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32 historias locas que solo pueden pasar en Ibiza

Ligarte a Paris Hilton, cobrar 500.000 euros por pinchar, irte de 'after' al aeropuerto… Todo es posible en la isla mágica

Gente que la montó en Ibiza (de arriba a abajo, izquierda a derecha): Jimi Hendrix, Justin Bieber, Dakota Johnson, David Guetta, Puff Daddy, Fortu (Obús), Pink Floyd, Paris Hilton, Kim Kardashian, Orlando Bloom, Kate Moss, James Blunt, Noel Gallagher, Roman Polanski y Nico.
Gente que la montó en Ibiza (de arriba a abajo, izquierda a derecha): Jimi Hendrix, Justin Bieber, Dakota Johnson, David Guetta, Puff Daddy, Fortu (Obús), Pink Floyd, Paris Hilton, Kim Kardashian, Orlando Bloom, Kate Moss, James Blunt, Noel Gallagher, Roman Polanski y Nico.

Aunque mide apenas 40 kilómetros de una punta a otra, en Ibiza (Islas Baleares) pasan muchas más cosas (y bastante surrealistas) que en cualquier otro lugar del mundo. La culpa la tienen las playas, el clima y los paisajes, pero también las discotecas, las celebraciones al aire libre, la gastronomía, la cultura o la libertad de costumbres. Desde que se puso de moda en los años sesenta, millones de turistas y famosos aterrizan en la isla Pitiusa cada verano, atraídos por el sinfín de posibilidades que esta ofrece (o, mejor dicho, te vende) este pequeño y fascinante lugar. Hay miles de razones para visitar Ibiza que debes descubrir por ti mismo. A continuación, te relatamos 32 sabrosas historias que ocurrieron allí (y solo allí).

1. Ea, ea, ea, Justin Bieber y Orlando Bloom se pelean. Sucedió en el restaurante Cipriani: Orlando se acercó a Justin y le arreó un buen guantazo. Así, sin más. A Bloom le paró los pies el guardaespaldas del ídolo adolescente. La causa de la agresión se desconoce, aunque es sabido que la rivalidad entre ambos nació hace algunos años, cuando el actor vio unas fotos de su, por entonces, mujer, Miranda Kerr, en actitud muy cariñosa con el cantante.

2. ¿Están prohibidos los desfiles de moda a bordo? No si vas rumbo a Ibiza. Julio de 2014: la recién nacida firma de ropa Ushuaïa Ibiza presenta su primera colección en un vuelo de Air Europa, rumbo a Ibiza. Los pasajeros no saben nada, pero, en cuanto el avión despega, varios bailarines que estaban mezclados con los pasajeros se levantan y empiezan a mover el esqueleto, ataviados con prendas Ushuaïa diseñadas por Laura Barrado. Después, aparecen unas modelos y desfilan con las restantes prendas de la colección. La estrambótica performance culmina en tierra, con un sarao en primera línea de playa.

3. Tú puedes ser el nuevo novio de Paris Hilton. La rica heredera pincha todos los sábados del verano en la discoteca Amnesia, su residencia más larga como DJ, que durará hasta el 12 de septiembre y por la que cobrará un caché de 260.000 euros la hora. Y el resto de la semana te puedes tropezar con ella en cualquier club ibicenco, ya que sale a bailar casi todas las noches. O sea, que tienes muchas más posibilidades de ligártela aquí que en cualquier otro lugar. Además, Paris Hilton ya tuvo un novio español, el modelo ibicenco River Viiperi, diez años más joven que ella.

              

4. Gracias a un traumático divorcio se gestó la revolución electropopEn 1989, Bernard Sumner, líder del grupo inglés New Order, acababa de pasar por un traumático divorcio. Ahogó su pena saliendo de juerga con sus compinches por las discotecas de Ibiza, que en esa época eran un hervidero de acid house. ¿Resultado? En lugar de un disco convencional, acabaron pariendo Technique, una revolucionaria mezcla entre pop británico y música electrónica que tendría una influencia decisiva en el sonido de la década siguiente. El espíritu de la isla también late en las letras de las canciones, aunque solo pronuncian la palabra “Ibiza” en el rompepistas Mr. Disco.

