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Mensajes entre 17 y el triunfo de Instagram

Cada tuit de Mitt Romney, candidato republicano a la Casa Blanca, es revisado por 22 asesores

El republicano Mitt Romney en un acto de campaña.
El republicano Mitt Romney en un acto de campaña.

Tuitear antes de leer

Las redes sociales nunca son tan viejas, ni los jefes son nunca tan jóvenes, como para no darse problemas entre ellos. En lo que uno se concentra en subir la escalera de poder, las redes han cambiado tanto que hay que dejar que otra persona alejada de la cima mande sobre ellas. Esto era así hace cuatro años, con el auge de Twitter y cuando lo divertido era ver cómo famosos y mandatarios la pifiaban en la Red. Y sigue siendo así ahora, lo divertido ha pasado a ser ver cómo esa misma gente se protege para no pifiarla. Precisamente esta semana se ha sabido que Mitt Romney, candidato republicano a la Casa Blanca en las elecciones de 2012, había erigido una de las estructuras de seguridad más rollizas de cuantas se han dedicado a los medios sociales: cada tuit, cada foto del blog, cada detalle tenía que ser aprobado por 22 personas antes de poder ser publicado. Lo acaba de revelar un nuevo trabajo universitario sobre el uso de Twitter en aquellas elecciones.

“El equipo digital no tenía libertad de pensar en cosas y publicarlas por su cuenta”, lamenta en un segmento Caitlin Checkett, directora de integración digital de aquella campaña. Su jefe, el director digital Zac Moffatt, opta por lo sarcástico: “@MittRomney tuvo los mejores tuits que se pueden escribir entre 17 personas”, revela. “Era lo mejor en lo que podían ponerse de acuerdo en cada momento”.

 

No es más joven el que menos envejece

Quiso el destino que esta anécdota se supiera pocos días antes de que Instagram soltara la gran bomba: que ha alcanzado los 300 millones de usuarios activos al mes. En marzo estaba conquistando los 200, para poner en perspectiva el desmedido crecimiento. Sin embargo, Twitter, que lleva ocho años de funcionamiento y que recibe más atención mediática que ninguna otra red, se ha quedado en 284 millones, según sus últimas cifras. Instagram ha tomado el relevo. O, mejor, se lo ha arrancado de las manos y se ha alejado dejando una hilera de polvo sobre el suelo. De estar en la Casa Blanca, Romney estaría reemplazando a todo jefe de comunicación que viera tuitear por jóvenes que supieran que ya no se ponen filtros.

El ciclo sin fin

Hay mil tesis que hacer sobre el triunfo de Instagram. Es igual de inmediato pero mucho menos negativo que la famosa red del pájaro. Los famosos se han ido allí. Son solo imágenes. Pero, sobre todo, todavía no está lleno de mensajes aprobados en comité por 22 personas. Como si fuera una red social de verdad.