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ANÁLISIS

El imperativo de la adaptación

Hace falta más coordinación para lograr la financiación, la tecnología y el conocimiento para abordar el cambio climático

Durante los preparativos del último encuentro sobre el cambio climático de las Naciones Unidas en Lima (Perú), gran parte de la atención mundial se concentró en cuánto se comprometerían los países a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. A fin de cuentas, es un factor vital para garantizar que el acuerdo que se firmará en París en diciembre evite que las temperaturas del planeta se eleven más de dos grados sobre los niveles de la era preindustrial.

La buena noticia es que la "Llamada a la Acción Climática" de Lima ha avanzado lo suficiente como para que se pueda llegar a un acuerdo amplio sobre el cambio climático en París. Pero también ha dejado muchas preguntas sin responder, lo que se reflejó en los debates sobre la adaptación. Si bien el nuevo énfasis que aporta este tema es bienvenido, se hace necesario un mayor nivel de coordinación sobre cómo lograr la financiación, la tecnología y el conocimiento que necesitan los países, las comunidades y los ecosistemas para abordarlo.

El cambio climático ha llegado para quedarse incluso si limitamos el aumento de la temperatura global. Las comunidades ya están teniendo que enfrentarse a sequías, inundaciones y otros problemas meteorológicos con mayor intensidad y frecuencia, y las consecuencias no harán más que agravarse.

Ya existen muchas tecnologías que podrían ayudar a los países a adaptarse a las consecuencias del cambio climático

Sin embargo, el primer informe sobre la adaptación, dado a conocer en Lima por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente, mostró que el mundo sigue sin estar preparado para cubrir los costes de la adaptación, que serán mucho mayores de lo que al principio se pensaba. Incluso si se logra el objetivo de temperatura, para 2050 el costo de adaptarse acabará duplicando o triplicando los 70 a 100.000 millones de dólares al año estimados inicialmente (es posible, aunque menos probable, que la cifra incluso llegue a quintuplicarse).

Si la temperatura global supera de manera importante el límite de los dos grados, los costes de la adaptación podrían llegar a duplicar las peores estimaciones, convirtiéndose en una importante carga para la economía mundial. Si los líderes mundiales necesitaran otra razón de peso para llegar a un acuerdo en París, aquí la tienen.

Todos tendremos que cargar con el ajuste, pero se sentirá mucho más en los países en desarrollo, los menos desarrollados y los pequeños Estados insulares en desarrollo. Si bien habrá financiación disponible, los países se verán obligados a asumir los costes en gran medida, por lo que los gobiernos tendrán que destinar a iniciativas de adaptación recursos que, de lo contrario, financiarían proyectos de desarrollo.

No hay duda de que el mundo está logrando algunos avances para responder a las necesidades de adaptación: los fondos de origen público fueron de entre 23.000 y 26.000 millones de dólares en 2012 y 2013. Según una evaluación reciente realizada por la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, entre 2011 y 2012 los flujos financieros globales destinados a medidas de mitigación y adaptación alcanzaron entre 340.000 y 650.000 millones de dólares.

Más aún, los compromisos que países como Australia, Austria, Bélgica, Colombia, Noruega y Perú hicieron en Lima han acercado el Fondo Verde para el Clima a los 102.000 mil millones de dólares. Y cada vez se está considerando más el impacto del cambio climático como un factor (aunque todavía inadecuadamente) en los presupuestos nacionales y locales.

El cambio climático ha llegado para quedarse incluso si limitamos el aumento de la temperatura global

Sin embargo, es necesario destinar muchos más fondos para evitar que estos sean insuficientes a partir del año 2020. Por ejemplo, se supone que el Fondo Verde para el Clima ha de alcanzar los 100.000 millones de dólares por año (10 veces más que la cifra actual) en los próximos cinco años.

Los compromisos sobre la adaptación que se logren en París significarán un avance importante para cerrar esta brecha. Se podrían lograr 220.000 millones de dólares al año en fondos adicionales con la subasta internacional de permisos de emisiones y planes de comercio de emisiones a nivel nacional, junto con un impuesto al carbono, los ingresos por concepto de transporte internacional, una tasa adicional a la transmisión eléctrica e impuestos a las transacciones financieras.

Por supuesto, la financiación no es el único componente de una estrategia de adaptación exitosa. Como subraya el informe sobre adaptación, también es crucial cerrar las brechas de tecnología y conocimiento. Ya existen muchas tecnologías que podrían ayudar a los países a adaptarse a las consecuencias del cambio climático. Por ejemplo, si se plantan variedades diseñadas científicamente para crecer más rápido, los agricultores podrían cosecharlas antes de la temporada de ciclones, que serán cada vez más violentos a medida que aumenten las temperaturas del planeta. Sin embargo, sigue habiendo barreras importantes a su adopción que los gobiernos deberían desmantelar a través de una combinación de incentivos, reformas normativas y actualización institucional.

No hay duda de que el mundo está logrando algunos avances para responder a las necesidades de adaptación

Los beneficios de una acción así irían más allá de una mayor capacidad de resistir al cambio climático. Si se aceleraran las cosechas se lograría una producción mayor y más fiable, con menos necesidad de mano de obra, facilitando así sustentos de vida más sólidos y estables. De este modo, las autoridades contarían con formas de impulsar soluciones integradas que combinen la mitigación y la adaptación al cambio climático con objetivos sociales más amplios, entre ellos el desarrollo.

El conocimiento podría ofrecer beneficios igual de inmensos. Hace poco, la revista Science publicó un estudio que sugiere que la educación universal, al ofrecer los instrumentos y habilidades intelectuales más adecuadas, es el mecanismo más eficaz para que el mundo se adapte al cambio climático y se puedan reducir las víctimas de los fenómenos meteorológicos extremos.

El apoyo internacional a la adaptación (incorporando financiación, tecnología y conocimiento) podría significar un gran avance para las aspiraciones al desarrollo sostenible de los países. Los líderes mundiales deberían reconocer esto y hacer que la adaptación pase a formar parte integral del acuerdo global para el cambio climático que se firmará en París.

Algunos argumentan que la economía mundial no puede permitirse la adaptación. Pero, como demuestran las últimas evidencias, si no se actúa con prontitud habrá que asumir costes mayores más adelante. Si realmente queremos construir un futuro sostenible, próspero y equitativo, no nos podemos dar el lujo de esperar.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Achim Steiner es Director Ejectuvo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y Vicesecretario General de las Naciones Unidas.

Copyright: Project Syndicate, 2015.

www.project-syndicate.org