En Túnez se impone el “yo no perdono” a la corrupción

La sociedad civil logra otra histórica victoria al aplazarse una polémica amnistía

Simpatizantes del partido Nidá Tunis bailan ante su sede en Túnez.
Simpatizantes del partido Nidá Tunis bailan ante su sede en Túnez.ZOUBEIR SOUISSI (REUTERS)

Aunque los politólogos dieran por culminada la transición democrática en Túnez tras las elecciones presidenciales del año pasado, la batalla para perfilar las costuras de la llamada II República continúa bien abierta. Uno de los asuntos más candentes es cómo rendir cuentas sobre los crímenes del régimen de Ben Alí, incluidos los de tipo económico. El Gobierno liderado por el partido Nidá Tunis, con vínculos con el antiguo régimen, presentó en verano una propuesta de ley que ofrece una amnistía a todas las personas que hubieran cometido delitos de corrupción a cambio de que declaren sus faltas y devuelvan el dinero robado al Estado.

El principal argumento utilizado por el Gobierno para justificar la iniciativa es la necesidad de conseguir una pronta repatriación de los fondos extraídos ilícitamente del país y así relanzar una economía maltrecha tras los atentados yihadistas de los últimos meses. Sin embargo, la llamada ley de reconciliación económica suscitó un fuerte rechazo entre un amplio sector de la sociedad tunecina, galvanizando a cientos de jóvenes activistas desencantados por el incumplimiento de las demandas más ambiciosas de la Revolución del 2011. Así fue como nació Manish Msamah (“Yo no perdono”), una plataforma que ha organizado diversas manifestaciones contra la propuesta.

“Nuestro objetivo a corto plazo es abortar la aprobación de la ley y que se haga justicia. Pero a largo plazo queremos acabar con la corrupción, muy extendida aún”, explica Sanna Snusi, una de sus portavoces. El éxito de las movilizaciones ha sido tal que el Ejecutivo ha decidido aplazar la votación de la iniciativa en el Parlamento hasta finales de año.

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Esta victoria tiene visos de convertirse en permanente, pues Nidá Tunis ha entrado en una fase de implosión interna debido a las profundas discrepancias entre sus diversas facciones. Concentrado en evitar la escisión de su partido, al veterano presidente Beji Caïd Essebsi difícilmente le quedarán energías y capital político para la batalla de la amnistía.

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