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En busca del tesoro

Enrique Lanz, a la cabeza de la compañía Títeres Etcétera, lleva desde 1981 con un pie puesto en el pasado, "para entender", y otro en el futuro, "para avanzar". Reclama atención para este género del teatro considerado menor. Entre todos los proyectos que durante estas últimas décadas han puesto en marcha, ahora llega 'El alma del pueblo', el resultado de siete años de viajes y encuentros con maestros y discípulos del títere de todo el mundo

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  •  Enrique Lanz lleva desde 1981 al frente de la compañía granadina Títeres Etcétera, y desde hace siete años, viajando por todo el mundo para reunir el mayor número de historias posibles sobre la tradición titiritera; la aventura ha dado como resultado 'El alma del pueblo', un proyecto a medio camino entre el cine documental, el espectáculo de títeres y la conferencia.  Distintos puntos de España, Italia, Vietnam o Tailandia han sido algunas de la expediciones que cámara en mano, Enrique Lanz emprendió. En el centro de Tailandia, cerca de Ratchaburi, en el templo budista Wat Kanon, los niños y jóvenes de la zona se reúnen para hacer teatro de sombras según la práctica del Nang Yai, que literalmente significa "cueros grandes"; a veces, las sombras alcanzan los dos metros de altura. Allí la familia real tailandesa destinó fondos para restaurar siluetas antiguas, y las tienen expuestas al público en un museo dentro del propio templo.
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    Enrique Lanz lleva desde 1981 al frente de la compañía granadina Títeres Etcétera, y desde hace siete años, viajando por todo el mundo para reunir el mayor número de historias posibles sobre la tradición titiritera; la aventura ha dado como resultado 'El alma del pueblo', un proyecto a medio camino entre el cine documental, el espectáculo de títeres y la conferencia.

    Distintos puntos de España, Italia, Vietnam o Tailandia han sido algunas de la expediciones que cámara en mano, Enrique Lanz emprendió. En el centro de Tailandia, cerca de Ratchaburi, en el templo budista Wat Kanon, los niños y jóvenes de la zona se reúnen para hacer teatro de sombras según la práctica del Nang Yai, que literalmente significa "cueros grandes"; a veces, las sombras alcanzan los dos metros de altura. Allí la familia real tailandesa destinó fondos para restaurar siluetas antiguas, y las tienen expuestas al público en un museo dentro del propio templo.

  • Frente al Nang Yai, la tradición de grandes figuras de cuero en Tailandia, el Nang Talung, las pequeñas figuras de cuero. Yanisbel V. Martínez, en Títeres Etcétera desde 2007 como ayudante de dirección de Lanz, responsable de producción y actriz titiritera, cuenta que Suchart Subsin (en la imagen), en la provincia de Nakhon Si Thammarat, se dedica al teatro de sombras según esta tradición. En su casa tiene una pequeña sala, museo y taller que están incluidos y recomendados en guías turísticas de medio mundo.
    2Frente al Nang Yai, la tradición de grandes figuras de cuero en Tailandia, el Nang Talung, las pequeñas figuras de cuero. Yanisbel V. Martínez, en Títeres Etcétera desde 2007 como ayudante de dirección de Lanz, responsable de producción y actriz titiritera, cuenta que Suchart Subsin (en la imagen), en la provincia de Nakhon Si Thammarat, se dedica al teatro de sombras según esta tradición. En su casa tiene una pequeña sala, museo y taller que están incluidos y recomendados en guías turísticas de medio mundo.
  •  A Hermenegildo Lanz (el abuelo de Enrique), Manuel de Falla y Federico García Lorca, la guerra les arrebató la posibilidad de continuar con los títeres de cachiporra. Porque fue en esas tres mentes donde se gestó la forma de recuperar la tradición, que estaba renaciendo en algunas zonas de Europa.  Ese movimiento nunca volvió a recuperarse del todo, y fue desvaneciéndose hasta su práctica desaparición. Ahora, la madrileña Paz Tatay, desde Francia y con su compañía Pelele, "ha intentado recuperar a nuestro héroe popular desaparecido, reinventando al rudo personaje", explica Yanisbel V. Martínez. (En la imagen, un títere de Don Cristóbal, de Tatay).
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    A Hermenegildo Lanz (el abuelo de Enrique), Manuel de Falla y Federico García Lorca, la guerra les arrebató la posibilidad de continuar con los títeres de cachiporra. Porque fue en esas tres mentes donde se gestó la forma de recuperar la tradición, que estaba renaciendo en algunas zonas de Europa.

    Ese movimiento nunca volvió a recuperarse del todo, y fue desvaneciéndose hasta su práctica desaparición. Ahora, la madrileña Paz Tatay, desde Francia y con su compañía Pelele, "ha intentado recuperar a nuestro héroe popular desaparecido, reinventando al rudo personaje", explica Yanisbel V. Martínez. (En la imagen, un títere de Don Cristóbal, de Tatay).

  •  Karaguiosis es uno de los personajes del folclore griego, protagonista del teatro de sombras narrado en la isla helena y en Turquía; en la imagen se ve la silueta de Hadjiavatis, el amigo de Karaguiosis.  Aunque con los años las historias del personaje principal y el resto de caracteres que suelen girar en torno a él (como Hadjiavatis, Barba Yorgos o Fatme) han ido cambiando, hay cuentos y formas que se mantienen: suele ser un teatro participativo, en el que entra en juego la improvisación y la participación del público.
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    Karaguiosis es uno de los personajes del folclore griego, protagonista del teatro de sombras narrado en la isla helena y en Turquía; en la imagen se ve la silueta de Hadjiavatis, el amigo de Karaguiosis.

