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Nuevas cartas revelan la lucha de Alan Turing con su sexualidad

Una correspondencia inédita desvela las consecuencias del tratamiento químico al que fue sometido el descifrador de códigos

Alan Turing, fotografiado en 1928, con solo 16 años.
Alan Turing, fotografiado en 1928, con solo 16 años. France Press

Más de 60 años después de la muerte de Alan Turing, aparentemente por suicidio, su lucha con su sexualidad y su anhelo de una relación permanente han trascendido en tres cartas inéditas.

La correspondencia data de la década de 1950 cuando, después de haber sido declarado culpable de conducta obscena con un joven de 19 años, el mítico descifrador de códigos, cuyo trabajo fue esencial para que los aliados ganaran la II Guerra Mundial, fue condenado a sufrir una castración química.

La finalidad del tratamiento era eliminar sus deseos homosexuales, pero Turing le confió a un amigo: “He tenido un sueño que me ha revelado de forma bastante clara que me estoy convirtiendo en heterosexual, aunque no lo acepto con mucho entusiasmo, ni despierto ni en sueños”.

Y escribe: “Madre se ha quedado aquí, y parece que nos estamos llevando mucho mejor. Le he hablado mucho sobre el progresismo sexual y parece que lo ha soportado muy bien. Tuve un sueño bastante absurdo la otra noche en el que le preguntaba a mi madre qué opinaba de que me fuese a la cama con algunos hombres, y ella me decía: ‘Ah, muy bien, pero no te pasees desnudo de un lado a otro como hiciste antes’”.

He tenido un sueño que me ha revelado de forma bastante clara que me estoy convirtiendo en heterosexual"

También escribió sobre unas vacaciones que tenía previstas en un campamento dirigido por franceses en Corfú. “Espero tumbarme al sol, hablar francés y griego moderno, y hacer el amor, aunque el sexo y la nacionalidad... todavía están por decidir: de hecho, es bastante posible que se omita por completo este asunto. Quiero una relación permanente y podría verme inclinado a rechazar cualquier cosa que, por su naturaleza, no pueda ser permanente”.

Las cartas se enviaron a Nick Furbank, un experto en literatura que falleció el pasado año. Furbank fue el albacea de la herencia de Turing. El sobrino de Turing, sir Dermot Turing, que es abogado, ha incluido pasajes de ellas en su próximo libro, Prof: Alan Turing Decoded [Profe: Alan Turing descifrado]

Califica las cartas de su tío de “muy interesantes” ya que ofrecen la oportunidad de entender mejor a un hombre cuya muerte prematura hizo que fuese aún más difícil de descifrar: “Al mismo tiempo que recibía su tratamiento de psicoterapia, y... que le eliminaban las hormonas... [la correspondencia] indica que era presa de una gran confusión, que históricamente ha sido lo que todo el mundo suponía, pero que ahora se confirma”.

Añade que las cartas también arrojan luz sobre la relación de Turing con su madre: “Ha existido una tendencia a considerar sentimentaloide la relación, dando por sentado que todo era tierno y encantador, mientras que yo estoy totalmente seguro de que era más compleja y con algunas sombras oscuras. Esta correspondencia lo confirma”.

Turing y sus compañeros que también descifraban códigos en Bletchley Park aparecían retratados en la reciente película Descifrando Enigma, protagonizada por Benedict Cumberbatch. Turing fue un matemático visionario y un científico informático cuyo trabajo durante la guerra descifrando códigos salvó miles de vidas. Hoy en día también se le considera el padre de la informática moderna. Aunque sus últimos años de vida se vieron ensombrecidos por su condena y su muerte causada por un envenenamiento con cianuro en 1954, a los 41 años, la Reina le concedió el perdón póstumo en 2013.

Traducción de News Clips.

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