Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Abandonar el tabaco es bueno para la salud incluso si se engorda

El riesgo de morir es hasta un 49% inferior entre quienes dejan el hábito y cogen peso, según un estudio

El estudio comparó 1.305 exfumadores con 2.803 fumadores.
El estudio comparó 1.305 exfumadores con 2.803 fumadores.

Dejar de fumar no es fácil. No solo por plantar cara a la adicción, a los procesos de recompensa y placer que desencadena la nicotina en el cerebro; y por tener que afrontar el famoso síndrome de abstinencia. Además, existen otros inconvenientes que sirven de excusa para aplazar el propósito de abandonar la dependencia del tabaco, como los kilos de más que suele llevar aparejada esta decisión. A quienes les frene el aumento de peso, un grupo de investigadores japoneses se lo quiere poner más fácil. Este martes han presentado un estudio en el congreso que celebra en Chicago la Asociación Americana del Corazón en el que han observado que, en lo que afecta a la salud, el alza en la báscula es mejor que seguir fumando: el que consigue dejar la dependencia del tabaco, aunque engorde, tiene hasta un 49% un menor riesgo de muerte que los fumadores.

La relación entre dejar el hábito y el aumento de masa corporal es conocida y está bien documentada con numerosos estudios epidemiológicos. Trabajos previos han descrito con detalle esta vinculación. Por ejemplo, han analizado el peso medio adquirido por los exfumadores, que suele oscilar entre los tres y los cinco kilos. O la tasa de personas que cuando dejan la nicotina cogen peso, que ronda el 70%. También los mecanismos que explican el fenómeno, en el que intervienen encimas que tienen un papel fundamental en el metabolismo de la grasa y que actúan en un doble sentido: aumentando el hambre y reduciendo el gasto de energía.

El estudio japonés, elaborado por investigadores del Centro de Exámenes de Salud de Moriguchi (Osaka) se centra en analizar el beneficio para la salud de los exfumadores que engordan frente a quienes no dejan el hábito. Para ello comparó las muertes de todo tipo de 1.305 japoneses adultos que habían dejado de fumar con 2.803 ciudadanos que murieron con su adicción. El 65% eran hombres y la muestra tenía una media de edad de 54 años.

A partir de los controles y el seguimiento que se sometió a todas estas personas entre los años 1997 y 2013, el trabajo estableció tres grupos diferenciados entre los exfumadores: los que no ganaron peso (el 23%), los que engordaron hasta dos kilos (35%) y los que cogieron aún más peso (37%). Al comparar los historiales clínicos de estas personas con los de los fumadores, el primer grupo (los que se quedaron igual) presentaron hasta un 34% menos de riesgo de muerte. Y quienes engordaron, un 49% y un 26% (los que más peso adquirieron).

”El estudio es interesante, introduce como novedad el riesgo de mortalidad”, comenta Esteve Fernández, responsable de la Unidad de Control del Tabaco del Instituto Catalán de Oncología. Fernández redactó hace dos años un editorial en el British Medical Journal sobre otro trabajo que analizó 62 artículos sobre cuánto peso se gana al dejar el tabaco. Entonces este experto en tabaquismo recuerda que insistía en que la ganancia de peso no aumentaba el riesgo de muerte, pero sin llegar al detalle de este trabajo, que aporta cifras. “Es un mensaje de salud pública relevante explicar que a pesar de engordar, las ventajas de dejar de fumar superan a las de seguir con la adicción”, comenta.

En el estudio japonés hay una conclusión curiosa. Comparado con los fumadores, tienen un menor riesgo de muerte los que engordan poco (hasta dos kilos, un 49%) que quienes se quedaron en su peso. "No es tan extraño, a veces las ganancias no son lineales", explica Fernández. "Algo similar sucede con el consumo de alcohol: el mayor beneficio cardiovascular no se relaciona con la abstinencia, sino con un consumo moderado", comenta. Pasaría lo mismo en este caso: es mejor engordar un poco que nada.

Más información