    Aunque con los años las historias del personaje principal y el resto de caracteres que suelen girar en torno a él (como Hadjiavatis, Barba Yorgos o Fatme) han ido cambiando, hay cuentos y formas que se mantienen: suele ser un teatro participativo, en el que entra en juego la improvisación y la participación del público.

  •  En África, la relación de la sociedad con los objetos y la naturaleza ha sido más importante que en otros continentes, incluyendo los títeres. En países del África negra todavía hoy esa intensidad se mantiene. Yanisbel V. Martínez cuenta que en el pueblo de Kulikoró, al noreste de Bamako, en Mali, diferentes asociaciones practican el teatro de títeres. "En esta sociedad, históricamente las figuras animadas han sido el vehículo con el que educar a los niños y jóvenes".  En Malí, el 80% de la población está en contacto con esta herencia ancestral, sin importar el sexo o la edad, aunque las representaciones siguen haciéndose en muchos lugares por las asociaciones tradicionales llamadas Tòn.
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    En África, la relación de la sociedad con los objetos y la naturaleza ha sido más importante que en otros continentes, incluyendo los títeres. En países del África negra todavía hoy esa intensidad se mantiene. Yanisbel V. Martínez cuenta que en el pueblo de Kulikoró, al noreste de Bamako, en Mali, diferentes asociaciones practican el teatro de títeres. "En esta sociedad, históricamente las figuras animadas han sido el vehículo con el que educar a los niños y jóvenes".

    En Malí, el 80% de la población está en contacto con esta herencia ancestral, sin importar el sexo o la edad, aunque las representaciones siguen haciéndose en muchos lugares por las asociaciones tradicionales llamadas Tòn.

  •  Yaya Coulibaly (Malí, 1959) es uno de los maestros titiriteros vivos más importantes. Descendiente de una familia de titiriteros de la tradición bambara, atesora en su casa cerca de 25.000 títeres (varios, en la imagen), "algunos con varias centurias", detalla Yanisbel V. Martínez.  La devoción de Coulibaly por las marionetas comenzó cuando tenía diez años, estudió en el Instituto Nacional de las Artes de Bamako y en el Instituto Internacional de la Marioneta en Francia. Desde que fundó su propia compañía en 1980, la Sogolon Puppet Troupe es la compañía por excelencia en el mantenimiento y la difusión de la tradición bambara de títeres.
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    Yaya Coulibaly (Malí, 1959) es uno de los maestros titiriteros vivos más importantes. Descendiente de una familia de titiriteros de la tradición bambara, atesora en su casa cerca de 25.000 títeres (varios, en la imagen), "algunos con varias centurias", detalla Yanisbel V. Martínez.

    La devoción de Coulibaly por las marionetas comenzó cuando tenía diez años, estudió en el Instituto Nacional de las Artes de Bamako y en el Instituto Internacional de la Marioneta en Francia. Desde que fundó su propia compañía en 1980, la Sogolon Puppet Troupe es la compañía por excelencia en el mantenimiento y la difusión de la tradición bambara de títeres.

  •  El teatro de títeres sobre el agua nació en el delta del río Rojo, al norte de Vietnam, hace más de 1.000 años. Eran entonces los campesinos que vivían junto a la ribera quienes manipulaban las tallas de madera. La vida ligada al agua: los cultivos, los templos, la pesca... y el arte.  Ahora, los artistas de esta disciplina única en el mundo se profesionalizan en escuelas y compañías de Hanói. En la imagen, titiriteros de la compañía Thang Long Water Puppet Theatre, de esa misma ciudad.
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    El teatro de títeres sobre el agua nació en el delta del río Rojo, al norte de Vietnam, hace más de 1.000 años. Eran entonces los campesinos que vivían junto a la ribera quienes manipulaban las tallas de madera. La vida ligada al agua: los cultivos, los templos, la pesca... y el arte.

    Ahora, los artistas de esta disciplina única en el mundo se profesionalizan en escuelas y compañías de Hanói. En la imagen, titiriteros de la compañía Thang Long Water Puppet Theatre, de esa misma ciudad.

  •  Las marionetas suelen medir entre 40 y 60 centímetros y, varios metros por detrás, cubiertos por un telón y sumergidos hasta la cintura, los titiriteros les dan vida a través de cuerdas y varillas de bambú. Escenas tradicionales, seres mitológicos y leyendas se mezclan en el repertorio de esta práctica milenaria que estuvo a punto de desaparecer durante la colonización francesa a finales del siglo XIX.  En la imagen, Hada, un títere del Teatro Nacional de Marionetas de Vietnam. Según uno de los mitos de la región, el pueblo vietnamita nació de la unión de un hada, Au Co, y un dragón, Lac Long Quan.
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    Las marionetas suelen medir entre 40 y 60 centímetros y, varios metros por detrás, cubiertos por un telón y sumergidos hasta la cintura, los titiriteros les dan vida a través de cuerdas y varillas de bambú. Escenas tradicionales, seres mitológicos y leyendas se mezclan en el repertorio de esta práctica milenaria que estuvo a punto de desaparecer durante la colonización francesa a finales del siglo XIX.

    En la imagen, Hada, un títere del Teatro Nacional de Marionetas de Vietnam. Según uno de los mitos de la región, el pueblo vietnamita nació de la unión de un hada, Au Co, y un dragón, Lac Long Quan.