Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EDITORIAL

La tentación demagógica

El Gobierno canario no debería utilizar las prospecciones petrolíferas con fines partidistas

Existe un consenso generalizado en Europa sobre la idea de que las políticas energéticas deben orientarse a la progresiva sustitución de los combustibles fósiles, altamente contaminantes, por energías renovables, y hacerlo al ritmo más rápido posible. Pero también hay acuerdo en que no va a ser posible prescindir a corto y medio plazo de esas energías fósiles, y particularmente del petróleo, que es el combustible utilizado mayoritariamente en el transporte y con menos alternativas en este uso. Al mismo tiempo, por razones geoestratégicas que aconsejan garantizar la seguridad del suministro de energía, la mayoría de países se plantean reducir su dependencia energética —y la de España es grande— y aprovechar al máximo sus propias fuentes de energía.

Este es el contexto en el que debe enmarcarse el inicio de prospecciones a 60 kilómetros de las costas orientales de Canarias para determinar si existe una bolsa de petróleo que pueda ser explotable. Rechazar de entrada la posibilidad de aumentar los recursos energéticos propios es un planteamiento equivocado. La racionalidad que debe presidir cualquier decisión exige ver primero si existen esos recursos y luego debatir todo lo que haga falta sobre qué se hace con ellos y cómo se explotan.

Es cierto que la forma en que hasta ahora se han comportado algunas petroleras y ciertas carencias en la confección de estudios ambientales en planes recientes —como el almacén de gas del proyecto Castor— pueden alimentar la desconfianza de la población. Tanto el Gobierno como la empresa Repsol deben empeñarse en poner a disposición de la ciudadanía, con la máxima transparencia, toda la información posible.

La politización que está sufriendo ese debate en Canarias en nada ayuda a que los ciudadanos puedan hacerse una idea cabal de lo que está realmente en juego. El Gobierno canario, encabezado por Paulino Rivero, debería huir de la tentación de utilizar este asunto con finalidades partidistas y tener en cuenta que con demagogia no se defiende el futuro de las islas. Incluso si se encontrara petróleo explotable, ¿por qué se presume que su extracción sería antagónica con la protección del sector turístico?

En todo caso, para poder mantener ese debate, primero hay que saber si hay petróleo. Y es imposible determinarlo mientras no se lleven a cabo las prospecciones.

 

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.