5. Noel Gallagher no quiere a James Blunt de vecino. Noel Gallagher, de Oasis, era tan fan de Ibiza que en 1999 compró la casa de otro músico, el legendario Mike Oldfield, por cuatro millones de euros. Todo iba bien hasta que el baladista pop James Blunt, archienemigo de Gallagher, decidió adquirir una residencia muy cerca de la suya. Esta razón fue más que suficiente para que Noel vendiera su casa y pusiera pies en polvorosa.

             

6. La leyenda negra de Roman Polanski le persigue hasta Ibiza. En 1984, el cineasta Roman Polanski se compró un terreno en Ibiza y construyó una coqueta casita con jardín, donde pasó largas temporadas fumando porros y escribiendo guiones como La novena puerta (1999). Allí entabló amistad con Francisco Umbral, con Nati Abascal y, sobre todo, con José Antonio Santamaría, ex futbolista de la Real Sociedad y copropietario de la discoteca Ku (hoy Privilege), que sería asesinado por ETA. La desaparición de Santamaría fue una de las causas de que Polanski, siempre perseguido por la leyenda negra, vendiera su terreno y abandonara la isla para siempre.

7. Que levante la mano el chico que se ligó a Dakota Johnson. La sensual actriz que protagonizó Cincuenta sombras de Grey, Dakota Johnson (hija de Don Johnson y Melanie Griffith) pasó varias semanas en la isla Pitiusa en mayo y junio de 2015 rodando Vale, un anuncio de Estrella Damn dirigido por Alejandro Amenábar, donde se condensan todos los tópicos de la isla: mercadillos hippies, furgonetas con flores y mucha pedrería. Según cuentan los lugareños, la texana de 25 años aprovechó para remojarse los pies en el mar y ligar con un joven de la isla. Como se puede comprobar en el corto, la química que tuvo con el actor español Quim Gutierrez tampoco fue baladí.

8. El día en que el heavy metal tomó la isla. Entre 1984 y 1990, los Mediterráneo Studios fueron la meca del heavy metal mundial. Bajo la dirección del locutor radiofónico y productor Vicente Mariscal Romero, las bandas podían grabar sus discos en un marco incomparable y a un precio de risa. Por el estudio pasó toda la élite del rock duro europeo. Por citar solo unos cuantos, allí se grabaron Shove It, de Queen (1988); Duro y potente, de Banzai (1984); Pega con fuerza, de Obús (1985), o Diabolicca, de Ángeles del Infierno (1985). Judas Priest llegaron a la isla para registrar su noveno álbum, Defenders of the Faith (1984), y se encontraron con que el estudio no había pagado a los técnicos de sonido y estos se habían llevado casi todo el equipo; lejos de tirar la toalla, los Judas pusieron dinero de sus bolsillos para comprar los aparatos que faltaban y poder grabar el disco.

9. ¿Cuánto dices que cobra David Guetta? David Guetta (París, 1967), uno de los DJ mejor pagados del mundo, tiene un puesto como DJ residente en Pacha Ibiza, donde cada jueves orquesta su espectáculo Fuck me, I’m Famous! Durante años, este señor ha empapelado las calles de Ibiza con carteles de su fiesta, en los que solía aparecer junto a su mujer Cathy, cerebro en la sombra de su imperio musical. En el verano de 2014, la prensa se enteró de su divorcio cuando Guetta apareció, por vez primera, solo en los carteles de su fiesta ibicenca. Ahora se ha refugiado en los brazos de una modelo cubana de 22 años, tal vez seducida por el abultado caché del DJ: puede embolsarse hasta 500.000 euros por sesión.

10. James Blunt (otra vez) monta su boda en la playa y le multan con solo 2.000 euros. El músico James Blunt y su novia Sofía Wellesley decidieron casarse el año pasado. Para celebrarlo, montaron un convite para 150 personas en plena playa de s’Estanyol, permitiéndose el lujo de desviar vehículos, intimidar bañistas para que abandonaran el arenal y colocar mesas, sillas, carpas y banderines. Se estima que la broma les costará un multón de 2.000 euros. Calderilla para sus bolsillos.

