía hay un último eje, organizativo, que estructura la discusión (¿debe ser Podemos un partido centralizado con una cúpula fuerte y un líder con autoridad o un partido abierto y descentralizado donde el poder fluya transversalmente y de abajo arriba sin grandes jerarquías?).

Cualquiera de esas discusiones, por separado, puede paralizar la vida de una organización. Arrojadas sobre la mesa a la vez, sin orden ni concierto, como está ocurriendo en Podemos, muy bien pueden llevarse por delante la organización. Obligadas a atrincherarse las tropas tras haber fracasado la guerra relámpago, el invierno ha llegado a Podemos. @jitorreblanca

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