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'Paquita Salas', la 'webserie' que ha desafiado a la televisión convencional

La serie online que puso patas arriba la ficción española conseguía ayer tres premios Feroz: mejor serie comedia, mejor actor protagonista y mejor actriz de reparto. Ya la han comparado con 'The Office' o 'Parks & Recreations' por su estilo fresco y hasta almodovariano. ¿Pero quién es Paquita Salas?

Una escena de 'Paquita Salas'

“Hola, soy Paquita Salas y soy representante”. Ayer, para sorpresa de todos, miles de twitteros conseguían que el estreno de una serie online se convirtiese en el segundo trending topic nacional. Eclipsaban, de un plumazo, los memes de Pablo Iglesias y las trifulcas de Sálvame. Y todo a las seis de la tarde de un miércoles cualquiera. ¿Pero es ésto posible? Parece que sí.

Algo está cambiando, o al menos, así deberíamos interpretarlo. Mientras los de la vieja escuela nos rasgábamos las vestiduras al conocer que un 40% de los españoles no ha tocado un libro en lo que va de año -dato triste donde los haya-, otros, los que no pierden el tiempo en lamentos, disfrutaban del primer capítulo de la que es ya la ficción revelación de la temporada. Y sí, es online y a través de Flooxer (plataforma de AtresMedia). Y sí, es tan buena como dicen. ¿Qué todavía no conocen a Paquita Salas? Pero, hijos míos, ¿en qué mundo viven?

La premisa es sencilla. Paquita Salas, una mujer de las que sabe que cuando algo te queda bien es mejor no quitártelo de encima, dirige una agencia de representación puntera en el sector. Con mano firme y sin despegarse del móvil -lo del email ya le pilla más lejos-, teje el destino profesional de los actores y actrices que confían en su buen hacer profesional. Porque, otra cosa no, pero Paquita sabe lo que quiere y no se amilana para conseguirlo.

Paquita vela por ti, incluso aunque no quieras. Música de tensión y fundido a negro. Con este percal, claro, como para no rendirse a sus pies. Pero no se dejen seducir por lo evidente. Paquita Salas es lo que la ficción española todavía no se había atrevido a hacer pero Javier Ambrossi y Javier Calvo, sus autores, sí. Es Almodóvar -incluso es lo que Almodóvar quiere hacer pero no le sale-, pero también es Parks & RecreationsThe Office y Ja'mie: Private School Girl. ¿Exageramos? No crean.

Paquita Salas viene precedido por una campaña publicitaria bien pensada para el público al que va destinada y tan bien orquestada que parece que ni exista

Juzgar un producto por su primera muestra es arriesgado. Y más cuando el hipe de Paquita Salas viene precedido por el éxito de una campaña publicitaria bien pensada para el público al que va destinada y tan estupendamente orquestada que parece que ni exista. Pero, siendo conscientes de que queda mucho por ver -y por esperar, que hasta septiembre nada de nada-, los aspectos positivos son más que evidentes.

Es la promesa de lo que vendrá. Es la antesala de un personaje que sabemos que tiene mucho por ofrecer. Y es que, ¡menudo personaje! Paquita aguanta sobre sus hombreras las expectativas del público. Queremos verla contra las cuerdas, queremos verla llegando al límite, queremos que explote delante de la pantalla. Nos han puesto el terrón de azúcar y ahora ya no podemos parar. Y todo en media hora de duración. ¡Por fin alguien entiende cómo funcionan las series en la actualidad! Lloramos de emoción.

Ambrossi y Calvo, responsables del proyecto y creadores de ese éxito infinito que es La llamada, han sabido aprovechar la comodidad que ofrece una plataforma virtual para ofrecer algo que el público no había visto hasta ahora en España. Un avance de esos que nuestra aburrida y previsible parrilla televisiva no se atrevería a ofrecer. El supuesto miedo de los espectadores, ya saben. Han confiado en un Brays Efe en más estado de gracia que nunca para dar cuerpo y forma a su icónica protagonista -apunten su nombre, si todavía no le conocían, porque es ya una estrella- y en una magnífica Belén Cuesta como contrapunto a la terrible Paquita. Y por si fuera poco, Lidia San José, Macarena García y los cameos de Maxi Iglesias o Raquel Meroño en una improvisaba entrega de premios. ¿Qué más quieren? ¿Qué más?

Ahora les toca a ustedes decir si el experimento merece la pena o si hemos sido demasiado condescendientes con Paquita Salas. Sea como fuere, ojalá tengamos más proyectos así a partir de ahora. Ya va siendo momento de aterrizar en el siglo XXI televisivamente hablando. No puede ser que continuemos, una y otra vez, con los mismos clichés de los años ochenta.

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