11. La trágica muerte de la musa del underground. Nico, cuyo nombre real era Christa Päffgen, fue modelo de alta costura, posó para Andy Warhol, cantó con The Velvet Underground y actuó en La dolce vita (Federico Fellini, 1960). Poco antes de rodar esta película, descubrió Ibiza y la convirtió en su segundo hogar. Se dice que allí se corrió juergas con rockeros como Frank Zappa, King Crimson, Jimi Hendrix o Eric Clapton. Integrada en la alta bohemia de la isla, compuso muchas de las canciones que grabaría en sus enigmáticos discos en solitario. En los años 70, la adicción a la heroína de la excéntrica artista hizo que tiñera de negro su melena rubia y grabara canciones cada vez más oscuras. Ataviada con una túnica negra incluso en pleno verano, era fácil verla paseando en bicicleta por la isla, sola o junto a Ari, el hijo que tuvo con Alain Delon. Una tarde, Nico sufrió una caída y se golpeó la cabeza con una piedra. Un taxista ibicenco la encontró inconsciente en la carretera y la llevó al hospital, pero los médicos no lograron salvarla.

12. Los únicos que dicen "¡no!" a un 'realityMientras todos los destinos turísticos se mueren por tener un programa de televisión que lleve su nombre, aunque sea Miami Vice, Ibiza ha rechazado la grabación del docu-reality Ibiza Shore. El motivo es que el espacio ofrece las peripecias de unos personajes muy poco ibicencos, a juicio de los gobernantes. Así lo justifica el conceller, Biel Barceló: “No es la imagen que queremos ofrecer. Debemos hacer una clara apuesta por el turismo de calidad, sostenible y respetuoso”. Lo cierto es que la isla no necesita publicidad, o al menos cierto tipo de publicidad catódica, tan alejada del turismo de luxe al que lleva años consagrada.  

13. El hotelito hippy que se transformó en la meca de la diversión electrónica. Propiedad de la familia Matutes (el patriarca, Abel, fue ministro de Exteriores en uno de los gobiernos de Aznar), el hotel Ushuaïa ofrece desde su web “las mejores fiestas”, “lujo y exclusividad” y “hacerte sentir como un DJ”. No mienten: por ponerte, te ponen hasta un jet privado para traerte a la isla y una suite privada e insonorizada donde puedes montar tus afters privados. Pero lo mejor son las fiestas de su macropiscina, que han creado un nuevo concepto de hotel-discoteca, con gogós en biquini, música a todas horas y actuaciones de los mejores DJs del mundo. Naomi Campbell, Paris Hilton o Dennis Rodman son asiduos. Y el caso es que empezó como un hotelito hippy sin muchas aspiraciones...

14. ¿Un after en el aeropuerto? Sí, en Ibiza, cómo no. Solo en Ibiza se les ocurriría montar un club en pleno aeropuerto. Se llama F*** Me I’m Famous, tiene 260 metros cuadrados y es propiedad del DJ David Guetta. Aquí puedes tomarte la última antes de coger el avión, siempre y cuando te quede suficiente calderilla en los bolsillos: la botella de champán cuesta 400 pavos. Por lo demás, hay cabina de DJ, pista de baile, zona de sitting para picar algo, tienda de souvenirs y un horario libre que se adapta al tráfico del aeropuerto.

15. Aquella noche a Kate Moss se le fue la mano. Ibiza, 1 de agosto de 2014. Ricardo Tisci, director creativo de la firma Givenchy, celebra su 40º cumpleaños con una fiesta en Los Olivos, una enorme finca en el interior de la isla. Entre los invitados: Pedro Almodóvar, Kim Kardashian, Justin Bieber y Kanye West. Pero la que acapara toda la atención es Kate Moss, que se agarra tal cogorza que llega a perder el conocimiento por momentos, como se puede apreciar en las indiscretas fotos subidas a Instagram por el rapero Diddy.

Foto que subió el rapero Puff Daddy a instagram y que no dejó en el mejor lugar a Kate Moss.
Foto que subió el rapero Puff Daddy a instagram y que no dejó en el mejor lugar a Kate Moss.

16. No, no hay ningún error, caballero: la cuenta asciende a 1.500 euros. Ubicado en el Hard Rock Hotel, el restaurante Sublimotion tiene un menú de 1.500 euros por persona, que incluye 20 platos y, según su creador, Paco Roncero, constituye “una experiencia para todos los sentidos”. El prestigioso chef, por cierto, se pilló un cabreo considerable cuando cedió su espacio culinario para la grabación de un programa de MasterChef y en el mismo no se hizo ninguna mención a su nombre, tal vez porque que el cocinero forma parte del jurado de la competencia: el concurso de Antena 3 Top Chef.

