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El gran molusco bivalvo del Mediterráneo, amenazado

La nacra ha pasado de decorar las paredes de los bares baleares a estar protegida ante las múltiples amenazas que la acosan

Un ejemplar de nacar.

Hace unas décadas en los bares y restaurantes de la costa era habitual ver grandes conchas de nacras que estaban colgadas en las paredes. Junto a redes y artes de pesca formaban parte de la decoración. Antes, estos moluscos eran tan abundantes, que cuando los pescadores faenaban sobre las praderas de posidonia del Mediterráneo, accidentalmente podían aparecer en las redes. Hoy la situación ha cambiado: la población ha disminuido tanto que tienen que ser protegidas para evitar su desaparición.

Este gran molusco bivalvo, el más grande de Europa, solo existe en las aguas del Mediterráneo. Las praderas constituyen el hábitat idóneo para las nacras. En la arena pueden enterrarse parcialmente y unir los filamentos del biso a los rizomas de las posidonias. Simultáneamente las hojas de posidonia que les rodean mitigan la fuerza que los movimientos del mar ejercen sobre las valvas.

La contaminación, las obras portuarias, las anclas, la pesca de arrastre, su recolección por parte de buceadores sin escrúpulos forman parte de la larga lista de agresiones que está provocando la destrucción de estos ecosistemas marinos y de los organismos que viven en ellos. Las zonas marinas protegidas, como es el caso del Parque Nacional Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera, en las Islas Baleares muestran que es posible la recuperación de las poblaciones de nacras y la de otros organismos marinos.