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Egipto endurece las penas contra la ablación femenina

]La nueva legislación contempla la cárcel también para los familiares de las víctimas

Varios jóvenes pasan junto a un local utilizado para practicar ablaciones, en el área de Giza.
Varios jóvenes pasan junto a un local utilizado para practicar ablaciones, en el área de Giza. AP

Cada año, miles de niñas en Egipto, tanto cristianas como musulmanas, son víctimas de la mutilación genital femenina, una brutal práctica ancestral prohibida en 2008 pero que se resiste a desaparecer. Las más desafortunadas, pueden llegar incluso a morir como consecuencia de la operación, como le sucedió a Sohair al-Bata en 2013. Su caso adquirió un gran protagonismo mediático y, gracias a la tenacidad de algunas organizaciones a favor de los derechos de la mujer, el médico que la practicó, Raslan Fadel, fue juzgado y condenado a dos años y tres meses, todo un hito en la lucha contra esta lacra.

Tras la condena, Fadel desapareció, y todo parecía indicar que, una vez más, el Estado pretendía hacer la vista gorda ante una tradición que cuenta con el apoyo de los sectores más conservadores de la sociedad egipcia. Sin embargo, en agosto, la prensa local reveló que Fadel se entregó en abril después de que una periodista denunciara que lo había localizado ejerciendo su profesión. El médico pasó tres meses en la cárcel y fue liberado después de un acuerdo con la familia de la niña para que le fuera reducida la condena. “Es un paso positivo que el doctor Fadel pasara un tiempo en la cárcel ... Aunque habría enviado un mensaje más contundente si lo hubiera hecho por el total de su condena”, sostiene Mary Wandia, responsable del programa contra la mutilación sexual femenina de la ONG Equality NOW.

Finalmente, tras muchas presiones para que aplique una política de tolerancia cero, el Gobierno egipcio ha aceptado reformar la ley y endurecer los castigos. Según la nueva legislación, aprobada el pasado miércoles por el Parlamento, la pena mínima de cárcel para quienes practiquen la operación pasará de 3 meses a 7 años, y la máxima se situará en 15 años para los casos de muerte de la menor. Además, los familiares también podrán ser condenados a entre un y tres años de prisión. De acuerdo con las estadísticas de Naciones Unidas, el 90% de las mujeres egipcias han padecido esta brutal tradición, que en su aplicación más extrema conlleva la ablación del clítoris.

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