17. La película lisérgica de Pink Floyd. En 1969, el cineasta francés Barbet Schroeder rodó More, una historia de amor libre ambientada en las comunas hippies ibicencas. La película se adelantó a su tiempo y fue censurada en varios países por su naturalidad a la hora de tratar temas como las drogas duras o el sexo desenfrenado. Contó, además, con una banda sonora de lo más lisérgica, compuesta e interpretada por Pink Floyd, que se convirtió en su tercer álbum, Music from the film More, e incluye la canción Ibiza Bar.

18. De subidón en el after/casa de un pariente de Franco. Has acertado, el pariente en cuestión es Pocholo Martínez-Bordiú (sobrino de Cristóbal Martínez-Bordiú, marqués de Villaverde, yerno de dictador). Ahora jura que ha dejado la fiesta, pero hasta hace poco su casa era el mejor after de la isla, abierto tanto a amigos de toda la vida como a perfectos desconocidos que le seguían desde las discotecas. La única condición que ponía era no entrar en la casa propiamente dicha, sino quedarse en el espectacular jardín, dotado de un cobertizo-discoteca y altavoces por todas partes. Al grito de “¡fiesta!” Pocholo se subía a la cabina y ponía musicón hasta que los cuerpos aguantaran. En aquellas interminables fiestas nunca faltaba de nada, desde bebidas inteligentes hasta masajistas profesionales.

19. El dios Marley y sus rastafaris toman la plaza. En junio de 1978, Ibiza era una meca enrollada, cuya fama mundial había explotado definitivamente tras la muerte de Franco. Por eso, fue el lugar elegido por Bob Marley para su única actuación española. El músico jamaicano llegó con un séquito de 19 rastafaris vestidos con túnicas vaporosas, gorros tricolores y gafas de sol. Se alojaron en una casa payesa y dieron un concierto inolvidable en la desaparecida plaza de toros de Vila. La huella que dejó Marley en la isla es indeleble: donde estaba la plaza de toros se han construido unos jardines que llevan su nombre.

Bob Marley en un concierto en 1976.
Bob Marley en un concierto en 1976. Getty Images

20. ¿No es ese que baila en la pista como un loco Mike Oldfield?. Según confesión propia, Mike Oldfield llegó a Ibiza en 1996 para “buscar la unión con los elementos y relajarme”. Pero la crisis de los 40 arreciaba y el artista fue absorbido por el lado oscuro de la isla, cayendo en una espiral de sexo, drogas y discotecas. Su favorita era Pacha, donde bailaba durante horas a ritmo de hardcore techno. En una ocasión, volviendo de una fiesta, estrelló su Mercedes contra un árbol. Pero su estancia en la isla, que duró dos años, también dio frutos creativos: no es difícil encontrar ecos de las pistas ibicencas en el sonido electrónico de Tubular Bells III, compuesto íntegramente en la isla.

21. Higuaín: "¡Borra ese vídeo o te rompo la cabeza!". 22 de julio de 2015. Amanece en Ibiza. Tras una noche de juerga, el futbolista del Nápoles Gonzalo Higuaín sale de la discoteca Pachá, oculto bajo un sombrero para pasar desapercibido. Aun así, un joven forofo le reconoce y se acerca a él para pedirle una foto, mientras sus amigos le jalean. El jugador se niega, y uno de los amigos del chico le suelta: “¡Anda, que no metes ni un penalti!”. Fuera de sí, Higuaín se encara con los chicos y hace amago de dar un puñetazo, mientras ellos le hacen peinetas y graban su reacción. “¡Borra ese vídeo o te arranco la cabeza!”, amenaza el futbolista. Para evitar que la sangre llegue al río, vuelven a meter a Higuaín en la discoteca, ya cerrada y le sacan por la puerta de atrás en una furgoneta negra con los cristales tintados. Mientras tanto, alguien subía el video del incidente a YouTube, donde todavía puede verse.

