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La fraternidad de los gais motorizados

El fotógrafo Michael Sharkey celebra el nacimiento de los primeros clubs de motoristas homosexuales

Un grupo de moteros gais fotografiados por  Michael Sharkey
Un grupo de moteros gais fotografiados por Michael Sharkey

Hace medio siglo se constituía en la ciudad de Nueva York el Empire City Motorcycle Club una asociación de amantes de las dos ruedas que reunía la pasión por las motos y la llamada cultura gay-leather. El fotógrafo Michael Sharkey ha celebrado el aniversario con una galería fotográfica donde se pueden ver a algunos de los pioneros y miembros del club motero. En una Norteamérica agitada en el combate por los derechos civiles, a mitad de la década de los sesenta la comunidad gay sigue estando en la clandestinidad; su proyección en los medios de comunicación, entre ellos el cine, a pesar de que algunas películas comienzan reflejar la homosexualidad de una forma más abierta, sigue estando bajo sospecha o proyectada bajo la luz de los estereotipos. La red de clubs de motoristas como el Empire City Motorcycle Club (ECMC) constituye un espacio de libertad y seguridad para una comunidad que puede perder su puesto de trabajo o alquiler de su casa por su orientación sexual. La revolución de Stonewall y la lucha por los derechos de los homosexuales, lesbianas y transexuales todavía queda lejana en el horizonte.

Un detalle de una cazadora del club de los moteros.
Un detalle de una cazadora del club de los moteros.

Como señala el propio fotógrafo Michael Sharkey en su web en la presentación del proyecto, Brotherhood of Men, este tributo fotográfico quiere celebrar el nacimiento de la asociación y de la visibilidad gay en unos tiempos difíciles y su evolución en todos estos años paralela a la transformación de la propia sociedad. Sharkey recoge el testimonio de algunos de los miembros más veteranos del club como el del psicólogo Mark Wind. “En una época en que el estereotipo del gay se asociaba con una persona afeminada o marginal fue muy importante romper estos clichés y estereotipos”. Como señala Ed Caraballo, el presidente del club, “se trata de una celebración de la masculinidad que permitió a sus miembros sentirse como ellos querían ser”.

Uno de los veteranos integrantes del club.
Uno de los veteranos integrantes del club.

Marlon Brando y la pelicula Salvaje (Laszlo Benedeck, 1953) había asentado en la década de los cincuenta el icono de juventud y rebeldía sobre la máquina de dos ruedas. Una década después, Dennis Hopper y Peter Fonda sumaban libertad y contracultura esta vez sobre la Harley Davidson en la pelicula Easy Rider (Dennis Hopper, 1969). Los clubs de motoristas gays reunían finalmente todas las conquistas y sueños motorizados en el camino de la libertad. Las fotografías de Michael Sharkey iluminan el nacimiento de una cultura de gay que transgredió los códigos adoptando y apropiándose de los roles tradicionales de la cultura heterosexual. Y ahora nos lo recuerda medio siglo despues.