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La casa es (todavía) cosa de niñas

Las menores entre 4 y 15 años dedican 160 millones de horas más al día a tareas del hogar que los niños

Bithi, de 12 años, prepara la comida para toda su familia en un slum de Dacca, Bangladesh. Ver fotogalería
Bithi, de 12 años, prepara la comida para toda su familia en un slum de Dacca, Bangladesh.

Las niñas de entre cinco y 14 años dedican 550 millones de horas al día a las tareas del hogar como limpiar, cocinar, cuidar a miembros de la famillia, ir a buscar leña o recoger agua. Es un 40% más de tiempo, 160 millones de horas diarias, que el que emplean los niños de su misma edad, denuncia el informe Aprovechando el poder de los datos en favor de las niñas, que ha lanzado Unicef con motivo de la celebración del Día Internacional de la Niña, el 11 de octubre. Lo que, junto con otras discriminaciones que afectan especialmente a las adolescentes, como el matimonio infantil, el embarazo temprano, agresiones sexuales o la mtilización genitalfemenina, lastra las oportunidades de estudiar, formarse y tener una vida plena e independiente de millones de mujeres en el mundo.

En los tres países con mayor prevalencia de niñas implicadas en las obligaciones de la casa, Somalia (64%), Etiopía (56%) y Ruanda (48%), las chicas de la franja de edad estudiada (cinco a 14 años) trabajan dos horas al día de media en estas labores invisibles. Por este orden: el 64% dicen ayudar en cocinar y limpiar, el 50% hace la compra, el 46% tiene que ir a buscar leña o agua, el 45% lava la ropa y el 43% cuida de otros niños pequeños de la familia. Sin embargo, la mayor disparidad con los varones se da en Burkina Faso, Yemen y Somalia. En este último, las adolescentes de entre 10 y 14 años dedican 26 horas a la semana en estas tareas.

“La sobrecarga de trabajo doméstico no remunerado empieza en la primera infancia y se intensifica cuando las niñas llegan a la adolescencia”, afirma la asesora de género de Unicef Anju Malhotra en un comunicado emitido por la organización. Los datos recogidos en el documento demuestran que la desproporción empieza pronto, cuando las niñas tienen entre cinco y nueve años. En esta etapa, ellas dedican un 30% más de tiempo (40 millones de horas más al día) que los varones de su edad. La diferencia aumenta con el paso del tiempo. Cuando tienen entre 10 y 14 años, las chicas le dedican un 50% más que ellos, lo que supone 120 millones de horas más cada día.

“Como resultado de esto, las niñas sacrifican oportunidades importantes de aprendizaje, crecimiento y simplemente de disfrute de su infancia. Esta distribución desigual de las labores entre niños y niñas perpetúa los estereotipos de género y la doble carga sobre las mujeres y las niñas de generación en generación”, abunda Malhotra. Un problema que, además, es invisible a las estadísticas de trabajo infantil, si se atiende a la definición de la Organización Internacional del Trabajo, según la cual un menor (la mayoría niñas) debe dedicar más de 28 horas a tareas del hogar para ser considerado trabajador, mientras que en cualquier otra actividad económica (normalmente realizadas por chicos) basta con que dediquen entre una y 14 horas.

Para los 1.100 millones de niñas del mundo, las amenazas son numerosas y aumentan con la edad. Además del trabajo doméstico, otros problemas propios de su sexo y edad ponen en riesgo sus posibilidades de acudir a la escuela, formarse y acceder al mercado laboral en igualdad de condiciones. Así lo advierte ONU Mujeres, que destaca las terribles consecuencias del matrimonio infantil. "Los datos son abrumadores: una de cada tres niñas de países en desarrollo (a excepción de China) contrae matrimonio antes de los 18 años", subraya el organismo. En la actualidad, 700 millones de mujeres casadas se desposaron antes de ser mayores de edad. Una tercera parte de ellas, antes de los 15.

Hay agujeros negros de información en cuanto al uso de métodos contraceptivos de las adolescentes que no están casadas o no tienen pareja, así como la tasa de fertilidad entre jóvenes de 10 a 14 años

"Las niñas que se casan pierden años de educación, son más vulnerables a la violencia física y sexual y tienen hijas e hijos antes de que estén preparadas física o emocionalmente. El ciclo de la violencia que comienza en la niñez continúa hasta la adultez y se perpetúa a través de las generaciones", alerta ONU Mujeres. Los estudios realizados por Unesco lo demuestran. Según la agencia de la ONU para la Educación, uno de cada ocho menores entre seis y 15 años en el mundo no acceden a formación básica, pero las niñas se llevan la peor parte. Más de 63 millones no van a la escuela. "Y los datos sugieren que el número va en aumento. Si persiste la actual tendencia, casi 16 millones de niñas de entre seis y 11 años nunca irán a la escuela primaria, en comparación con ocho millones de niños", según cálculos del Instituto de Estadística de la Unesco.

No habrá igualdad sin datos

“Cuantificar el desafío que enfrentan las niñas es el primer paso crítico hacia el logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible en la igualdad de género, y romper las barreras que enfrentan 1.100 millones de niñas en el mundo”, dijo el jefe de la sección de análisis y datos de Unicef, Attila Hancioglu.