22. Cuando los Bee Gees inventaron el sonido disco en un chiringuito ibicenco. El desaparecido bar de Debbie, en San Antonio, fue el improvisado local de ensayo donde los Bee Gees compusieron muchos de sus éxitos. Corría 1972 y, aunque la dictadura aún coleaba, Ibiza ya era una meca del desparrame donde Hugh y Barbara Gibb, padres de los Bee Gees, poseían una mansión de estilo balinés. Aprovechando la coyuntura, los hijos se liaron a darle a la guitarra, y a salir de farra, claro. Todo terminó cuando Andy Gibb atropelló a un payés y la familia, temiendo una represalia de Franco, abandonó la isla. Ni siquiera sacaron la comida de la nevera.

23. Se juntan una estrella del rock y otra de la ópera y cantan... en playbackMucho antes de la explosión de la burbuja festivalera, del FIB y del Primavera Sound, Ibiza tuvo su propio festival de rock. Se llamó Ibiza 92, se celebró por primera vez en 1987 y contó con cuatro ediciones. El evento logró relanzar la imagen de España en general y la de Ibiza en particular, de cara a los fastos del V Centenario. El local elegido fue la discoteca Ku, donde actuaron artistas como Aztec Camera, Duran Duran, Brigitte Nielsen, Marillion, Siouxie & The Banshees, Poison o El Último de la Fila. Pero las grandes estrellas fueron Freddie Mercury y Montserrat Caballé, que estrenaron allí el tema Barcelona, sorprendiendo a propios y extraños con su aparatosa fusión de ópera y rock. Mercury de esmoquín y la Caballé con un vestido de seda y plata, lograron una gran ovación del público, a pesar de que cantaron en playback. Glups.

24. Unos infieles llamados Shakira y Piqué. En Ibiza, la concentración de paparazzis por metro cuadrado es tan alta y el territorio tan pequeño, que es materialmente imposible echar una cana al aire sin que te pillen. Y si no que les pregunten a Shakira y a Piqué. La cantante y el futbolista, que por entonces tenían sus respectivas parejas, fueron vistos entrar en un hotel juntos y salir por separado. Tras las pertinentes investigaciones, la prensa rosa llegó a la conclusión de que Piqué no estaba alojado en el hotel en el que se hospedaba Shakira, así que lo más probable es que hubiera pernoctado con ella. El tiempo les ha dado la razón: hoy, la pareja tiene dos hijos y un ático de más de tres millones de euros en la exclusiva urbanización Life Marina Ibiza.

25. Los Beatles toman la discoteca. Es cierto que las canciones de los Beatles nunca pasan de moda. Pero en ninguna otra ciudad se ha reciclado su imagen como en Ibiza. En la fiesta Flower Power, de Pacha, utilizan a los Beatles más psicodélicos, los del Sgt. Peppers, casi como imagen de marca. Es este un fiestón con solera, con luces estroboscópicas, disfraces hippies y símbolos de la paz, que se celebra desde los años 80 para revivir el espíritu de los 60, cuando en la isla había más espíritus libres que multimillonarios. En Flower Power puedes volver a escuchar clásicos de Jimi Hendrix, los Rolling Stones, los Beatles y, por supuesto, el Love is in the air de John Paul Young. Porque una vez al año ser hippy no hace daño.

26. Ni el mismísimo Bill Gates puede poner publicidad. Desde que llegas al aeropuerto de Ibiza, solo ves caras de DJs y anuncios de clubs: Space, Pachá, Privilege, Es Paradis, Usuhaia, Ocean Beach… La isla es pequeña, la concentración de discotecas por metro cuadrado muy alta, y la competencia, feroz. Así que los superclubes pagan lo que haga falta con tal de llamar la atención del turista despistado que llega a la isla sin saber dónde va a gastarse una fortuna en copas, entradas y complementos. Según un alto directivo de una marca de bebidas premium, nadie ajeno al mundo DJ, ni el mismísimo Bill Gates, puede poner un anuncio en ese tramo de carretera crucial de la isla. Las discotecas los tienes casi en propiedad. Desde los anuncios, las gélidas miradas de Afrojack, Paris Hilton, Carl Cox, Svën Vath o David Guetta vigilan los pasos de los visitantes. Bienvenidos a Ibiza.

