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Cada día de conflicto hay más platos vacíos

La situación alimentaria en los focos de enfrentamiento de Oriente Medio se torna insostenible

La secuencia se repite cada pocas semanas hasta convertirse en rutinaria. Una o varias agencias internacionales, o alguna de las ONG presentes en una zona de conflicto lanzan una alerta con cifras escandalosas de hambrientos, necesidad de alimentos o niños malnutridos. Pero la noticia caduca, el enfrentamiento armado continúa (la guerra en Siria dura ya más de cinco años) y la población civil sigue pasando necesidad. Hasta que llega una nueva alerta, con números aún peores.

Siria, Irak, Yemen. Oriente Medio no es la única región del mundo en la que hay conflictos Nigeria y sus países vecinos sufren por la presencia de Boko Haram, o en Libia y Sudán del Sur también continúan los enfrentamientos pero en estos tres países la situación alimentaria continúa empeorando. Y al menos en los dos primeros, las partes empiezan a utilizar el hambre como arma de guerra, con núcleos urbanos bajo asedio, convoyes de ayuda atacados y denegación de corredores humanitarios.

“Es inaceptable que haya ciudades sitiadas en el mundo o gente a la que no pueden llegar los alimentos. Los corredores humanitarios salvan vidas”, denunciaba en conversación con EL PAÍS Antonio Salort-Pons, director de la oficina del Programa Mundial de Alimentos (PMA), en Madrid. Amador Gómez, director técnico de Acción contra el Hambre en España, también exigía acceso libre a las poblaciones afectadas por el conflicto y criticaba la "instrumentalización" del espacio humanitario.

Conflictos en Oriente Medio

Siria

  • Más de 7 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria (no tienen garantizado el acceso a comida)

Irak

  • 2,4 millones de personas requieren algún tipo de asistencia alimentaria

Yemen

  • 14,4 millones de personas sufren inseguridad alimentaria (7,6 en situación de emergencia)

Es la situación que se ha dado en muchos lugares de Siria, y en algunos de Irak. En la ofensiva de fuerzas kurdas e iraquíes (con apoyo aéreo de la coalición internacional) por recuperar el control de la ciudad de Mosul, las agencias internacionales comprueban que la ayuda alimentaria es urgente para quienes se han visto atrapados por los enfrentamientos. Por ahora más de 100.000 habitantes de la localidad, bajo control del Estado Islámico desde 2014, han recibido alimentos por parte del PMA (ver vídeo). Pero entre los más de tres millones de desplazados por la lucha en el país, casi un millón ha tenido que recibir apoyo en forma de comida en los últimos dos años.

En Siria, además de llevar directamente alimento en los casos más urgentes, una de las prioridades de agencias como el PMA o la FAO (organización de la ONU para la alimentación y la agricultura) era dar la oportunidad a los agricultores de seguir produciendo comida a pesar del conflicto. Sin embargo, tal y como han alertado ambos organismos este martes, los efectos de la guerra y las condiciones meteorológicas desfavorables harán que la producción del país baje hasta mínimos históricos.

Una madre con su hijo desnutrido en un hospital de Saná (Yemen). ver fotogalería
Una madre con su hijo desnutrido en un hospital de Saná (Yemen). Reuters

Antes de la guerra, en Siria se recolectaban 3,4 millones de toneladas de trigo. Este año solo 1,5 millones: una disminución de 55%. Los problemas de acceso y transporte asociados al conflicto y las sanciones asociadas han afectado al comercio y a los mercados. Y por tanto han limitado el acceso de los agricultores a semillas, fertilizantes, maquinaria y combustible. "Casi el 80% de los hogares sirios se enfrentan a la falta de alimentos o de dinero para comprarlos, y la situación sólo va a empeorar si no apoyamos a los agricultores" ha señalado Abdessalam Ould Ahmed, representante de la FAO en la región. Los datos de las agencias hablan de siete millones de personas en situación de inseguridad alimentaria. Es decir, que no tienen asegurado comer mañana.

Desnutrición en Yemen

Ya antes del estallido de la guerra entre los rebeldes huthi y las fuerzas leales al gobierno de Al Hadi  en marzo de 2015, Yemen sufría graves problemas estructurales de inseguridad alimentaria, y el 90% de la comida consumida en el país era importada. Hoy, después de más de año y medio de enfrentamientos entre las partes y bombardeos en los que participa una coalición de Estados árabes liderada por Arabia Saudí, 14,4 millones de yemeníes (de un total de unos 25 millones) están en riesgo de pasar hambre. Y hasta 7,6 millones se encuentran en situación de emergencia alimentaria, esto es, en el paso anterior a la hambruna.

Datos del ministerio yemení de Planificación y Cooperación Internacional alertan de que uno de cada dos niños menores de cinco años sufren retrasos en el crecimiento irreversibles y un 16,3% sufre desnutrición aguda (emaciación). Hasta 4,5 millones de personas necesitan tratamiento contra la malnutrición, pero el Estado alerta de que solo tiene fondos para atender a aproximadamente la mitad.

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