Tanto el fondo para la protección de la infancia, como ONU Mujeres coinciden en subrayar la falta de datos desagregados por sexo respecto a la infancia y adolescencia. Tenerlos permitiría observar, analizar y resolver los problemas específicos de las niñas. El informe Aprovechando el Poder de los Datos para las Niñas: balance y perspectivas para el 2030 señala, más concretamente, que dos terceras partes de los 44 indicadores relativos a las niñas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son limitados o pobres. 

Se sabe que de las 1.100 mujeres del mundo, la mitad vive en Asia y un tercio en África. Una de cada nueve, ha nacido en países de renta baja o media. Los 70 millones que vinieron al mundo en 2015, año en que se aprobados los ODS, vivirán de media 72 años, aunque las que hayan visto la luz en países pobres tendrán una esperanza de vida 20 años menor que las de los países ricos. El acceso a la educación, el matrimonio, embarazo o trabajo infantil son, en mayor o menos medida, estudiados y cuantificados.

Muchos de esos datos dan buena cuenta de la condena que supone nacer hembra. Además de los mencionados, cabe destacar otros factores que contribuyen a la vulnerabilidad de las chicas. En tres cuartas partes de los países de ingresos bajos o medios, más de un 20% de las jóvenes ha sufrido violencia por parte de sus parejas. Casi la mitad (47%) de las mujeres víctimas de homicidio de todas las edades en todo el mundo son asesinadas por miembros de la familia o la pareja, mientras que la cifra para los hombres es del 6%.

El suicidio es, sin embargo, la principal causa de muerte de las adolescentes de entre 15 y 19 años en todo el mundo, con las tasas más altas en el sudeste de Asia (uno de cada seis muertes entre las chicas), abunda el informe de Unicef, que llama a una investigación profunda sobre los problemas psicológicos y mentales de las jóvenes. El documento advierte, no obstante, que mala calidad de la información disponible sobre las causas de muerte y los altos índices de violencia contra las niñas y las mujeres, podría estar provocando que los feminicidios, muertes por dote y asesinatos de honor, se estén contabilizando como suicidios.

También hay agujeros negros de información en cuanto al uso de métodos contraceptivos de las adolescentes que no están casadas o no tienen pareja, así como la tasa de fertilidad entre jóvenes de 10 a 14 años, pues se empieza a preguntar sobre la maternidad cuando las chicas cumplen los 15. Los autores del informe llaman, además, a resolver la denunciada invisibilidad de las niñas trabajadoras cuando su labor se desarrolla en la vivienda familiar. Poco se sabe, añade el texto, de las consecuencias que la menstruación tiene en la vida de las chicas. ¿Cuánto absentismo escolar provoca? ¿Y problemas de salud por falta de higiene?   

Con tantas cuestiones por resolver, ¿cómo se pueden mejorar la información sobre los problemas de las niñas? Estas son algunas de las directrices de Unicef: mejorar la capacidad y los sistemas nacionales para reunir, analizar y difundir los datos de género en todo el espectro de edades. Se necesita una inversión particular, en el registro civil y las estadísticas, para discriminar la información por sexos. Desglosar los datos en otras dimensiones (por ejemplo, el origen étnico, la edad, la riqueza, discapacidad, ubicación, estado de migración) para entender mejor por qué las niñas son el grupo más desfavorecido del mundo.

Los Objetivos con las niñas

El Día Internacional de la Niña de este año se dedica a la falta de datos sobre las muejres en esta franja de edad. Por eso, ONU Mujeres realiza un llamamiento a la acción e insta a asignar mayores recursos a la recopilación y el análisis de los datos que se centren en las niñas, tengan relevancia de género y estén desagregados por sexo. "En el primer año de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, es crucial mejorar la calidad de los datos disponibles sobre las niñas y enfrentar los problemas que les impiden progresar, a fin de alcanzar los Objetivos".

Varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluyen entre sus metas la protección de las niñas y las adolescentes. "Porque sin ellas, especialmente con las más vulnerables, no hay desarrollo", señala el informe de Unicef. Estos son algunos de los retos que aborda la nueva agenda internacional respecto a las chicas.

  • El Objetivo 3 llama a conseguir el bienestar y buena salud para todo el mundo. Esto no se conseguirá si las adolescentes, quienes suponen dos de cada tres nuevas infecciones de VIH en su grupo de edad, no acceden a mecanismos de prevención y tratamiento antirretroviral.
  • El Objetivo 4 establece la educación de calidad y para todos en condiciones de igualdad. Esto no se conseguirá si las niñas no pueden acceder a la educación o se ven forzadas a abandonar tempranamente porque sobre ellas recaen las tareas del hogar, son casadas o tienen hijos cuando todavía no han completado su formación.
  • El Objetivo 5 persigue la igualdad de género y establece que en 2030 hay que haber acabado con cualquier tipo de discriminación. Pero el matrimonio infantil o la mutilación genital femenina que todavía se practican en numerosos países lastran las posibilidades de lograr esta meta.
  • El Objetivo 16 promueve sociedades pacíficas e inclusiva, lo que no es posible si persiste la discrimnación de género que relega a las mujeres a un papel secundario en la sociedad y en las familias, y las expone a tdo tipo de explotación y violencia, incluyendo el tráfico de personas y abusos sexuales.

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