27. Solo un grupo como Loco Mía podría haber triunfado en Ibiza. En 1984, cuando el hedonismo explotó definitivamente en la isla, apareció Loco Mía, un estrafalario cuarteto tecnopop ataviado con hombreras kilométricas, camisas con chorreras, pointy boots, faldas-pantalón y abanicos gigantes. Alcanzaron la cima de su popularidad entre 1988 y 1991, gracias a su homónimo hit discotequero. La letra de Loco Mía era un mantra de infalible simpleza donde Ibiza juega un papel fundamental: “Disco Ibiza Loco Mía, Moda Ibiza Loco Mía, Loco Ibiza Loco Mía, Sexo Ibiza Loco Mía, Mar Ibiza Loco Mía, Sol Ibiza Loco Mía, Marcha Ibiza Loco Mía...”. Gracias a un videoclip en el que los cuatro integrantes del grupo giraban sus inmensos abanicos a gran velocidad, llegaron a despachar 60.000 discos y llamaron la atención de luminarias como Freddie Mercury, que les compró un traje, o David Bowie, que los fichó como teloneros de su gira española. 

28. El balconing siempre acaba mal. El Piscis Park es un hotel de dos estrellas muy popular entre los jóvenes turistas británicos, que peregrinan desde sus respectivas ciudades para celebrar en sus fiestuquis de sexo, alcohol y drogas. Pero a veces estos guateques desmesurados acaban en tragedia, debido a la práctica del balconing, es decir, tirarse a la piscina del hotel saltando desde la terraza de la habitación. Este año ya ha habido dos muertos en sendas despedidas de soltero: el escocés Robert F. Gillespie, que se lanzó desde una quinta planta, y el inglés Andrew Watson, que ingirió un explosivo cóctel de estupefacientes.

29. De pinchadiscos a primer teniente de alcalde. En Ibiza, un lugar donde los DJs reciben tratamiento de jefes de estado, era cuestión de tiempo que un pinchadiscos se metiera en política. El primero en atreverse ha sido Joan Ribas: tras 20 años como DJ residente de Pacha Ibiza, fue elegido candidato a la alcaldía de la isla por Guanyem, marca balear de Podemos. Tras pactar con el PSOE y acceder al ayuntamiento, el DJ ejerce de primer teniente de alcalde.



30. Rihanna (y David Bustamante) durmió aquí. Se llama Hard Rock Hotel y tiene la colección privada de música y de arte más grande del mundo. Hasta el punto de que, si te instalas en este resort, te ofrecen visitas guiadas por los pasillos, donde se exhiben piezas tan codiciadas como una chaqueta de John Lennon, un traje de Elvis, una túnica de James Brown, una bata de Michael Jackson, vestidos de Mariah Carey, Rihanna o Miley Cirus y un largo etcétera. El Hard Rock se ha construido sobre el esqueleto de un legendario hotel de la isla, donde en su día se alojó Bob Marley. En esa misma habitación, llamada Rock Suite Legend, hay todo tipo de memorabilia del popular rastafari. Eso sin contar a las estrellas contemporáneas que han actuado o se han alojado en el hotel. Entre ellas, Kylie Minogue, David Bustamante o Snoop Dogg. Por variedad que no quede. El precio de la habitación, dicho sea de paso, oscila entre los 600 y los 5.000 euros.

31. La misteriosa princesa yugoslava. La antimoda llamada adlib tiene por máxima “viste como quieras pero con estilo” y en ella se mezcla la estética hippy con el estilo tradicional de las islas Pitiusas y la omnipresencia del color blanco. La embajadora de esta moda fue la relaciones públicas yugoslava Smilja Mihailovitch, una de las grandes socialités de la isla, en cuyo séquito había figuras como Daryl Hannah, Beatriz Jiménez de Parga, Roman Polanski o Fernando Rey. Aunque se hacía llamar “princesa” y juraba que el título le había sido otorgado por su amante, el rey Pedro II de Yugoslavia, nadie supo jamás la verdadera historia de aquella señora vestida de blanco inmaculado, con las manos llenas de sortijas, que escribía una sección de cotilleos en el Diario de Ibiza y amadrinaba la Pasarela Adlib. En noviembre de 1994 se llevó todos sus misterios a la tumba, pero, más de dos décadas después, su legado sigue vivo.

32. Los ovnis que inspiraron a Bob Dylan. Pescadores y parapsicólogos coinciden en que hay algo sobrenatural en Es Vedrá, el islote mágico de Ibiza que sirvió de inspiración a artistas como Bob Dylan, Pink Floyd o Deep Purple. No en vano, este lugar está considerado un punto planetario de acumulación de energía magnética, al nivel de las pirámides de Egipto o de las piedras de Stonehenge. 

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