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CONCURSO

En el espacio nadie puede oír tus gritos... ¿o sí?

'Materia' desafía a sus lectores a resolver este sexto desafío científico, que acompaña a la biblioteca 'Descubrir la ciencia'

Fotograma de la película 'Alien' (1979), cuya lema promocional recordaba que el sonido no se propaga por el espacio
Fotograma de la película 'Alien' (1979), cuya lema promocional recordaba que el sonido no se propaga por el espacio

Si preguntáramos a cualquier persona con un conocimiento medio que nos describiera el espacio, probablemente mencionaría tres rasgos: está oscuro, frío y vacío. En realidad, las dos primeras propiedades son consecuencia de la tercera. Aunque hay mucha luz circulando por el espacio, la casi ausencia de moléculas de gas en su trayectoria da como resultado un fondo negro. Y dado que el calor son moléculas en vibración, la sensación térmica en la práctica es de un frío intenso.

Otra consecuencia del vacío es que el espacio es también silencioso. Como decía la tagline de la película Alien, "en el espacio nadie puede oír tus gritos". Y sin embargo, y salvando contadas excepciones como 2001, Una odisea del espacio, la mayoría de las producciones cinematográficas ambientadas en el espacio están abarrotadas de ruidos de explosiones, zumbidos de naves que pasan y esos absurdos “¡fiu, fiu!” de los disparos con armas láser.

Naturalmente, se trata de una licencia cinematográfica: difícilmente los espectadores disfrutarían de una batalla espacial en completo silencio, por muy realista que fuese. Lo más probable es que alguno gritara aquello que a menudo se escuchaba antiguamente en los cines cuando el sonido fallaba: “¡Sonoroooo!”.

La razón del silencio espacial es que las ondas necesitan un medio para propagarse. Durante siglos, los científicos postulaban que el espacio debía de estar relleno de un medio al que llamaban éter, el cual permitiría la propagación de la luz. Pero el éter no existe; las ondas electromagnéticas pueden transmitirse por el vacío gracias a que llevan una partícula asociada, el fotón, y éste no requiere un sustrato sobre el que viajar.

Un caso diferente es el de las ondas mecánicas como el sonido, cuya transmisión depende de los empujones que las moléculas se propinan unas a otras hasta llegar a la piel de tambor de nuestro oído, el tímpano. La onda se propaga por compresión del aire; el número de estas oscilaciones de presión por segundo define la frecuencia en hercios, mientras que la distancia entre los picos de estas oscilaciones determina la longitud de la onda. Para que una onda se propague, la distancia entre las moléculas debe ser menor que la longitud de onda. Cuanto menos denso es el medio, mayor debe ser la longitud de onda para que el sonido se propague, y por tanto la frecuencia se reduce. Por debajo de unos 20 hercios, el sonido es demasiado grave para que los humanos podamos escucharlo; lo llamamos infrasonido.

En el espacio no hay moléculas y por tanto cualquier posible sonido muere sin poder transmitirse a ninguna parte. ¿O no? En realidad la idea del vacío absoluto no es exactamente cierta. En el espacio existe materia dispersa, sobre todo en forma de gas y polvo. Para nuestra galaxia, suele manejarse una cifra estándar de densidad de un átomo por centímetro cúbico. Lo cual es demasiado bajo para transmitir ningún sonido.

Claro que esto no tiene por qué ser siempre así, hay dos posibles excepciones:

  • Una manera de transmitir sonido en el espacio sería proporcionarle un medio a través del cual pudiera propagarse.
  • Y también pueden existir regiones con mayor densidad de gas en las que lleguen a transmitirse ciertos sonidos con enormes longitudes de onda y frecuencias bajísimas.

¿Podrías citar un famoso ejemplo cinematográfico en el que sucede lo primero? ¿Y un no tan conocido caso real de lo segundo?

Escribe y explica las 2 respuestas. El plazo para responder a este desafío finaliza el domingo 2 de octubre a las 12:00 (hora peninsular española).

Respuestas correctas:

1. El director de la película Gravity, Alfonso Cuarón, quiso retratar las condiciones del espacio con la mayor fidelidad posible, incluyendo el silencio. Pero limitar la banda sonora de la cinta exclusivamente a la voz y la respiración de Sandra Bullock quizá habría resultado demasiado monótono para el espectador. Así que los responsables del sonido recurrieron a una ingeniosa solución para que pudieran escucharse también ruidos ambientales.

El sonido no sólo se transmite por medios gaseosos, sino también sólidos o líquidos. De hecho, dos astronautas pueden comunicarse sin necesidad de radio, juntando los visores de sus cascos para que éstos transmitan la vibración de sus voces. Del mismo modo, Sandra Bullock –y con ella los espectadores– puede escuchar sonidos exteriores cuando toca la superficie u objeto que los produce. ¿Quién no ha fabricado nunca un teléfono con dos vasos de yogur y una cuerda? Se trata del mismo principio.

2. En 2003, el telescopio espacial de rayos X Chandra de la NASA detectó un sonido emitido por un agujero negro supermasivo que se transmite a través de su entorno local, el cúmulo galáctico de Perseo, a 250 millones de años luz de la Tierra. Naturalmente, ni Chandra puede escuchar, ni el sonido llega hasta nosotros. Pero observando por rayos X un patrón de anillos en el gas de Perseo que rodea el agujero negro, los científicos interpretaron que los chorros de material disparados desde la orilla del objeto a inmensas velocidades producen un sonido capaz de propagarse a través del fino gas que envuelve Perseo, hasta una distancia de cientos de miles de años luz.

Ganadora: Isabel María Luque Luque, de Málaga

Descubrir la Ciencia - Desafío número 6

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Finalizado

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